
La tía Tula
Gertrudis empuja a su hermana Rosa hacia Ramiro, que rondaba la casa sin decidirse, y de ese gesto nace todo lo demás. Muerta Rosa, Gertrudis se instala en la casa para criar a los sobrinos, que la llamarán tía Tula, y rechaza casarse con el viudo: quiere ser madre sin pasar por esposa. Ramiro acaba buscando a la criada, Manuela, y es Tula quien lo obliga a casarse con ella. Ya moribundo, Ramiro confesará que a quien siempre quiso fue a Tula. Muertos los dos, quedan cinco criaturas y una sola mujer al mando.
Unamuno la escribió en 1907 y tardó hasta 1921 en publicarla. La prosa es seca, describe poco y avanza casi siempre a golpe de diálogo, y eso deja al desnudo la pregunta de fondo: cuánto hay de entrega y cuánto de dominio en esa maternidad sin cuerpo.


