Prosas principales
Bottom
Era la realidad demasiado espinosa para mi gran carácter y me encontraba, sin embargo, en casa de la Señora, convertido en un gran pájaro azul gris que se escurría por las molduras del techo y arrastraba el ala por las sombras de la noche.
Yo fui, al pie del baldaquín, soportando sus alhajas doradas y sus obras maestras físicas, un gran oso de encías violeta y de pelo encanecido por la pena, los ojos fijos en los cristales y en los plateados de las consolas.
Todo se convirtió en sombra y acuario ardiente. Por la mañana —alba de junio batalladora—, corrí hacia los campos, asno, vociferando y blandiendo mi agravio, hasta que las sabinas del suburbio vinieron a lanzarse sobre mi pechera.