El paraíso maldito
Notas Capítulo 12
[2] La fenomenología previa en algunas manifestaciones aparicionistas y de corte
paranormal han sido estudiadas incluso en laboratorios científicos. En las psicofonías,
voces coherentes registradas por un grabador sin ser oídas por los allí presentes,
fueron descubiertos en Alemania y Suiza, en concreto por el profesor universitario
Alex Schneider, una serie de sonidos anticipativos que «anunciaban» la inclusión de
una voz paranormal. Asimismo, en los casos bien estudiados de apariciones
espectrales, los testigos siempre declaran sentir un frío intensísimo que en ocasiones
se ha registrado con termómetros que han sufrido bajadas de hasta veinte grados
centígrados en una estancia cerrada. Igualmente, en los sucesos de supuestas
apariciones marianas, no son pocos los episodios donde los videntes y testigos
describen un fuerte viento que precede al fenómeno e incluso la presencia de
diferentes focos de luz espontáneos. <<
NOTAS CAPÍTULO 12
[1] Los modernos estudios de la cátedra de Parapsicología, como discpilina de la
psicología en la universidades de Saint Gallen (Suiza) y Edimburgo (Escocia), han
diferenciado entre «voz psicofónica», o aquella que necesita de algún tipo de soporte,
bien sea cinta magnetofónica, digital o banda de radio, para manifestarse y ser
escuchada, y «voz paranormal» como aquella que intercede directamente ante el
testigo, con mensaje claro y nítido. Ambas siguen planteando el mismo debate desde
hace más de medio siglo, ¿provocadas por una inteligencia ajena o por nuestra propia
mente?
Poco después, el 3 de agosto de 1977, en la otra punta de la Península, Ceferina
Vargas Martín describía asustada a las autoridades la presencia de dos seres
luminosos, uno de ellos de gran altura y tocado con un sombrero cónico, que habían
surgido en un camino vecinal de Almonaster la Real (Huelva). <<
[2] El autor regresó a Laroya (Almería), cincuenta y cuatro años después de los
hechos. Ningún investigador ni periodista había regresado desde 1945. Allí ocurrió
un verdadero expediente X español, con intervención de miembros de la Guardia
Civil —quienes sufrieron en sus carnes las acciones de aquel fuego extraordinario—,
de altos mandatarios de Gobernación Civil de Almería y del propio Ministerio del
Aire. José Cubillo Fluiters realizó un informe para el Instituto Geográfico y Catastral,
con número 2096, sección 7.ª, que el autor publicó más de medio siglo después.
Nadie pudo explicar los hechos jamás. Muchos de los testigos, curiosamente,
afirmaron en las grabaciones efectuadas la presencia, el día anterior a los hechos, de
un ser semejante a un niño «que se mantenía suspendido en el aire» y también el
vuelo de varias esferas de luz. Ardieron personas como la niña María Martínez
Martínez, enseres científicos en presencia de los investigadores del gobierno e
incluso animales y casas. Tras ser noticia nacional de impacto, el fenómeno cayó en
el olvido tras las intervenciones gubernamentales. <<
[3] Los antecedentes de los fuegos de Laroya son muy pocos, pero curiosos e
interesantes: en La Rioja, en la llamada finca El Perdigón, en junio de 1925 y
sucesivos; en un domicilio de Málaga, situado en la calle del Pintor Sorolla, en
septiembre de 1944; en la calle Sagasta de Madrid y en Girona en 1945, y en una
escuela rural de Argamasilla de Alba (Ciudad Real), en las postrimerías de 1903. En
todos los casos hubo grandes combustiones de enseres diversos y fuego que prendió
ropas de testigos presentes. Todos tuvieron investigación oficial y en ninguno de ellos
se llegó a conclusiones definitivas. <<
[4] Según indagaron los investigadores Ángel Briongos y Bruno Cardeñosa, en 1996
se produjeron hechos semejantes de «extraño arrebatamiento aéreo de ganado» en la
población aragonesa de Celadas. Las extensas investigaciones policiales no lograron
dar con el paradero de un inmenso rebaño de más de doscientas cabezas de ganado
que se «esfumó» repentinamente. Según las pesquisas oficiales, daba la impresión de
que aquellos cuerpos habían sido suspendidos con algún mecanismo incomprensible.
<<
[5] Existen otros focos del globo terráqueo a los que en su día también se bautizó
como «zonas ventana». La sierra de Roncador, en Brasil, donde han ocurrido algunas
desapariciones de científicos del todo inexplicables; el cerro Uritorco, de Capilla del
Monte, Córdoba (Argentina), donde a mediados de los años ochenta se generó toda
una «fiebre» de ovnis y hechos semejantes, y la zona del Silencio, en el «México
profundo». Sobre los célebres triángulos marítimos de la muerte, como el del Diablo
o Las Bermudas, acerca de los que se escribieron libros tan exitosos en los años
setenta como los de Charles Berlitz y el enigmático reportero argentino Alejandro
Vignati, se sigue teorizando hasta ahora sin encontrar una solución satisfactoria. <<
Terminaste El paraíso maldito
Iker Jimenez
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