Corteza de abedul
El transeúnte
A Txema Martínez
NO puede verme. Se dirige
hacia otra calle
tan anodina como esta.
Dosel raído,
el tizne urbano cubre su figura.
Algunos de sus pasos desfallecen,
otros en cambio esgrimen
cierto vigor sereno.
Así propone un equilibrio raro
que sugiere bondad, aunque vacía,
virtud en esqueleto.
El transeúnte ingresa
en su propia importancia
mientras cruza la atmósfera insensible
que lo ignora.
Esos escaparates, cómo embaucan
con reflejos lucientes.
Yo enseguida quisiera rebatir
las nupcias frías
de paseo y deseo,
demostrar
que protegen, juiciosas, una brasa.
Pero qué desaliento
cuando mi análisis se enfrenta
al mero ir
y al pulso elemental de todo
y a ninguna pregunta.