La revancha de Dios

Gilles Kepel · Capítulo 21 de 67

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La revancha de Dios

La recristianización en Europa Occidental

La reconquista de esta «situación de derecho público» es una de las metas fundamentales de la recristianización contemporánea. La mejor manera de cumplirlo debería ser «desde arriba», con la renuncia de las pretensiones del Estado a la totalidad, y su subordinación a un principio trascendente: «El Estado debe reconocer que su condición previa es un sistema de valores fundamentales basado en el cristianismo. […] Debe comprender que existe un conjunto de verdades que no puede

someterse a consenso, que por el contrario lo precede y lo hace posible[50]».

Según el cardenal, esta reivindicación no debería compararse con la voluntad reislamizadora de edificar un Estado que aplique la Ley de Dios tal como la expresa el Corán. En el mundo católico, la subordinación del Estado a las verdades evangélicas le preserva un espacio autónomo; la organización social aportada por el cristianismo es dualista, si bien la instancia política, profana, posee una dignidad inferior a la instancia sagrada. Es en el mantenimiento de esta autonomía donde se inscriben la libertad y los derechos del hombre —noción esta cuya paternidad la Iglesia reivindica: «La idea moderna de libertad es un producto legítimo del espacio vital cristiano. No podría desarrollarse fuera de él. […] El dualismo, condición previa a la libertad, supone por su parte la lógica del cristianismo. […] Cuando la propia Iglesia deviene Estado, la libertad se pierde. Pero igualmente cierto es que también se pierde la libertad cuando la Iglesia es suprimida como entidad pública, que goza de

una influencia pública[51]».

En el contexto europeo del último cuarto del siglo XX, la Iglesia no es Estado en ningún lugar, y no parece que vaya a serlo. De la simetría doctrinaria construida por el cardenal se deduce un solo imperativo práctico: la lucha por restaurar la Iglesia en cuanto entidad pública. Tal es el objetivo de la recristianización.

 

LA RECRISTIANIZACIÓN EN EUROPA OCCIDENTAL

 

En la plural situación de una Europa donde el telón de acero sólo se alzará en 1989, dos sociedades han visto desarrollarse movimientos que buscaban librar este combate «desde arriba», ejerciendo presión sobre el Estado. Una de ellas es la polaca, en la cual la Iglesia desempeña un papel político de primer orden durante los últimos años del comunismo; la otra es la italiana, donde se desarrolla el movimiento Comunión y Liberación. Las dificultades surgidas en ambos casos hacia finales de los ochenta propiciaron en otros países la búsqueda de formas de recristianización «desde abajo». Éstas privilegiaron tanto la proliferación carismática —que construye espacios comunitarios para los adeptos— cuanto la restauración de la influencia católica sobre instituciones específicas como la escuela, nexo entre familia y sociedad, entre lo privado y lo público. Pero, a diferencia de los movimientos de reislamización, que no encuentran en sus sociedades un adversario verdadero, los de recristianización ven limitada su influencia por la cultura democrática de las sociedades europeas, incluso en los países católicos donde cae el comunismo. Por eso dentro del catolicismo europeo es donde sigue viva una corriente para la cual las formas adoptadas por la recristianización, ya proceda «desde arriba» o «desde abajo», no constituyen la respuesta cristiana idónea a los desafíos de nuestro tiempo.