Corteza de abedul
No ha de negarte
LO que ves es la línea
de sol que empieza a huir
(no puede hacerle frente
a la línea de umbría)
como reptil con alma
que va dejando el campo
bajo su piel, sin ruido.
Camina así la tarde
hacia nada que pienses.
No va a tu intelección,
va a la pedriza, al soto,
a los olivos mansos.
Pasará sobre ti
como si te negara,
aunque no ha de negarte:
no es la Sombra invisible,
no es la palabra sombra.
De una y otra oscuridad
está salvándote la tarde.