Corteza de abedul
Muro de bancal
A Fran Garcerá
LO orientaron al sur.
Silencio cuarteado en piedras juntas.
Nada reclama, nada necesita.
Su sílice es fulgor ya revocado:
no hay memoria en su masa,
no hay cadencia en su tiempo.
Se abstiene
ante las solicitaciones.
Un pasillo de luz
—entre un almendro y él—
desactiva el enigma que pueda adjudicársele.
Contribuyo al error si me demoro
a su lado
mirándolo.