Nanga Parbat
Nota final
Ésta es una obra de ficción. Si bien la mayoría de sus episodios son fruto de la imaginación del autor, otros, a menudo los más increíbles, están basados libremente en experiencias reales ocurridas en la montaña. No creo que esto último sea casualidad: difícilmente un escritor podría concebir una epopeya tan emocionante y tan dramática como la historia de las expediciones al Nanga Parbat.
En la montaña y en la literatura, como en muchas otras empresas humanas, es frecuente que un solo nombre usurpe el frontispicio de una aventura cuya autoría corresponde, en justicia, a mucha gente. Hay muchos montañeros y amigos que alimentaron con el calor de su entusiasmo esta historia, pero tengo una deuda muy especial con Rafael Conde, quien no sólo me proporcionó toda la documentación necesaria y corrigió muchos de los errores del manuscrito, sino que también sembró en mi corazón la primera semilla del Nanga. Del mismo modo que Bonatti en el K2 o que Terray en el Annapurna se sacrificaron para que otros llegaran a la cumbre, también Rafa hizo por mí todo el trabajo sucio, de manera que mi nombre apareciera al frente de estas páginas. Sin él, sin su aliento y su ayuda, esta novela, para bien o para mal, nunca habría sido escrita.
Kike de Pablo, que en su día venció a los demonios del Nanga, me sugirió muchos de los detalles de la marcha de aproximación hacia el valle del Diamir y me aclaró algunas dudas sobre el emplazamiento de los campamentos y la posibilidad real de avalanchas de nieve en la ruta Kinshofer. Desde aquí quiero darle las gracias.
A Carlos Salcedo no sé cómo dárselas. El episodio del rescate de Ang es una transposición casi literal de una experiencia personal suya, pero, en este caso, como en muchos otros, la realidad física de la montaña fue mucho más allá de lo que pueden alcanzar mis palabras. Carlos me contó un día, con una sencillez y una fuerza que he sido incapaz de evocar, su increíble hazaña al salvar la vida de un sherpa después de una avalancha en la pared del Chang La, en la cara norte del Everest. Nunca olvidaré ese regalo, y su recuerdo no sólo me ayudó a forjar el carácter de Ang y a inspirarme algunos pasajes de la tragedia final, sino que cambió por completo el desarrollo de la historia.
Gracias a mis padres y a mi hermano Dani, por soportarme y por quererme tanto. Gracias también a Sergio, a Norberto y a Alfredo, porque sin ellos Ángel no sería como es. A Pilar Rubio y a Chema Rodríguez, que siempre confiaron en mí. A toda la gente de Ariadna y de Poeta de Cabra, Sonia Rincón, Antonio Polo, Rafael Pérez Castells, Juan Manuel Navas, Jaime Alejandre y Jesús Urceloy, por su aliento y su cariño, y a Pedro Díaz del Castillo, que se atrevió a pintar el Nanga. Gracias siempre a Beatriz Casia, Jorge Navarro y Álvaro Muñoz, por dejarme vivir en sus corazones.
El discurso inicial de la novela —una recapitulación sobre la historia de las sucesivas expediciones al Nang Or— está extraído de diversos pasajes de los siguientes libros: Victoria en el Nanga Parbat, de Karl Herrligkoffer; Nanga Parbat Pilgrimage, de Hermann Buhl; Grandes aventuras del Himalaya, de Maurice Herzog; Solo, de Reinhold Messner y Nanga Parbat, montaña cruel, de Pierre Mazeaud. También puede encontrarse un buen resumen de la historia de la montaña en el capítulo final de Tierra de Aventura, de Sebastián Álvaro y Javier Ortega, así como en el fascículo 26 de Al filo de lo imposible, gracias al cual pude acompañar, aunque fuera de manera vicaría, a Ramón Portilla en su magnífica ascensión a lo largo de la ruta Kinshofer.
Por último, la frase de Kurt Diemberger, cuando se refiere al Nanga como “una viuda solitaria”, fue sugerida por la visión de una de las fotografías que ilustran su libro K2, el nudo infinito. En ella puede verse, en blanco y negro, una visión del Karakorum desde el K2. Al fondo, a más de ciento ochenta kilómetros, embozada tras un océano de nubes, casi invisible por la lejanía, como otra nube o como el sueño de una nube, se distingue la cumbre del Nanga Parbat.
David Torres
Terminaste Nanga Parbat
David Torres
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