Ático

Gabi Martínez · Capítulo 4 de 78

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Ático

Capítulo 3

 

Antes de septiembre de 2001, Eduard Montes dedicaba diez horas al día a navegar el ciberespacio buscando informaciones útiles para su empresa, que era, decían, global. El fin de semana salía de noche a fumar, a beber y a por chicas, lo que se le daba de perlas, aunque con ninguna duraba.

—No tengo tiempo —decía.

Cuando en cualquier tesitura se hablaba de amor solía mostrarse bromista pero ante la mención de la soledad cambiaba el semblante, que iba tornando mustio hasta esbozar remilgos de genuina melancolía.

—Soledad —musitaba a veces—. Soledad.

Navegando había encontrado definiciones y otros datos sobre Amor y Soledad. Leyó cientos, quizá miles de pequeñas historias y opiniones al respecto y se puede afirmar que en general sabía bastante del tema. El Amor lo buscaba por curiosidad y la Soledad porque le parecía romántica, seductora, enigmática y porque alguien en quien creía le explicó que para soportar los embates con los que sin duda le sacudiría la vida, asumirla resultaba fundamental.

A finales de septiembre de 2001, después de surcar durante siete horas y veintitrés minutos el ciberespacio aislado en un cuarto de la casa donde vivía con sus padres, Eduard Montes apagó el ordenador, conectó la televisión, bajó el volumen del aparato y telefoneó a su hermana, que vivía en Illinois desde hacía dos años junto a un marido. Le comunicó que iba a encerrarse tres meses con máquinas.

Durante segundos, varios segundos, su hermana no habló.

El informativo emitía de nuevo imágenes de los aviones estallando contra las Torres.

—¿Cris?

De las Torres al derrumbarse.

—¡Cris, que es conferencia!

—Cariño —respondió la hermana—, tú no sabes lo que es el tiempo.

Eduard despegó los labios pero la hermana se anticipó:

—Aunque como eres un cabezón, escucha: antes del encierro debes andar. Anda por la ciudad y trata de recordarla. En soledad se vive de la memoria.

—¿Pasa algo con Rodrigo? —preguntó Eduard.

—Y caminar es bueno para la salud.

—¿Eh? ¿Pasa algo?

—Anda, cariño, anda.