El paraíso maldito

Iker Jimenez · Capítulo 24 de 28

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El paraíso maldito

Notas Capítulo 8

[4] Presencias muy discutidas en el mundo de la teología y el ocultismo, de naturaleza

demoníaca, que adoptaban formas de hombres o mujeres y se aprovechaban

sexualmente de algunas personas que dormían plácidamente en sus alcobas. La

tradición hablaba de una sensación de ahogo en las víctimas que se agravaba con la

aparición de moratones e incisiones por todas partes del cuerpo, como si un vampiro

se hubiese posado sobre ellos durante la larga noche. <<

 

NOTAS CAPÍTULO 8

[1] La extraña fenomenología de las «sombras errantes» surge en España en las

apacibles pedanías cántabras de Isla y Escalante en 1976. Allí decenas de testigos

como Margarita Cagigas, Miguel Samperio, el sacristán Pedro Higuera o el propio

alcalde Ventura Lusares, observaron la pululante presencia de un ser idéntico a los

descritos en Las Hurdes que penetraba silenciosamente en el casco urbano de la

localidad. Tres años después, en Sangonera la Verde (Murcia) varios jóvenes se las

vieron y desearon ante otra silueta semejante. A pesar de estos sucesos, jamás hubo

una «oleada» de estas presencias tan localizada y continuada como la de Vegas de

Coria y aledaños. <<