Prosas principales
Saldo
Se vende lo que los judíos no han vendido, lo que ni la nobleza ni el crimen han gustado, lo que ignoran el amor maldito y la honradez infernal de las masas; lo que el tiempo y la ciencia no tienen que reconocer:
Las voces reconstituidas; el despertar fraterno de todas las energías corales y orquestales y sus aplicaciones instantáneas; ¡la ocasión única para despojar nuestros sentidos!
¡Se venden los cuerpos sin precio, ajenos a cualquier raza, a todo el mundo, a todo sexo de cualquier descendencia! ¡Las riquezas emergiendo a cada paso! ¡Saldo de diamantes sin control!
Se vende la anarquía para las masas; la satisfacción irreprimible para los aficionados superiores; ¡la muerte atroz para los fieles y los amantes!
Se venden los habitáculos y las migraciones, los sports, las hechicerías y los
comforts[6] perfectos, y el barullo, el movimiento y el porvenir que producen.
Se venden las aplicaciones de cálculo y los saltos de armonía inauditos. Los hallazgos y los términos insospechados, posesión inmediata.
Hálito insensato e infinito de esplendores invisibles, de delicias insensibles —y sus secretos enloquecedores para cada vicio y su alegría espantosa para la multitud.
Se venden los cuerpos, las voces, la inmensa opulencia indisputable, lo que nadie venderá jamás. ¡Los vendedores no han agotado los saldos! ¡Los viajantes no tienen que devolver su comisión enseguida!