Respira
Capítulo quince
Recuerdo que llegó la ambulancia. Recuerdo que una patrulla de policía me llevó a casa. Recuerdo a Weniki y al tío Tom sonsacándome toda la historia.
Y todavía me acuerdo de que Weniki me dio de comer un poco de pavo con salsa de arándanos antes de meterme a la cama. Pero más que ninguna otra cosa, recuerdo el sueño que lo invadió todo en el instante en que mi cabeza se hundió en la almohada.
Yo estaba vestida con un abrigo de piel. Eso es estúpido, porque no tengo un abrigo de piel ni nunca usaría uno. Pero el caso es que tenía puesto un abrigo de piel y estaba corriendo descalza alrededor de un agujero en el hielo, en un lago de Manitoba. Tragaba aire con fuerza, aterrada. Apretaba el abrigo contra mí, porque lo único que tenía debajo era un bikini. Sabía que no me veía bien en bikini y tenía miedo de que el abrigo se abriera y mi cuerpo gordo y pálido quedara expuesto.
Corría alrededor del agujero a toda velocidad, con Garth persiguiéndome muy de cerca. Yo estaba segura de que quería empujarme al oscuro círculo de agua. Me gritaba algo, pero mi fuerte respiración apagaba su voz. Estaba a punto de alcanzarme. Y entonces lo oí.
—¡Aléjate de la orilla!
Cuando me detuve por un segundo, Garth me agarró y me alejó del borde del agujero. Me quedé parada, confundida y temblando, con los pies descalzos entumidos. Garth me miró, pero no a los ojos: miró el abrigo. Lo abrió con las manos, miró fijamente mi bikini y movió la cabeza como si estuviera desilusionado. Temblé todavía más. Quería llorar.
Pero cuando al fin habló, no dijo lo que yo esperaba.
—Bev —dijo con una mirada muy triste—, no estás comiendo lo suficiente. Me has decepcionado. No puedes bucear en estas condiciones.
No es seguro.
Entonces soltó el abrigo, que otra vez cubrió mi cuerpo. Volteé a ver el agujero en el hielo. Sentí que una especie de fuerza salía del hoyo, algo muy poderoso que me buscaba y que tiraba de mí, que me aspiraba.
Extendí los brazos hacia Garth y él me agarró de la cadera. Estaba tratando de ayudarme, pero la fuerza era más poderosa que él. Cuando me arrancó de sus brazos, Garth se desplomó en el hielo, inconsciente.
Comencé a gritar.
El tío Tom y Weniki me oyeron y vinieron hacia mí deslizándose y resbalando por el lago. Al mirar el cuerpo inerte de Garth, mi pánico fue reemplazado por furia. Clavé los dedos en el hielo y me alejé del hoyo usando las uñas. Resistí el poder del agujero con todas mis fuerzas, hasta que el tío Tom y Weniki me alcanzaron e impidieron que siguiera resbalando hacia el hoyo. Llegué a gatas hasta Garth.
—¡Garth! ¡Garth! —grité.
La mano de Weniki estaba en mi frente. Abrí los ojos.
—Es una pesadilla —dijo.
Miré a mi alrededor, estaba en mi cuarto. Mi tío estaba junto a ella.
Ninguna luz se colaba por debajo de la cortina. Era la mitad de la noche.
—Tuve una pesadilla —confirmé.
Weniki me acercó a los labios un vaso de agua.
— ¿Cómo está Garth? —me arriesgué a preguntar.
—Le salvaste la vida al mantener la calma, Beverly —dijo el tío Tom—.
Pero tú y yo tenemos que hablar sobre tu dieta y tus mentiras, y Garth va a tener que explicar parte de su conducta —dijo, haciendo una pausa para que sus palabras tuvieran un mayor efecto. Entonces me tomó de la mano—.
Como buzo, ayer hiciste todo lo correcto. Estoy orgulloso de ti. Él va a estar bien.
¿Que hice todo lo correcto? No era verdad y yo lo sabía. Cuando sus manos rodearon mi cadera bajo el agua, quería ayudarme con mi cinturón de lastre. Ahora podía entenderlo. Garth no había tratado de abrazarme. No se merecía una patada. Estuve a punto de matarlo.
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