
La desheredada
Isidora Rufete llega a Madrid convencida de que le corresponde un apellido ilustre: cree ser nieta de la marquesa de Aransis, y con esa idea, sembrada por un padre que muere loco en el manicomio de Leganés, organiza toda su vida. Espera papeles, pleitea, se endeuda, cambia de casa y de amante mientras la ciudad la va gastando. Su hermano Mariano, el chiquillo al que llaman Pecado y al que la miseria empuja de taller en taller, corre una suerte todavía peor. Galdós abrió con este libro de 1881 su serie de novelas contemporáneas y su etapa más naturalista, y se nota en el detalle: casas de préstamos, cuartos realquilados, deudas que crecen solas, un Madrid observado calle por calle. La caída de Isidora no llega de golpe, llega a plazos, y ahí está lo duro del libro.






