Sintaxis
La presente traducción
En 1817 aparece en Berlín la edición de A. I. Bekker (1785-1871), y corre un denso siglo de exégesis apoloniana que acaba en la monumental edición de los gramáticos griegos en seis gruesos volúmenes; la Sintaxis es preparada por G. Uhlig, y las obras menores por R. Schneider, para las prensas teubnerianas de Leipzig, aquella aparecida en 1910, éstas ya en 1878. Un año antes, en 1877, había aparecido en Berlín la traducción alemana de la Sintaxis, obra de
A. Buttmann, injustamente despreciada por Uhlig[64]. Apolonio vuelve a caer en un relativo olvido a comienzos de este siglo, quizá por no ser del agrado de
los comparatistas de moda[65]. El auge más reciente de la lingüística le ha hecho renacer, una vez más, de sus cenizas. Ha sido traducido al inglés por F. Householder en 1981, y, aunque aprecie su esfuerzo, no puedo compartir los criterios que ha seguido para su traducción; a un lector no avisado sólo puede crearle confusionismo su modernización interpretativa, al atribuir a Apolonio conceptos y términos operativos en teorías lingüísticas actuales muy conocidas. Todo lo dicho no invalida, sin embargo, la afirmación de que las ideas lingüísticas de Apolonio no han recibido aún la atención que su
importancia les hace merecer[66]. Por poner un ejemplo, de los cinco códices españoles de Apolonio que Uhlig menciona (y es probable que haya más), quizá ninguno de ellos haya recibido el estudio que están necesitando.
LA PRESENTE TRADUCCIÓN
Traducir a Apolonio presenta problemas adicionales a los de cualquier otro autor. Dejando a un lado su dificultad, tan indiscutible, que tal vez fuera lo que le procuró el sobrenombre de Díscolo, es problemático traducir una obra técnica sobre sintaxis del griego antiguo para ofrecerla a lectores modernos poco o nada familiarizados con esta lengua. Ello obligaba, por un lado, a frecuentes explicaciones de sus peculiaridades, así como a mantener la mayoría de los ejemplos originales, por ser a menudo sobre problemas específicos del griego. Cuando consideraba que el ejemplo castellano ilustraba convenientemente la teoría, he puesto sólo la versión; otras veces, la versión era inútil, pues no reflejaba el caso correspondiente, por lo que opté por no traducirlo, pero no siempre se sigue este principio muy estrictamente. Una cosa que procuré siempre fue evitar la tentación de interpretar el texto y caer, así, en el anacronismo de expresarse a través de teorías modernas; sin embargo, a veces es la única opción que queda contra la oscuridad. Tampoco quiero proclamar esa ingenua fidelidad al texto que a todo traductor se le supone y se propone. Me he esforzado por que el Díscolo lo sea menos, aunque quizá no siempre lo haya logrado; al menos, con esta traducción, ya no volverá a suceder entre nosotros el que algún lingüista tenga que lamentar «que la obra de Apolonio se haya desgraciadamente perdido».
Sigo casi siempre el texto de Uhlig, salvo unas pocas lecciones distintas, que suelen estar ya en el aparato crítico, no por el placer de la conjetura, sino
porque están más de acuerdo con mi versión[67].
70,1 suprimir οὐ.
73,11 suprimir οὐκ.
149,14 ὀνόματι ἐγκαθεστηκός.
165,11 ῥηῖτεροι.
213,13 μετάληψιν.
236,3.5 ἐπήβολος.
240,13 correcto contra BUTTMAN y UHLIG.
309,5 sí se explica.
339,3 correcto ἑνικῶς significando «aisladamente, separadamente, individualmente».
351,16 correcto ἄπιστος, pues los sufijos -ίων /-ιστος significan intensidad.
381,3 suprimir μή.
383,9 ἵνα μὴ δῶμεν.
383,15 μή κατ᾿ ἰδίαν λέγεσθαι.
414,3 quizá διὰ τὴν ἐπί.
427,7 el error está en ἐμπεριεκτικόν pues debe esperarse lo contrario; pero se explica la
corrupción por aparecer unas líneas antes. Conjeturo ἀπωστικόν o bien ἀναιρετικόν con SCHNEIDER.
455,7 καθεστός, o bien καθεστώς τις.
476,13 suprimir οὔτε κατὰ σύνθεσιν expresado por el συντετάξεται.
Para terminar, lo dicho es algo pero no lo es todo. Con sus errores y
deficiencias que cualquiera puede detectar, con su estilo difícil[68]: silogístico, condensado, reiterativo y, a veces, retórico, Apolonio es el padre indiscutible de la sintaxis y firme pilar de la teorización gramatical, en la que alcanzó logros definitivos, tanto por haber hecho el primer gran intento de sistematización, como por la superioridad intelectual que demuestra sobre antepasados y seguidores a la hora de encarar cuestiones lingüísticas. Todo ello es motivo suficiente para encender nuestra admiración, para justificar este estudio y para concederle el lugar preferente que merece en la historia de la
gramática[*].