
La prueba
Salustio Meléndez sigue llenando el cuaderno que empezó en «Una cristiana». Buena parte de él son sus años de estudiante en Madrid y la guerra de periódicos y política local que su tío Felipe libra en Galicia; la enfermedad llega tarde y lo cambia todo. Al tío le diagnostican lepra, los criados se despiden por miedo al contagio y Carmiña, casada con él sin quererlo, se queda sola a su cabecera. El sobrino, enamorado de ella desde el primer día, cuenta con que el mal le abra camino; lo que ve es a una mujer que empieza a querer a su marido según la enfermedad lo deshace. Pardo Bazán no ahorra el detalle clínico ni la pequeñez del narrador. Cuando llega a esos capítulos, el amigo que le escucha le corta: que los suprima, que al público no le gustan esas crudezas.






