
La madre naturaleza
Gabriel Pardo de la Lage viaja a los Pazos de Ulloa con una idea fija: casarse con su sobrina Manuela, hija de la hermana que perdió años atrás. Se encuentra con una muchacha crecida casi suelta por el monte, inseparable de Perucho, el hijo que el padre de ella, don Pedro, tuvo con una criada de la casa. Ninguno de los dos sabe todavía qué los une por sangre. Pardo Bazán continuó aquí Los pazos de Ulloa, en 1887, y rebajó el tono sombrío del primer libro para dejarle sitio al campo: bosques, calor de verano, animales, una naturaleza que empuja a los jóvenes sin preguntarles nada. Cuando la verdad se sabe, el libro discute si esa ley natural basta o si pesan más la cultura y la religión. Se lee despacio, muy descriptivo, y es de lo más naturalista que se escribió en España.





