El paraíso maldito
Notas Capítulo 8
[4] Presencias muy discutidas en el mundo de la teología y el ocultismo, de naturaleza
demoníaca, que adoptaban formas de hombres o mujeres y se aprovechaban
sexualmente de algunas personas que dormían plácidamente en sus alcobas. La
tradición hablaba de una sensación de ahogo en las víctimas que se agravaba con la
aparición de moratones e incisiones por todas partes del cuerpo, como si un vampiro
se hubiese posado sobre ellos durante la larga noche. <<
NOTAS CAPÍTULO 8
[1] La extraña fenomenología de las «sombras errantes» surge en España en las
apacibles pedanías cántabras de Isla y Escalante en 1976. Allí decenas de testigos
como Margarita Cagigas, Miguel Samperio, el sacristán Pedro Higuera o el propio
alcalde Ventura Lusares, observaron la pululante presencia de un ser idéntico a los
descritos en Las Hurdes que penetraba silenciosamente en el casco urbano de la
localidad. Tres años después, en Sangonera la Verde (Murcia) varios jóvenes se las
vieron y desearon ante otra silueta semejante. A pesar de estos sucesos, jamás hubo
una «oleada» de estas presencias tan localizada y continuada como la de Vegas de
Coria y aledaños. <<