Cronopolis
Capítulo 20
—A ver. —El viejo se adelantó, sacudió enérgicamente la muñeca de Conrad, examinó la estera amarilla.—Movado Supermatic —murmuró entre dientes—. Serie CTC.
—Dio un paso atrás, bajando la escopeta, como tratando de saber de una vez por todas quién era Conrad.—Muy bien —dijo al fin—. Veamos. Tal vez necesites un desayuno.
Salieron del edificio y echaron a andar rápidamente calle abajo.
—La gente viene aquí a veces—dijo el viejo—. Turistas y policías. Observé tu huida ayer, tuviste suerte de que no te mataran. —Caminaban haciendo eses por las calles vacias, el viejo delante esquivando columnas y escaleras, las manos rígidas a los lados, sosteniéndose los bolsillos. Conrad les echó una mirada de reojo y vio que estaban repletos de llaves, grandes y herrumbrosas, de distintas formas.
—Supongo que ese era el reloj de tu padre —comentó el viejo.
—De mi abuelo —corrigió Conrad. Recordó el discurso de Stacey, y agregó—: Lo mataron en la plaza.
.EI viejo arrugó el ceño comprensivamente, y durante un momento le sostuvo el brazo a Conrad.
Se detuvieron debajo de un edificio exactamente igual a todos los demás y que en otra época había sido un banco. El viejo miró con atención alrededor, observando las altas paredes de los acantilados. Luego caminó delante subiendo por una escalera mecánica detenida.
El viejo vivía en el segundo piso, detrás de un laberinto de rejas de acero y puertas de seguridad: un amplio taller, con un hornillo y una hamaca en el centro. Sobre treinta o cuarenta mesas en lo que antes había sido una sala de mecanografía, Conrad vio una enorme colección de relojes, todos en proceso de reparación. rodeados de estantes altos cargados de repuestos, en bandejas cuidadosamente rotuladas: escapes, trinquetes, ruedas dentadas, apenas reconocibles bajo la herrumbre.
El hombre llevó a Conrad hasta un gráfico que había en una pared, y señaló el total que aparecía junto a una columna de fechas.
—Mira esto. Hay ahora doscientos setenta y ocho funcionando continuamente. Me alegra de veras que hayas venido. Me lleva la mitad del tiempo tenerlos a todos con cuerda.