Siempre fuiste tú
Capítulo 10
10
WILL
Mis planes se desmoronaron como un castillo de arena al ver que Abbey se marchaba. Sola. Sin Ava.
Iba a ir tras de ella cuando la desconocida, cuyo nombre no recordaba, deslizó su mano de mi torso hasta cerca de mi entrepierna. Me sobresalté y me alejé de ella.
—Tengo que irme.
—Oh, vamos. Quédate un poco más… —dijo en voz alta para sonar por encima de la música—. Vivo a una manzana de aquí…
Con un suspiro, no pude menos que reprocharme el haberla utilizado para llamar la atención de Abbey. De hecho, dudaba que hubiese surtido efecto. Seguramente se habría ido tras ver a Garret entrar en el baño junto a otra mujer.
—Lo siento, pero tengo prisa. —Di un paso hacia atrás y esbocé una educada sonrisa—. Dile a ese hombre que te pida una copa. Corre por cuenta mía. —Le señalé a Garret, que bebía un sorbo de una cerveza nueva.
La chica suspiró y asintió.
—De acuerdo. Otra vez será.
No perdí ni un solo segundo más. Me marché de allí como alma que lleva el diablo. En la puerta, pensé dónde podría haber ido. Apostaba mi sueldo que Ava había sido la que había conducido hasta allí, por lo que Abbey se habría marchado a su casa o a un sitio más tranquilo donde desconectar.
Hurgué en los bolsillos de mi pantalón hasta encontrar las llaves del coche. Estaba seguro de que Abbey habría ido a su casa.
Me dirigí hacia donde había dejado el coche cuando una mano me paró en seco. Al girarme, vi a Ava. Sus ojos brillaban con complicidad, e hice el mayor de los esfuerzos por no sonrojarme ante la cantidad de cosas que expresaban.
—Abbey se ha ido a comer algo.
Tragué saliva y puse cara de póquer.
—¿Por qué me dices eso?
—Oh, venga ya. —Ava me golpeó el hombro con cariño—. Estuve detrás de ti cuando tenía dieciséis. Y créeme, te observaba en todo momento. Lo suficiente como para saber que estabas enamorado de Abbey. —Hizo una pausa antes de continuar—. Y lo sigues estando.
Me quedé callado, sin querer negar ni confirmar nada.
—Vamos, ve tras ella —me animó—. Se ha marchado algo afectada. Y dudo que fuera por Garret. Apenas lo ha mirado en toda la noche.
Algo dentro de mí se prendió.
Asentí y me incliné para darle un beso en la mejilla.
—Gracias. Te debo una.
Ava esbozó una tierna sonrisa antes de despedirse y darse la vuelta para entrar en el local. Allí la esperaba Stephen, que alzaba una ceja en mi dirección. Mis pies se volvieron repentinamente de plomo y un sudor frío me recorrió la nuca. Nunca me había parado a pensar cómo le podría sentar a Stephen que yo fuera detrás de su hermana. Abbey no había mostrado el menor interés en mí, por lo que solo me había dedicado a permanecer a su lado, viendo cómo otros hombres se acercaban y tomaban el lugar que me correspondía.
Hice un rápido recordatorio de los lugares que más le gustaban a Abbey y fui hacia el coche.
Esperaba que Ava tuviera razón y Abbey no se hubiera ido disgustada por Garret.
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