
La Tribuna
Amparo, hija de un barquillero y de una enferma postrada, entra a trabajar en la fábrica de tabacos de Marineda, trasunto de la Coruña natal de Pardo Bazán. Les lee los periódicos republicanos a sus compañeras de taller, y en un banquete del Círculo Rojo un viejo republicano la abraza y la aclama «tribuna del pueblo». El mote se le queda y corre por Marineda. Ella cree, con fe casi religiosa, que la República federal va a cambiarle la vida. Baltasar Sobrado, señorito de buena casa, le promete lo que no piensa cumplir. El embarazo de Amparo y la agitación política posterior a 1868 acaban cruzándose en un final de ironía seca. La autora fue a tomar apuntes a la fábrica, y se nota en el ruido del taller. Suele citarse como la primera novela española protagonizada por la clase obrera.





