Elysian

Sara C · Capítulo 10 de 10 · parte 2/3

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Elysian

Al final, la mierda siempre acaba apestando. 2

Este capítulo es largo, así que está dividido en 3 partes.

Decididos a tocar y no retrasarlo más, nos colocamos los instrumentos y salimos a escena. La decepción y la desgana se palpaban en el ambiente, en un grupo de rock que se sentía derrotado sin tan siquiera haber empezado a tocar. Aún no procesaba que hubiese venido solo veinte personas.

—Buenas noches —murmuró Jax sobre el micrófono, bastante incómodo de hablar ante una audiencia tan reducida—. Esta noche tocaremos...

—¡Esperen! —gritó alguien al fondo de la sala. Al mirar hacia él vimos al gerente—. Lo siento, estábamos teniendo problemas con el aforo del local, pero creo que cabrán todos. 149

Los cuatro nos miramos a la cara, confundidos, y solo volvimos a mirar hacia la entrada cuando escuchamos el bullicio. 14

Una marea humana verdaderamente gigantesca se abrió paso hasta acercarse al escenario, entre empujones por ver quiénes eran los

afortunados que lograban estar más cerca. Aún cuando parecía que no cabía ni un alma más, siguieron entrando fans y más fans de todas las edades. 52

Tuvieron que dejar la puerta abierta para que los que no habían logrado entrar pudiesen ver algo desde fuera.

El dueño del Royal Swamp echó a correr hacia nosotros, con la lengua afuera del cansancio, y al subir le arrebató el micrófono a Jax.

—Déjame presentarles, chico. No todos los días toca una banda de éxito. —

Por un momento le dio la espalda al público y susurró para nosotros—:

¿Han visto cuánta gente ha venido? Esto levantará mi negocio. Tal vez aún esté a tiempo de salvar mi matrimonio. —El hombre volvió a dar media vuelta, y tras dar una gran bocanada de aire, gritó—. ¡Bienvenidos al Royal Swamp! Este pantano real vio nacer a Elysian, y fue el primer lugar en el que actuaron. Dicen que tengo buen ojo para la música, así que yo que ustedes vendría cada semana. Nunca se sabe, tal vez uno de nuestros músicos sea la próxima superestrella. —Jax carraspeó a su lado, impaciente por la verborrea del hombre. Más que una presentación de nuestro grupo parecía un espacio publicitario para su local—. Ah, claro.

¡Démosle la bienvenida a Elysian, el grupo más famoso del momento, y a su tema inédito «Losing my mind»! 95

No era una canción que hubiésemos ensayado demasiado, pero era el momento ideal para tocarla. Todas nuestras canciones debían pasar por el filtro de la discográfica, y sin importar el tema que fuese, siempre nos obligaban a cambiar algo. Una nota, una estrofa, el ritmo... Ahora que volvíamos a ser libres podíamos cantar lo que quisiéramos.

Aquella balada era un grito al mundo entero sobre cómo nos llegamos a sentir. A veces perdíamos la cabeza, entre tantas exigencias y pérdida de nuestra personalidad, y nos sentíamos al límite de nuestra estabilidad mental. Jax era un genio componiendo, y la forma en la que había escrito la canción la hacía ver como si hablase de una chica que le hacía perder la

cordura. «Ella», en realidad, era la fama, pero ese significado oculto solo lo sabíamos nosotros. 23

Habíamos encontrado cierta paz en expresar nuestros sentimientos sin que nadie más lo entendiese. Era mejor que quedarnos callados. 6

Comencé tocando las cuerdas del bajo, con la vista clavada en mis manos.

No me sentía capaz aún de mirar al público, por lo que me concentré en la música y, de vez en cuando, busqué refugio en la mirada de Drew.

En el primer estribillo el público escuchaba en silencio, incapaz de seguir la letra. La segunda vez que lo cantamos, sin embargo, muchos de ellos se unieron a nosotros, y el simple hecho escucharlos cantar nos dio la seguridad que necesitábamos.

Drew y yo nos miramos, nos sonreímos el uno al otro, y alzamos la mirada en dirección a los fans. Algunos nos miraban con emoción, otros bailaban pese a ser una canción lenta, y muchos otros tomaban fotografías y grababan vídeos de la actuación. Todo parecía ir bien.

El público suspiró casi al unísono cuando Drew les guiñó un ojo, y yo sonreí recordando las veces que saludó a las fans imaginarias, y lo feliz que le hacía que ahora fuesen reales. 39

De pronto, parecieron enloquecer, y al mirar al frente en busca del motivo vi a Jax dirigirse a mí con decisión. 51

«No tenerla es un suplicio3

añorarla es mi delirio».

Ahora, con el micrófono separando nuestros labios, me animé a cantar la siguiente parte de la canción, y él se quedó en silencio.

«Yo la amo y la detesto,

perderé la cabeza si no me alejo». 61

El canto no era precisamente mi fuerte, pero el público rompió a gritar viéndonos cantar tan cerca del otro, como si nos estuviésemos dedicando aquella letra. 27

Sin haberlo ensayado, nos cedimos el turno frase a frase.

—Te quiero. 3

—Me odio. 3

—Te extraño. 3

—No puedo. 2

—Te espero. 1

—Te añoro. 1

—¿No vuelves? 2

Nos miramos en silencio, los tres segundos en los que solo sonaban las notas, y él cantó la última parte.

—Te amo. 180

Aporreé el bajo con una nota larga y la mirada fija sobre la de Jax, y la canción terminó.

Aquella canción sirvió para ir encendiendo motores y que el público reconectase con nosotros. En los siguientes temas, más que conocidos por nuestros fans, los ánimos fueron en aumento hasta que llegó el favorito de nuestra audiencia, «Enemies». 47

Llegué a tener una relación de amor-odio con ella, porque la cantábamos en todas nuestras actuaciones y escucharla fuera de escenario era un recordatorio de lo mal que lo estábamos pasando. Ahora, sin embargo, la veía como la canción que nos catapultó a la fama y a la que le tenía un profundo respeto.

Mucho más animado que al inicio, Jax sostuvo el micrófono con decisión y señaló al público con su uña negra.

—Para terminar, ¿saben qué canción viene? —El público gritó «Enemies»

al unísono, y Jax sonrió—. Quiero verlos a todos gritar hasta que duela porque esto es ¡Enemies! 61

El entusiasmo de los fans era contagioso, y ya no había manera de tocar sin querer saltar y desmelenarse con ellos. El público comenzó a mover la cabeza en círculos, hacer la mano cornuda y gritar, y Drew y yo empezamos a saltar como solíamos hacer en el pasado. 4

Al principio lo hice con temor, echando miradas furtivas a la gente por si veía a alguien mirar mi pecho y hacer algún comentario ofensivo. Para mi sorpresa, todos estaban demasiado ocupados en pasarlo bien, en bailar, y nadie miraba mi pequeño escote. La mayoría de los que me miraban lo hacían a mi cara o bien a mis manos, y aquello me hizo sentir segura. 20

Era lo que necesitaba. 2

Con más fortaleza que nunca, salté con ganas, agité la melena con furia y golpeé el bajo con entusiasmo. Recorrí el escenario de un punto a otro, posando para aquellos que me grababan con sus teléfonos, y le lancé un

beso al aire a Moxy, que pese a su pequeño tamaño era la que más sobresalía, por sus botas de plataforma y los saltos que daba. 37

El público coreó el estribillo a todo pulmón, y algunas adolescentes se subieron a hombros de sus amigos para hacerse notar. A todas ellas, Jax las miró, una a una, y las vi gritar dejándose llevar por las hormonas. 16

No las culpo. Si a mi yo adolescente le cantase un hombre como Jax me habría quedado embarazada solo con su voz y su mirada. 85

En esta nueva versión de la canción, en esa parte que antes era solamente instrumental, ahora Jax susurraba el título de la canción una y otra vez. Nos

sorprendió ver la reacción del público, que imitó a Jax, solo que en lugar de susurrar lo hicieron gritando.

—¡Enemies! ¡Enemies! ¡Enemies! 1

—¡Enemies! ¡Enemies! ¡Enemies! 1

—¡Enemies! ¡Enemies! ¡Enemies! 1

Jax nos miró con la boca entreabierta y las cejas alzadas, sorprendido por lo bien que sonaba escuchar al público en aquella parte del tema. Sonaba tan bien que le propondría grabarlo en la nueva versión. 9

En el ascenso hacia el final, vi a Zac tocar la batería con energía, agitando el pelo suelto como tanto le gustaba. En ningún momento desde que empezó el concierto había dejado de sonreír, lo cual demostraba lo mucho que estaba disfrutando de la experiencia. Verlo así, feliz y despreocupado me hacía reafirmarme en que dejar la discográfica había sido la mejor decisión. 18

Esa misma sensación tenía al ver a Drew lucir su chaleco, con el pecho desnudo. O cuando, minutos antes de salir al escenario, me miré en el espejo, con mi vestido rosa y negro, y me sentí cómoda con el pequeño escote que me atreví a usar.

En los últimos acordes de la canción, Jax dio un salto con la pierna levantada, y el público gritó. Todos se lanzaron a fotografiar aquel momento, y temí que se volviese a hacer viral el meme de Jax con el pantalón roto. 49

Al terminar, el gerente subió al escenario y habló al micrófono.

—Wow, puedo afirmar que no he visto un regreso como este en años.

Elysian ha vuelto para quedarse, amigos. —Al ver que la gente empezó a moverse para marcharse, se apresuró en añadir—. ¡La noche no ha hecho más que empezar! Las bebidas están a mitad de precio... —Demasiado

tarde, ya había perdido la atención del público, que empezaba a abandonar el local. Desesperado por retenerlos, gritó—. ¡En unos minutos empieza la subasta! La servilleta con la que Zac se limpió las manos de aperitivos o la botella de la que Jax bebió agua. 136

Como si por arte de magia se tratara, los fans regresaron, dándose codazos los unos a los otros, dispuestos a luchar por llevarse aquellos trofeos. 30

No era algo que hubiésemos acordado, pero no nos pareció mal. Después de todo, fue la primera persona en creer en nosotros.

En cuanto pusimos un pie fuera del escenario, un grupo de adolescentes nos recibió gritando cosas que no llegamos a entender. Estaban tan emocionados que se pisaban al hablar y balbuceaban sin vocalizar.

—No creo que se acuerden de nosotros —dijo uno de ellos, el más delgaducho y pequeño, dándole un codazo a su amiga—. Somos uno entre un millón de fans.

Los cuatro coincidimos al asentir y recibirlos con los brazos abiertos. Jamás podríamos olvidar sus caras, me atrevería a decir, que por mucho que pasara el tiempo seguiríamos reconociéndolos. Ellos fueron los primeros fans que tuvimos, aquellos que venían a vernos tocar al Skull & Bones cada viernes.

54

—Claro que nos acordamos, fueron los primeros.

Los jóvenes abrieron los ojos, sorprendidos de que supiésemos quiénes eran, y el más bajito de todos empezó a llorar. Mientras se sorbía los mocos nos pedía perdón. 54

—Queríamos apoyarles, pero cuando empezaron a cobrar entrada a sus conciertos dejamos de ir. —Avergonzado, bajó la vista y se quedó mirando sus zapatos—. No tenemos dinero. 48

Jax puso la mano en el hombro del chico.

—Creo que puedo hablar en nombre de Elysian al asegurar que sin su apoyo todo habría sido más difícil. Hablaré con nuestra manager y le diré que les dé un pase gratis para que puedan ir a todos nuestros conciertos in pagar. 91

El chico lloró aún más fuerte, y el resto de amigos lo acompañaron en lágrimas y gimoteos de agradecimiento. El chico delgaducho se lanzó a abrazar a Jax, y los demás se acercaron al resto de la banda, imitando el gesto.

—Son la mejor banda del mundo. 9

—Son los mejores fans del mundo —añadí yo, dándole palmaditas en la espalda a la muchacha que se aferraba a mí como si fuese un koala. 33

Después de aquel regalo que les habíamos hecho nos tomamos varias fotografías con ellos y nos grabamos enviándole un mensaje a una de sus amigas, que se había quedado en casa, enferma. Para terminar con aquella reunión emotiva también les firmamos algunos autógrafos y nos despedimos con otros abrazos. 4

—¡Cabronazos! Ha sido la hostia. —Enfatizando su felicitación, nos palmeó las espaldas con tanto ímpetu que dolió—. 2

—Gracias —respondí en un hilo de voz, tratando de recomponerme del golpe.

—¿Crees que sea suficiente para volver a colocarnos en la cima?

—Drew, cariño —dijo ella, en tono de amabilidad forzada—, Elysian nunca dejó de estarlo. 19

Tanto si era cierto como si no, escogí creerla. La noche había ido tan bien que no iba a contaminarla con pensamientos negativos o pesimistas. 1

—Entonces, creo que tenemos algo que celebrar —añadió Zac.

—Espero que al final de la noche sean muchas cosas las que tengamos que celebrar —añadió Moxy en tono misterioso, arrastrándonos al reservado que había alquilado. 10

Lo último que escuchamos antes de cerrar la puerta fue al gerente subastando una baldosa por la que habíamos caminado. Creo que se le estaba yendo de las manos. 97

Al entrar, Drew se dejó caer sobre la silla más cercana a la puerta y se quitó el chaleco, quedando con el torso completamente desnudo. Zac, acalorado por la actuación, se recogió el cabello en un moño desordenado del que caían dos mechones delanteros que le daban un toque realmente sexi.

Moxy se sentó sobre la mesa, con los pies colgando, y Jax y yo ocupamos las otras dos sillas libres, colocando los pies sobre la mesa. 9

Estábamos agotados. Hacía tanto tiempo que no dábamos un concierto que nos sentíamos como si hubiésemos corrido una maratón.

Frente a mí, Drew estiró la mano y pescó un botellín de cerveza que no tardó en llevarse a la boca. Después de aquel trago largo, deslizó la botella fría sobre su pecho en sentido descendente, haciéndola serpentear por sus pectorales y sus abdominales. 32

Suponía que intentaba refrescarse, pero había conseguido nublar mi juicio y tenerme babeando con la mirada clavada en su cuerpo. Maldito Drew,

¿por qué todo lo que hacía se veía tan erótico? 16

—Dame otra, la necesito.

—¿Tú? —preguntó, sonriendo con malicia al tiempo que me la tendía—.

Me parece recordar que te conviertes en otra persona cuando bebes. 5

—Creo que te confundes de persona —contradije, dando un sorbo a la vez que le daba una patada por debajo de la mesa.

Él se carcajeó de buena gana, y me fue inevitable no reír con él.

—Eh, chicos, ya están hablando de nosotros en las redes.

El comentario de Zac nos cortó la risa. La curiosidad nos pudo, y nos apresuramos en acceder a las redes sociales y bucear en la marea de mensajes que nos mencionaban. 1

«Por fin ha vuelto el Elysian que me gustaba, los del principio que nos enamoraron a todos». 31

«ESTOY GRITANDOOO. Echaba de menos el pelo suelto de Zac!! 🥵».78

«Alguien ha visto mis bragas? Han salido volando cuando he visto a Drew con el chaleco». 62

«Las uñitas de Jax 😭 me he puesto a llorar cuando las he visto». 78

«No había visto a Penny tan cómoda sobre el escenario desde hacía meses».

59

«Black Nails who? Elysian es el puto mejor grupo de todos, y quien diga lo contrario me come los huevos». 158

Por supuesto que había mensajes negativos, pero entre toda la marea de comentarios positivos, aquellos desaparecían rápido. El recibimiento por

parte de la audiencia había sido brutal, las redes estaban llenas de amor hacia nosotros, y pronto comenzó a volverse popular el hashtag

#ElysianEsMiLugarSeguro. Otro patrón que se repetía era que en cada mensaje escrito aparecían un corazón rosa y uno negro junto al texto. 223

De entre los cientos de mensajes que aparecían por cada segundo, uno en particular me hizo abrir los ojos de par en par. Uno de los usuarios había compartido una foto de Jax en el momento en el que había dado el salto y levantado la pierna, y con total nitidez podía leerse en aquel trozo de tela

blanca «fuck you, haters». Temí que la gente se lo tomase mal, pero en su lugar, había provocado muchas carcajadas y aplausos. 79

—Jax, creo que vas a volverte viral otra vez —le dije, enseñándole la fotografía.

—Es lo que buscaba. Espero que le llegue el mensaje a todos esos cabrones que alguna vez dijeron alguna mierda sibre nosotros.

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Jax y Drew se troncharon de risa al ver la imagen, y el rubio me susurró que volvería a sacar camisetas con el meme de Jax, ahora renovado. 47

A raíz de aquella oleada de mensajes, la prensa terminó haciéndose eco de la noticia, y desde los periódicos más pequeños hasta los más importantes del país hablaban de ello. Algunos, los afiliados a la discográfica, nos ponían en evidencia, pero una aplastante mayoría festejaba nuestro regreso de las vacaciones.

A destacar la reseña hecha por la prestigiosa revista «Best of rock»:

«No sé qué les han dado a estos chavales en sus vacaciones, pero el cambio ha sido espectacular. Han regresado más fuertes que nunca, con todo aquello que nos enamoró la primera vez que los vimos, pero con la

experiencia de un grupo que lleva meses tocando. Sencillamente, sublime.

No creo que haya un mejor grupo de rock que Elysian en la actualidad». 30

—¡Joder! ¡Han visto lo que los de «Best of rock» han dicho de nosotros? —

Moxy se llevó las manos a la cabeza—. ¡Ah! ¡Mierda! Esa gente tiene una influencia brutal en el público y en los críticos.

—Lo sabía, joder, si es que lo sabía. —Zac golpeaba la mesa con el puño con cada repetición—. Cambiar por la discográfica fue nuestro gran error.

18

La sonrisa de Zac se había esfumado, y ahora miraba la mesa en algún punto fijo, con los hombros hundidos y los labios fruncidos. Debía de estar rememorando el infierno por el que pasó, tal vez incluso echaba de menos a Coky. 27

Puede que se esmerase en ser feliz, a veces, incluso, lo lograba, pero sabía que en el fondo seguía con el vacío de haber perdido a su compañera de cuatro patas. 6

Quizás no lograse nada, pero estaba dispuesta a ayudar a Zac.

Con mis pensamientos en otro lado, lo único que consiguió devolverme a la realidad fue el teléfono de Moxy, que había empezado a sonar. Al ver el número que la llamaba se quedó blanca como el papel, y echó a correr hacia la puerta, dando un portazo al salir.

Nos pusimos en pie con rapidez temiendo que se tratase de algo grave, pero por más que le gritamos qué ocurría se fue sin decir nada.

—¿Deberíamos ir a buscarla?

—No lo sé.

—Esperemos unos minutos y si no vuelve, vamos a por ella.

Asentimos, con cierta preocupación, y aguardamos en silencio a que ella volviese. Los únicos ruiditos que escuchábamos eran los de alguien

comiendo o bebiendo, o las risas de aquel que encontraba un comentario gracioso sobre nuestra actuación.

Era adictivo leer cómo los fans nos halagaban. No podía levantar la vista de la pantalla ni cuando iba a por una nueva cerveza. 2

Así, anclada al teléfono, vi aparecer una nueva notificación.

[02:17:44] Cherry 🍒: me ha dicho un pajarito que has arreglado las cosas con Jax 🌝48

[02:17:48] Cherry 🍒: estoy muy feliz3

[02:17:54] Cherry 🍒: él te quiere mucho18

[02:18:20] Peach🍑: ese pajarito, además de cantar, también escribe canciones? 😂2

[02:18:24] Peach🍑: gracias ❤

[02:20:01] Cherry 🍒: oye

[02:20:09] Cherry 🍒: pásame el número de Drew121

[02:20:12] Cherry 🍒: jeje30

Sin pensarlo dos veces le pasé el contacto y volví a bloquear el teléfono. En ese instante Moxy regresó con nosotros, con algo más de color en el rostro.

46

—¿Qué pasó? Ya estaba por ir a buscarte —confesó Jax.

La rojinegra contuvo el aliento y paseó la mirada por cada uno de nosotros antes de hablar.

—Nos vamos a Nueva York. 87

—¿A Nueva York? —preguntamos a la vez. No estábamos entendiendo nada. 5

Haciéndose la interesante, alargó la espera varios segundos en los que se notaba que estaba al borde de la histeria. Cuando no pudo callarse más la noticia, explotó.

—Elysian va a tocar en el Madison Square Garden.

CAPÍTULO 46: SORPRESA

Cuando los sueños dejan de ser inalcanzables se convierten en metas. 62

Jamás pensé que llegaría a tocar en el Madison Square Garden, y aquí estábamos, ensayando día y noche para dar lo mejor de nosotros en el show.

38

Llevábamos dos semanas de intensas jornadas de trabajo. El síndrome del impostor no ayudaba, así como tampoco lo hacía el haber descubierto que algunos de los premios que teníamos habían sido comprados por la discográfica. Parte de nuestro triunfo estaba basado en mentiras y en artimañas para que Diamond Records se llevase la mayor cantidad de dinero posible, y ahora que lo sabíamos nos sentíamos una farsa. 31

Moxy intentaba hacernos sentir mejor asegurando que era una práctica común en la industria, y que el mejor indicador de éxito era el apoyo de los fans. Bastaba con abrir las redes sociales y ver los cientos de mensajes de apoyos diarios para tranquilizarnos y recuperar la seguridad en nosotros mismos.

—Repitamos esta última canción —pidió Jax, con la frente cubierta de sudor. En los últimos ensayos había añadido algo de coreografía, y moverse mientras cantaba era agotador—. Ha estado muy bien, pero tiene que ser perfecta. 12

Pedí unos segundos de tregua para dar un trago largo a la botella de agua y volví a mi sitio. Reanudamos el ensayo con nuestro mejor público.

Sentados en el sofá estaban Moxy, Cherry, y el guitarrista de pelo azul.

Nuestro círculo de amigos se había ampliado, y ahora era normal quedar también con ellos. 47

Drew aporreó la guitarra y así dio comienzo a nuestra canción «Heartless».

Al contrario que nuestros fans, aquella canción era la favorita de nuestros amigos, que la disfrutaban cantando y bailando junto con nosotros. No había mejor motivación que esa para tocar y querer hacerlo perfecto. 30

Cuando ya llevábamos cinco horas de ensayo eché una mirada al reloj y solté un «mierda» que hizo que el grupo se detuviese. Todos me miraron, sin entender qué había pasado.

—Se me ha hecho tarde. Tengo que ir a recoger a Patito a casa de uno de sus amigos.

—Lo había olvidado. ¿Salimos ya? —propuso Zac.

—Sí, por favor. No quiero llegar arde. 1

Nos despedimos con rapidez de nuestros amigos y echamos a correr hacia la puerta. Eché mano al pomo, pero Jax nos siguió. 1

—Espera —dijo, y yo di media vuelta—. Solo quería hacer esto.

Sacó unos papeles grapados de detrás de su espalda y los agitó frente a mis ojos. En el encabezado se podía leer «contrato para miembros de Elysian».

Era el que me había hecho firmar el día de la audición. 43

Lo miré, atenta, y fue entonces cuando los rompió frente a mis ojos, haciéndolo añicos. 64

—Ya no lo necesitamos. 30

Lo cierto era que habíamos roto tantas cláusulas de ese contrato que hacía tiempo había dejado de tener validez. Pero que Jax lo rompiese tenía

muchos otros significados. Como que ya había superado a la otra bajista, o que aceptaba que me relacionase sentimentalmente con ellos tres.

—Gracias, Jax, por dejar de ser un rompeovarios. 33

—Gracias a ti por ayudarme a conseguirlo, aún cuando me porté como un gilipollas contigo. 3

—Yo también fui una rompebolas. ¿No era sí como me tienes agendada? 13

—Ya no. Ahora eres solo Peach. 11

—¿Solo Peach? Qué aburrido.

—Puede que junto a tu nombre haya un corazón. 142

Abrí los ojos, sorprendida.

—Eso tengo que verlo. —Con una sonrisa ladeada le di un beso fugaz en los labios. Me gustaba mucho más este Jax que el imbécil al que ni siquiera fui capaz de odiar. 6

Tras una breve despedida, reemprendí la marcha y seguí a Zac hacia su coche.

Por temor a llegar tarde a la cita, habíamos salido de casa con bastante tiempo de antelación. El problema era que Zac conducía tan rápido que en cuestión de minutos habíamos llegado muy cerca de nuestro destino, y aún faltaban veinte minutos para la hora acordada. No me quedaba más remedio que hacerlo conducir un rato más sin rumbo fijo. 4

—Gira a la izquierda. Ahora a la derecha. Derecha. Derecha, derecha, izquierda...

—¿No estamos dando vueltas? —Zac giró la cabeza, echando una mirada a un enorme cartel de neumáticos en rebajas—. Juraría que es la tercera vez que veo ese cartel. 9

— Nah. Deben de ser muy parecidos. 4

Entrecerró los ojos, aún con la duda, y volví a mirar el reloj. Ya era la hora.

Tras mis últimas indicaciones estacionamos el vehículo en una larga explanada, justo detrás de un edificio gigantesco que tapaba cualquier otra vista.

—¿Quieres que te acompañe o te espero en el coche?

—Quiero que cierres los ojos —pedí, y sin que lo viese venir le coloqué un pañuelo en los ojos y lo amarré por detrás de su cabeza— y vengas conmigo. 78

Lejos de mostrarse desconcertado, Zac sonrió como un niño y salió del coche con mi ayuda. Parecía incluso más emocionado que yo. 9

—¿Me vas a dar una pista? 1

—Eso arruinaría la sorpresa. 18

No volvió a insistir.

Le tomé de la mano, tirando de él hacia el otro extremo de la calle, y desde esta perspectiva vi un recinto gigantesco con un montón de familias haciendo largas colas para entrar. Por suerte, nosotros accederíamos por otra puerta. 3

El bullicio reinante debía de darle a Zac una pista de que era un lugar muy frecuentado.

—Espera un momento aquí. Ahora vengo.

—No es como si pudiese ir muy lejos —rio. 2

Me alejé sin quitarle la vista de encima, aunque mirando de vez en cuando hacia una puerta estrecha sobre la que decía «solo personal autorizado».

Casi de inmediato salió una chica con una camiseta amarilla en la que decía

«voluntaria» y fue a mi encuentro. Me reconoció al instante.

—No me puedo creer que hayamos estado hablando estos días o que ahora te tenga delante. Soy tu fan desde que ganaste el Hellmouth. 2

—¿Desde hace más de un año? —Asintió—. Gracias por creer en mí. 2

Se esforzó en mantener la calma, pero para ello tuvo que ahogar un gritito de histeria. Después, carraspeó, pero al mirar por encima de mi hombro y

ver a Zac la escuché susurrar un «me va a dar algo». 23

Le costó articular palabra, y cuando lo hizo, su voz sonó temblorosa.

—Ya es la hora. ¿Me acompañan?

De inmediato fui a por Zac, a quien ayudé a caminar con mi brazo anclado al suyo. Hasta el momento habíamos pasado desapercibidos, pero ver a un chico tan alto con una venda en los ojos llamó la atención de un par de adolescentes, que al identificarnos comenzaron a gritar y a señalarnos.

Intenté saludarlos a todos desde la distancia, moviendo también el brazo de Zac para que la agitara en la dirección correcta, y entramos en el recinto.

El pasillo era tan ceñido como lo era la puerta, por lo que tuvimos que caminar en fila india, el castaño tropezándose con la voluntaria con cada paso que daba. Algunos minutos después, nos llevó por otra puerta que daba a una zona descubierta. 6

—Aquí es. Tienen media hora. Estaremos vigilando en todo momento, pero si necesitan asistencia, solo llámennos. ¿De acuerdo? 31

—Claro, gracias.

En cuanto nos dejó a solas me coloqué detrás de Zac y lo hice girar sobre sus talones para que mirase al frente.

—¿Vas a atarme y follarme con los ojos vendados en... —giró la cabeza en todas direcciones, como si fuese capaz de ver algo—, donde quiera que estemos? 62

—Sería un buen plan, pero no ahora. —Desanudé el pañuelo y le devolví la visión—. Espero que te guste la sorpresa.

Abrió los ojos, despacio, parpadeando para acostumbrarse a la luz del sol, y cuando su vista enfocó abrió los ojos de par en par, tanto como su boca, y se lanzó de rodillas sobre la tierra. 1

—¡Coky! 210

Frente a él, el enorme cocodrilo, ahora mucho más grande que la última vez que lo vimos, lo miraba desde unos metros más abajo. Además, un cristal protector nos aislaba de ella, por seguridad. 1

—Qué bien se ve. ¿Verdad?

Me miró por unos segundos, con los ojos enrojecidos y las lágrimas brotando, y asintió, sin habla. Volvió a mirar a Coky y colocar la palma de la mano sobre el cristal, queriendo tocarla. 12

—¿No podemos bajar con ella?

—Se han negado. Es peligroso, incluso para ti, Zac.

Ya no había ni rastro de aquella cría que conocí tiempo atrás. Ahora era un cocodrilo fuerte, bien alimentado, con una mandíbula y unos dientes capaces de arrancarte la cabeza. 1

—Te he echado mucho de menos —confesó, como si le entendiese—, pero también he tenido tiempo para pensar con claridad. Si no hubiesen ido a por ti estarías muerta y por mi culpa. Ahora sé que estás en el lugar al que debiste pertenecer desde el primer día. Joder... —Se llevó una mano a la boca para acallar un gimoteo— estabas en los huesos. Ahora lo veo. 70

—No se la llevaron de la mejor forma, pero creo que fue lo mejor que le pudo pasar.

—Lo sé. Gracias por dejarme verla una última vez.

—¿Una última vez? No, Zac, podrás venir siempre que quieras, previo aviso. 34

Lo vi esforzarse por mantener la compostura, pero contra su voluntad acabó rompiendo a llorar. Ya fuese de felicidad, o porque estaba dejando fluir todo

lo que había estado guardándose por mucho tiempo, aquel llanto no parecía de los que cesan pronto. 8

—Peach, eres lo mejor que me pasó en la vida. Gracias por estar siempre para mí. 62

—Ya te dije que haría cualquier cosa por ti. 11

Tragó fuerte, con el labio tembloroso. Con un gusto salado en él, me besó.

Correspondí al beso tomándolo del rostro con mis manos, deslizando los pulgares sobre sus mejillas para secar la humedad de las lágrimas. 1

El resto de la tarde la pasamos tomándonos fotografías con Coky en un segundo plano, también ayudando al cuidador a darle de comer, y recordando buenos momentos que compartimos con ella en casa.

No era la cita perfecta, ni la más romántica, pero sí la que recordaríamos el resto de nuestras vidas. 31

***

—Joder, creí que no llegaríamos a tiempo —solté casi sin aliento. 1

El resto de la banda corría detrás de mi, zigzagueando por los pasillos en dirección a la casa de mis padres. Nos habían invitado a cenar «a mi novio y a mí», sin saber que esperaban cuatro comensales y no dos. Esperaba que hubiese la suficiente comida para todos. 76

Frente a la puerta y a la hora acordada, toqué sobre la madera y esperé paciente a que abriese. A mi izquierda estaba Jax, vestido con su mejor ropa informal, y a mi derecha se encontraban Zac y Drew. El pelilargo había decidido hacerse una coleta alta para causar buena impresión, mientras que Drew había prometido contenerse y no tocarme el culo delante de mis padres. Qué considerado. 88

Escuchamos unos pasos acercarse desde el otro lado de la puerta, y un segundo después mi padre apareció en escena, con una enorme sonrisa que casi hizo desaparecer sus ojos. Con la puerta entreabierta, solo nos veía a Jax y a mí. 20

—Hola, hijo, ¡cuánto tiempo!

—Hola, señor Edevane. ¿Cómo se encuentra?

—Phil. Hijo, llámame Phil. —Nos miró a Jax y a mí, haciendo bailar la mirada entre los dos varias veces, y sonrió aún más. El rompeovarios se había ganado a mi padre—. Bien, estoy mejor que en mucho tiempo. 20

No era ni de lejos la primera vez que mi padre le pedía que lo llamase por su nombre, pero Jax no se atrevía a dar ese paso.

Tras el breve saludo se dispuso a dar media vuelta, pero lo paré.

—Espera, papá.

— ¿Hmmm?

—Me dijiste que invitase a cenar a mi novio —asintió enérgicamente—, y eso he hecho. 85

Empujé la puerta con la mano, abriéndola por completo. Mi padre se apartó por un momento, y con la puerta abierta del todo volvió a su posición, colocándose en el centro y no en un lateral, como estaba antes. 1

Ahora podía vernos a los cuatro. 26

Drew alzó la mano y movió los dedos en un gesto pícaro del que estaba segura que no fue intencionado. Ser un ligón era algo innato en él, como respirar. Por su parte, Zac movió la cabeza, rígido como una tabla. Se le veía muy nervioso. 61

A mi padre debió de explotarle la cabeza en cuanto fue consciente de qué le estaba diciendo. No supe en qué estaba pensando, pero su rostro pasó por

todos los estados existentes. Desde duda, sorpresa y confusión, hasta la más temida, la negación. 42

En silencio nos miró a todos, procesando la noticia. El momento de silencio fue tan incómodo que sentí la necesidad de echar a correr, pero mis piernas ni tan siquiera respondían.

—¿Ellos tres...? —le temblaba la voz, por mucho que intentase ocultarlo—

¿son tus novios? 70

—Sí. 1

—Pues vamos a tener un problema —noté un nudo en el estómago y me preparé para su discurso de rechazo y de cuánto le había decepcionado—

porque solo hay comida para cinco. 142

Solté todo el aire de una vez, y escuché cómo los otros tres hacían lo mismo.

—No importa, podemos pedir unas pizzas.

Visiblemente incómodo, mi padre dio media vuelta y echó a caminar hacia el comedor. Muy de cerca le seguimos, en silencio, sintiendo la tensión del ambiente. Aún con todo, se lo había tomado mucho mejor de lo que esperaba.

—Hola, cariño. Hola, Jaxito. 6

—Mamá, también han venido Zac y Drew. Los tres son mis novios. 79

Esta vez lo solté sin miramientos y sin preparar el terreno. Después de decírselo a mi padre, sentía que podía con todo. 4

Ella me miró con las cejas alzadas, incrédula, pero tan pronto como lo asimiló la vi sonreír de lado.

—Tengo muchas preguntas ahora mismo. 2

—No sé si las quiero oír —espeté, alejándome deprisa para no darle la oportunidad de que lo hiciera. Mi hermano estaba absorto, jugando a su videoconsola portátil—. Patito, ¿has escuchado lo que he dicho?

— Ajá.

—¿Y qué piensas?

—Mola. Voy a tener el triple de regalos para mi cumpleaños. 243

Y ya está. Aquello fue todo lo que tenía que decir mi hermano sobre mi relación con los tres. ¿Por qué los adultos no éramos como los niños? La vida sería mucho más sencilla. 56

Habiendo aclarado el asunto, nos tocaba hacer frente al verdadero problema, el de abastecer de comida a todos los invitados. Zac ya había llamado a nuestra pizzería favorita para que nos trajese un par, pero a mi madre aún le parecía poco, así que los siete nos trasladamos a la cocina.

Patito no levantó la vista de la pantalla ni siquiera para cambiar de habitación, pero se carcajeaba cuando escuchaba algún comentario gracioso de Drew. Mi madre y yo nos dedicamos a cortar los ingredientes, mi padre y Zac a cocinarlos. Jax preparaba uno de los postres que servían en Skybucks y Drew seguía sus indicaciones. 31

La casa se nos quedaba pequeña con tanta gente en ella, pero nunca había irradiado tanta vida como ahora. 14

Ojalá pudiese capturar este momento y volver a él siempre que quisiera. 1

—Phil —Zac carraspeó, nervioso—, no me he presentado. 44

—Ni falta que hace, muchacho, te conozco muy bien. No me pierdo ninguna actuación o entrevista de Elysian. 32

—Papá, ¿en serio? —Asintió—. Entonces, ¿has estado viendo cómo... —

Paré unos segundos en los que busqué las palabras adecuadas— cómo Zac y yo éramos cariñosos delante de la prensa? 3

—Sí, hija. Yo pensaba que solo era una estrategia de publicidad. 40

—Serías el único que lo creía —respondió mi madre, y me dio un codazo con una cara burlona. 37

En un intento por esquivar las indirectas de mi madre, seleccioné al azar una de nuestras canciones en mi teléfono móvil y la reproduje. Era Enemies. 13

Mi familia me sorprendió cuando empezó a cantarla, y a ellos nos unimos los demás. Salvo en las partes en las que se decía «jadear» o «follar», claro.

Ahí mi padre se quedaba callado fingiendo estar ocupado con la comida. 85

En el estribillo tomó a mi madre por la cintura y entrelazó su mano contraria con la de ella. No era la mejor forma de bailar aquel tema, pero a ninguno nos importaba. Empezaron a dar vueltas como un trompo, chocándose con todo el que encontraron, y empezamos a reír en grupo. 18

El milagro sucedió cuando Patito desconectó la videoconsola y se nos unió a la fiesta.

—Mira, Zac —le llamó mi hermano, agitando dos cuchillos de mantequilla sobre la mesa—. De grande quiero ser como tú. 78

Vi al castaño devolverle una mirada emocionada al pequeño, y corrió hacia él. Se situó a su espalda y colocó cada una de sus manos sobre las de mi hermano. 9

—Así es como debes mover las baquetas, ¿ves la diferencia? 12

Patito miraba la ejecución con los ojos bien abiertos y una sonrisa de felicidad extrema. Aunque no sabría decir cuál de los dos se veía más

emocionado, si el aprendiz o el profesor. 32

Aquella estampa familiar se vio interrumpida con el sonido del timbre.

—¡Pizza! —gritó Drew, quien echó a correr en dirección a la puerta. 3

Un par de minutos después regresó con dos cajas tamaño familiar, que colocó sobre la mesa.

En cuanto el resto de la comida estuvo lista, nos dirigimos al comedor y empezamos a engullir en silencio. Al parecer, no era la única hambrienta.

Drew saboreaba una porción de pizza con piña, haciendo ruiditos de placer mientras comía. 65

—¿Pizza con piña? —preguntó mi padre—. Es la mejor creación. 161

Drew lo miró con la comisura llena de salsa y sonrió, radiante. 1

—Es lo que siempre digo. 16

Pasamos el resto de la velada intercambiando bromas y anécdotas entre mi familia y la banda. Poco a poco iban abriéndose los unos a los otros, y al final de la noche fue como si se conocieran de toda la vida.

Ahora que mi familia estaba al tanto de mi vida amorosa y me apoyaban, me importaba una mierda lo que el resto del mundo pudiese opinar al respecto. 22

—Ahora que hemos terminado de comer, es hora de que les demos una noticia.

Mis padres se miraron de inmediato, con cara de preocupación, y casi sin esperar detalles mi padre escupió:

—¿Estás embarazada? 72

—¿Qué? —pregunté. 6

—¡No! —gritaron los otros tres a la vez. —¿No? —preguntaron después, entre confusos y aterrados. 231

Típico. Si eres mujer en edad fértil, cada vez que tengas una noticia que dar, o tengas náuseas, asumirán que estás embarazada. 37

—¡No, joder! ¡Vamos a actuar en el Madison Square Garden!

Mis padres se pusieron en pie, y entre gritos se abrazaron y empezaron a saltar juntos. A ellos se les unió mi hermano.

—¡El Madison Square Garden! —repitió Patito, eufórico, gritando hasta destrozarse la garganta. Tras el momento de emoción, se detuvo y me miró con el ceño fruncido—. ¿Qué es el Madison Square Garden? 152

—Es donde actúan las estrellas más grandes.

—Felicidades, hija, estamos muy orgullosos de ti. ¿Sabes si lo retransmitirán en alguna parte en directo?

—¿Qué dices, papá? La familia se viene conmigo.

—¿A Nueva York?

Moví la cabeza en afirmación, y los gritos volvieron. Mis padres jamás habían salido del estado, y viajar a Nueva York era su mayor sueño. Por fin lo cumplirían. 12

—¿Cuándo dices que nos vamos?

—Dentro de dos semanas.

—¿Has oído eso, cariño? —Mi padre volvió a tomar a mi madre de la mano y comenzó a bailar con ella—. Al fin podremos tener nuestro viaje de novios. 1

—Y nuestra noche de bodas. 56

Rieron como adolescentes, dando vueltas por todo el comedor, y yo volví a darle el play a la música. Formamos un círculo alrededor de ellos y bailamos en grupo, riendo a carcajadas mientras cantábamos a todo pulmón.

5

Quizás, en eso consistía la vida. En pasar buenos momentos con aquellos a quien amabas, sin más. 7

Ahora que mi vida personal era perfecta podía concentrarme del todo en mi carrera musical y en lo que estaba por venir. 3

Porque de algo estaba segura.

Íbamos a hacer historia en el puto Madison Square Garden.

CAPÍTULO 47: NOCHE MÁGICA

Creí conocer lo suficiente Nueva York como para que no me impresionase cuando pusiera un pie en ella, pero estaba equivocada. La ciudad tenía un encanto único al que ninguna película de Hoollywood le hacía justicia. Sus majestuosos edificios, la vida nocturna o la iluminada Times Square conseguían arrancarme un jadeo de sorpresa cada vez que alzaba la vista.

Había sido un flechazo casi instantáneo, hasta el punto de plantearme qué tal sería la vida aquí. 157

Lo mejor de toda la experiencia era, sin dudarlo, ver a mi familia entusiasmada por su viaje a la gran manzana. 21

Aún no éramos conscientes de lo que ocurriría en las próximas horas, pero comenzábamos a hacernos una idea al ver a las miles de personas que hacían fila para entrar al Madison Square Garden. Ellas no podían vernos, pero nosotros las observábamos en la distancia, sintiendo la emoción del ambiente. 34

Mientras algunos hacían cola, otros tantos se permitían gastarse el dinero en los puestos de merchandising de Elysian. Desde camisetas, gorras,

sudaderas hasta juguetes sexuales, porque, sí, El conejito feliz se había trasladado a Nueva York por un día. Habíamos luchado para que Evey pudiese tener un puesto en el que vender sus artículos con el logotipo de la banda hasta que finalmente nos dieron el visto bueno. Era, de lejos, el puesto que mayor interés estaba generando, y la cara sonriente de Evey era fiel reflejo de ello. 62

—Está siendo todo un éxito —señaló Zac, radiante de felicidad por ver todo el dinero que estaba recaudando su hermana. 23

Los cuatro experimentábamos un estado de euforia colectiva en el que sentíamos que nada podría ir mal. Ojalá todo hubiese sido así desde el momento en el que firmamos el contrato. 3

—También lo seremos en el concierto —afirmó Jax, acercándose desde mi espalda para tomarme de la cintura. Con un rápido impulso me alzó y me sentó sobre sus hombros. Sabía que era alto, pero desde aquí arriba el suelo se veía muy lejos. 43

—Si querías que te montase solo tenías que pedírmelo. 79

En una risa silenciosa, el pelinegro exhaló todo el aire de sus pulmones emitiendo un sonido nasal. Zac y Drew se carcajearon y se unieron a nosotros, colocando un brazo a cada lado de los hombros de Jax. O bien era una forma muy sutil de tocarme el culo. En aquella estampa familiar los cuatro avanzamos sonrientes, felices de lo que habíamos logrado, pero también de lo que habíamos construido entre nosotros. 34

En nuestro avance al camerino me abstraje de todo y por un momento dejé de escuchar lo que decían. Zac me miraba sonriente, con los ojos empequeñecidos por la gran mueca que resplandecía en su cara, y mi corazón palpitó. A mi izquierda, Drew se encorvaba hacia atrás soltando una carcajada, y al ver que lo miraba se recompuso para lanzarme un beso.

Y mi corazón volvió a palpitar. 67

Bajo mi culo, Jax se aferraba a mis piernas para evitar que me cayese.

Ignoraba que lo estuviese mirando, al menos, hasta que deslicé mis dedos sobre una de sus manos y me anclé a ella, hundiendo mis dedos entre los suyos. En ese momento de contacto íntimo alzó la mirada y me guiñó un ojo. Y una vez más, mi corazón palpitó. 98

El camino hasta este momento estuvo plagado de obstáculos, de malas decisiones y de hacernos daño unos a otros, pero al fin y al cabo fueron los pasos que nos trajeron hasta aquí. Y éramos felices con ello. 4

Seguir: parte 3 de 3