Invasión

David Roas · Capítulo 15 de 18

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Invasión

Cuentos dictados

EL OTRO

 

A mi hijo le gustan mucho los espejos. En eso no nos parecemos. Le encanta mirarse en ellos, palpar su superficie como si tratara de acariciar al niño que tiene enfrente. No sé si a su edad ya tiene conciencia de que lo que está viendo no es más que un simple reflejo de sí mismo. Todavía no habla, no puedo preguntarle.

Cuando cocino, lo siento en su trona y lo coloco ante el espejo que tenemos en el pasillo. Me fascina escuchar sus balbuceos en su idioma imposible, como si mantuviera una conversación de la que solo me llega su voz. A menudo, estalla en sonoras carcajadas.

De vez en cuando saco la cabeza por la puerta para controlarlo. Aunque también, lo confieso, para descubrir cuál es el motivo de su risa. Pero siempre que me asomo, lo encuentro callado, observando atentamente la superficie del espejo.