
Letras
Aquí Darío no escribe versos: lee los de otros y da cuenta de ellos. Son veintitrés artículos de crítica y semblanza, salidos de sus años europeos como corresponsal de La Nación, entre París y Madrid. Comenta a Maeterlinck cuando deja las abejas por la inteligencia de las flores, los retratos ingleses de Arthur Symons, la figura devota de Eugenia de Guérin, los libros combativos de Luis Bonafoux. Dedica capítulos enteros a inventariar quién escribe en Brasil, en Santo Domingo y hasta en la India portuguesa, autores que de otro modo no llegarían a su lector. Escribe en tono de conversación culta, con nombres que hoy hay que ir a buscar. El último artículo, «Marinetti y el futurismo», es de 1909: responde al manifiesto recién lanzado y recuerda que el mallorquín Gabriel Alomar se le había adelantado.






