Corteza de abedul
Espejo de la concentración
LAS veces en que todo se reduce
a sólo lo que importa,
oigo un zumbido cerca pero lejos.
Las palabras
eligen camuflarse en los objetos
—de impronunciado corazón— y así
consiguen envolverme;
convertidas en quieta nebulosa,
muestran su espalda, denegadas, yermas.
Sólo tú, mente, prendes. Con gran gesto
de ardor embebecido manipulas
tu médula concisa.
Lo que te ha concentrado, esa entraña
que te lleva hacia sí, construye un cerco
con capas repetidas, con vitrales
deslucidos: el muro de palabras
que supiste acallar. Me asomaré.
Veré tu esfuerzo y me veré asomado.