Prosas principales
Mística
En la pendiente del talud los ángeles doblan sus vestidos de lana en los yerbajos de acero y de esmeralda.
Prados de llamas brincan hasta la cima del altozano. A la izquierda, el terruño del borde es pisoteado por todos los homicidas y todas las batallas, y todos los ruidos desastrosos ahílan su curva. Tras la arista de la derecha la línea de los orientes, de los progresos.
Y mientras, la parte alta del cuadro está formada por el rumor turnante y saltarín de las conchas marinas y de las noches humanas.
La dulzura florida de las estrellas y del cielo y de todo lo demás, desciende frente al talud, como una cesta, contra nuestro rostro, y hace el abismo florido y azul allí abajo.