
El doctor Centeno
Felipe Centeno llega a Madrid decidido a estudiar medicina y acaba de criado. Es el mismo Celipín que en Marianela soñaba con escaparse del pueblo. Aquí sirve primero en la escuela mísera del cura Pedro Polo, donde se enseña a palos, y luego a Alejandro Miquis, estudiante manchego de Leyes que en realidad quiere escribir para el teatro. Una tía abuela le regala un dinero por fastidiar a su padre, y él lo gasta en un suspiro, con una generosidad que no distingue amigos de aprovechados. Detrás va Felipín, mitad escudero mitad enfermero. Galdós la publicó en 1883 y la llenó de gente que volvería después: Torquemada prestando, Ido del Sagrario pasando hambre, Polo camino de Tormento. El Madrid de las casas de huéspedes y los empeños, con nombres de calles reales. Es de las más divertidas de Galdós y de las más tristes.






