Finge que soy tuyo
17. Larkin
17
LARKIN
Y o corro a través de la lluvia helada, aferrándome con desesperación a la sudadera de Charlie. Me protegió al comienzo, pero se puso empapada y helada rápidamente.
Charlie llega primero al porche, sus pasos son pesados y audibles. Yo lo sigo, mi corazón late demasiado rápido. Yo me saco la capucha de la chaqueta de Charlie y saco las llaves.
“Eso fue ridículo”, murmuró Charlie. “Fue prácticamente bíblico.”
Yo intento no mirarlo mucho tiempo. Con su camisa mojada y su cabello húmedo, él luce como un maldito dios del sexo. Yo abro la puerta, pero estoy temblando. En parte porque me estoy congelando… pero también por los nervios, estoy segura.
Después de todo, Charlie está aquí. Está mojado y me está mirando con cierta expresión…
Yo abro la puerta y todos los perros se acercan. Yo permito que avancen y huelen las manos de Charlie en busca de bocadillos y caricias.
“Vamos”, digo, asintiendo dentro. “Tengo toallas y mantas.”
“¿Siempre eres así de sacrificada?” pregunta él, llevando los perros adentro.
Yo entro a la parte trasera de la casa temblando.
“¿A qué te refieres?” digo por encima de mi hombro, dirigiéndome hacia el closet de abajo. “Solo espera un segundo en la sala, las toallas están aquí…”
Yo abro el closet y saco una pila de toallas de tamaño humana, luego regreso a la sala. Charlie está parado ahí, totalmente empapado y mojando el piso de la sala. Yo me acerco, bajando la velocidad cuando estoy cerca. Él me mira con sus ojos verdes, estaba meditabundo y tan sexy y solo… Ugh.
Yo lo deseo, creo. Lo deseo demasiado.
De alguna forma me tropiezo y la mitad de las toallas caen hacia él. Charlie se estira para evitar que caiga y me agarra por los hombros.
“¡Ooh!” digo, mi aliento salió como un silbido.
“Tranquila”, dice él, estabilizándome. Yo tiemblo de nuevo mientras me pongo derecha y él me mira con una expresión muy seria. “Deberíamos sacarte de esa ropa mojada.”
Yo permito que mi cabeza caiga hacia atrás y lo miro. Él me mira, lleva su mano para sacar unos cabellos que están pegados en mi frente.
No me atrevo a respirar. No me atrevo a hablar. Estoy congelada bajo su hermosa mirada verde, esperando que haga su movimiento.
Charlie toma mi mejilla, pasa su pulgar por el borde de mis labios. Él muerde su labio inferior; por primera vez desde que lo conocí, sé sin duda lo que está pensando.
Él me desea.
Yo de repente me pongo de puntillas, llevo mis labios a unos centímetros de los suyos. Miro sus ojos, haciéndole una pregunta sin palabras. ¿Vale la pena?
Casi rogando. Su mirada baja a mis labios. Puedo sentir su aliento en mi boca, su aliento cálido tocando mi piel.
Luego él cierra la distancia y sus ojos expresivos se cierran. Su boca presiona la mía, cálida y suave. Él me besa sin ningún rastro de la duda que debe sentir. No, su beso es fuerte y dominante y lleno de una pasión revivida.
Él desliza una mano alrededor de mí, haciéndome avanzar el último paso hacia él, mi suave cuerpo toca su dura figura. Mis manos suben a su pecho y agarran su camisa.
Su mano libre comienza a bajar el cierre de la sudadera, quitándolo junto con mi cárdigan. Yo tiemblo por los nervios y por el frío y él lo siente.
Sin decir palabra, él me carga y me sube por las escaleras hacia mi dormitorio. Yo rodeo su cuello con mis manos, me siento tan pequeña y delicada en su agarre.
Él va de inmediato al dormitorio principal, el cual es el que yo utilizo. Dentro, la habitación es muy femenina. La cama está hecha de madera de cedro, cuatro postes con cortinas de tela blanca y un cubrecama de marfil.
Pero él ignora la cama y se dirige al baño. Con solo una bañera, yo no sé lo que él quiere hacer en el baño, pero él me carga hasta la bañera.
Charlie me baja y abre los grifos. Luego procede a desvestirme, quitándome los tirantes de mi vestido. Yo salgo de mis zapatos y lo ayudo con mi vestido; en poco tiempo cae al suelo y me quedo temblando con mi sujetador blanco y mis bragas del mismo color.
El vapor comienza a llenar la habitación, el calor es más que bienvenido. Charlie se arrodilla para quitarse sus Converse y luego me mira.
“He imaginado esto unas cien veces”, admite él, su voz llena de pasión. “He pensado en mil escenarios diferentes, posiciones diferentes. Me imaginé cuáles te darían más placer.”
Yo tiempo de nuevo, pero esta vez no es por el frío. Yo muerdo mi labio, asustada de hablar y romper el hechizo.
“¿Sabes lo que deseo más que nada ahora mismo?” pregunta él, estirándose y tocando mi cadera.
“¿Qué?” digo, mi voz es apenas un susurro.
“Quitarte tus bragas y tu sujetador y sentarte en el lado de la bañera para mí.”
Yo me pongo rosada, pero sé que tengo que hacerlo. Me quito mi sujetador lentamente, exponiendo mis pecho a él, mis pezones rosados endureciéndose por el vapor del aire. Veo que él respira hondo y luego muerde su labio. Es tan sexy cuando lo hace, no creo que sea justo.
Estoy consciente de mi corazón que late desembocado mientras me quito mis bragas y quedo totalmente desnuda. Vulnerable.
“Siéntate”, ordena él, sus ojos recorriendo mi piel desnuda. Él podrá seguir arrodillado, pero su orden no deja en duda quién está al mando.
Yo retrocedo y me siento en el borde, abrumada con la duda. Aquí estoy, completamente desnuda y él está completamente vestido. ¿Qué tal si no puedo cumplir su fantasía?
Charlie avanza, se estira para bajar mi boca hacia la suya. Yo entierro mis dedos en su cabello corto y oscuro mientras él invade mi boca, nuestras lenguas danzando juntas.
Siento sus manos en mis rodillas abriéndolas. Me resisto al inicio, hasta que él se detiene por un segundo y murmura, “Relájate, Larkin”. Yo lo dejo abrir mis rodillas y le muestro mi vagina.
Espero que vaya directo a ella, pero no lo hace. En vez de eso, él se acerca más, besa mi mandíbula, mi cuello, mi hombro. Paso mis manos por sus fuertes hombros, siento los músculos de su espalda superior mientras se mueven.
Él besa mi pecho derecho, agarra mi piel desnuda y cierra sus labios en mi pezón. Yo echo mi cabeza hacia atrás y gruño mientras él chupa y lame, él usa sus dientes para endurecer mi pezón por completo.
“Mierda”, jadeo yo, comenzando a retorcerme hacia él. Siento que mi vagina se humedece y estoy tan caliente como para presionar mi vagina contra su pecho.
Él suelta mi pecho de su boca con un pop ruidoso y besa el camino hacia mi vagina. Escucho levemente una voz detrás de mi cabeza que dice que Charlie está aquí en realidad, en mi baño y está por comerse mi vagina. ¿Esto es real?
Empujo la voz a un lado mientras Charlie pasa la punta de su lengua por mi clítoris de arriba hacia abajo, excitándome. “Charlie…” le imploro. “Por favor.”
Él me besa mi muslo. “¿Por favor qué?”
“Solo… por favor”, digo, moviéndome un centímetro. “Ya he esperado por dos meses. No me hagas esperar más.”
Él me mira de forma ociosa y besa mi muslo un poco más. Cuando se retira, yo no puedo evitarlo.
“¡Charlie!” me quejo yo.
Pero él me sorprende de nuevo llevándome por la mano hacia el dormitorio. “Necesitamos más espacio”, dijo él simplemente.
Yo me dirijo a la cama y él me deja ir. Me vuelvo a sentar,
Él se comienza a desvestir, primero su camiseta negra pegada, mostrando sus pectorales, bíceps y abdominales en una exhibición increíble. Luego sus jeans negros, sus piernas son largas, pero poderosas, cada una es casi del tamaño de mi cuerpo. En poco tiempo queda solo en un bóxer negro empapado…
Y yo puedo estar babeando un poco. Charlie se mueve hacia mí, tan sinuoso y poderoso como un gato de la jungla. Yo me regreso a la cama, pero él me agarra por el tobillo.
“Quédate”, ordena él.
Mis ojos se abren; juro que él puede darme órdenes cuando quiera. Él se sube a la cama y se acuesta a mi lado, sus ojos ardiendo como dos marcas de fuego. Yo giro a un lado, usando mi rodilla para intentar ocultar mi desnudez un poco, pero él no lo permite.
“Uh uh”, dice él y empuja mi rodilla. “No tienes razón para ocultarte de mí. Eres hermosa, cada centímetro de ti.”
Yo me sonrojo y asiento un poco. Él pasa su mano de mi clavícula hacia mi pecho y luego hasta mi cadera y da un apretón.
“Eres demasiado hermosa, Larkin”, me dice él, mirándome a los ojos. “Me vuelves loco, casi todos los días, solo siendo tú misma. Apenas puedo aguantarlo.”
No respondo de inmediato. Ni siquiera sabría cómo comenzar a responder ese tipo de cumplido. Finalmente, logro decir, “Yo también me siento igual.”
Pero Charlie no está escuchando. En vez de eso, él se pone de rodillas y se dobla para besar mi clavícula y la parte por encima de mi pecho. Él besa mi pezón y luego lo chupa en su boca. Su boca está caliente y húmeda y mis caderas se levantan por sí solas.
Mi boca se abre y sale una especie de gemido. Él lava mi pezón con su lengua, luego lo libera. Yo hago un sonido decepcionada, pero Charlie tiene otras preocupaciones. Él sigue besando hasta mi ombligo y abre mis rodillas para tener espacio.
Él me empuja hacia la cama lo más posible, luego encuentra un punto cómodo entre mis piernas. Él levanta una rodilla y pasa besos por el muslo interno.
Yo me retuerzo un poco, aunque sé que lo que viene será increíblemente caliente. Aun así, me siento incómoda en mi propia piel, preocupándome de nuevo que tal vez no podré cumplir su fantasía.
Él usa dos dedos para encontrar mi entrada, comienza a acariciarla lentamente de arriba hacia abajo. Sus dedos se llenan un poco de mis jugos; él se detiene y mete sus dedos en su lengua y hace sonidos de felicidad como si fuera normal.
Yo me sonrojo y me cierro, mis rodillas se unen un poco. Pero luego él abre mis labios inferiores con esos mismos dedos y se inclina y besa mi clítoris.
“¡Oh dios!” digo, entrando en pánico. Se siente tan bien, tan húmedo y caliente, no sé si puedo aguantar este tipo de excitación. Cuando besa mi clítoris de nuevo, moviendo su lengua esta vez y haciendo sonidos de chupar, yo entierro mis dedos en su cabello.
Él comienza a formar ochos con su lengua por un minuto, mientras yo gimo e intento no mover mis caderas contra su cara. Pero no puedo evitarlo después de que cierra sus labios alrededor de mi clítoris y chupa.
“Oh dios, oh dios”, repito yo una y otra vez. “Yo… estoy cerca, Charlie.”
Él se mueve un poco y comienza a tocar la entrada a mi núcleo con un dedo. Yo tiemblo de emoción y me muevo hacia su boca cuando él introduce un segundo dedo.
Y con el tercero, yo pienso que estoy a punto de explotar. Él está besando mi clítoris y moviendo sus dedos gentilmente dentro y fuera de mi vagina y es demasiado.
Yo hago un sonido gutural, ya casi…
Pero él baja el ritmo y saca sus dedos. Yo abro mis ojos y lo miro.
“¿Qué estás haciendo?” pregunto yo, insegura.
“¿Te puedes correr con la penetración?” pregunta él mientras lame sus dedos.
“Sí”, digo.
“Bien. Entonces creo que deberíamos corrernos juntos”, dice él y se pone de rodillas. “Solo quería avanzar la mayor parte del camino, porque… ha pasado un tiempo para mí. Porque he estado soñando con comerme esa vagina.”
Yo me pongo roja con sus palabras, aunque él acababa de hacer justo eso. Yo muerdo mi labio y lo llamo. Él retrocede de la cama, se quita su bóxer y queda desnudo. Su pene sale orgulloso, largo y grueso y muy hermoso.
Él tiene un tatuaje en su cadera, pero no tengo mucho tiempo para examinarlo. Él pausa.
“Tú… ¿necesitamos un condón?” pregunta él.
Yo sacudo mi cabeza. “Tengo un DIU y estoy limpia.”
“Yo también”, dice él, subiendo encima de mi cuerpo hasta que nuestras caderas están juntas. Él es pesado, casi demasiado para mí, pero su gran figura lo compensa. Él se balancea sobre sus codos y me quita algo del peso.
Mis labios encuentran los suyos y mi mano encuentra su pene y lo toca gentilmente. Él rompe el beso con un gruñido suave y necesitado. El sonido rompe cualquier plan de alargar esto.
Yo posiciono su pene en mi entrada y muevo mis caderas un poco para animarlo. Pero él no me penetra de inmediato. Él se toma un segundo para mirarme y asacar algo de mi cabello de mi cara.
“Eres hermosa”, me dice él. La honestidad en su mirada brilla.
“Tú también eres hermoso”, digo.
Él me besa de nuevo, sus caderas son cálidas y maravillosas. Luego comienza a entrar, centímetro por centímetro.
“Ahhhh”, digo, sintiendo que me estiro en lo profundo para acomodar su tamaño.
Él luce con dolor. “¿Estás bien? ¿Debería parar?”
Yo sacudo mi cabeza. “No. Más rápido.”
Charlie lo saca, luego penetra, lo saca, luego penetra. Un poco más profundo y un poco más rápido cada vez. Él establece un ritmo, primero es lento. Yo me muevo con cada penetración, siento que mi cuerpo se calienta y recuerda el placer que sentí hace unos minutos.
Yo lo rodeo con mis piernas mientras él aumenta el ritmo. Hay una especie de fricción suave entre nosotros; se siente increíble, como si hubiera algo dentro de mí encendido y solo él puede apagarlo.
Con cada penetración estoy acercándome un poco más al éxtasis. Siento un resorte presionándose y presionándose. Solo necesito un poco… más… para liberarlo.
“Charlie”, digo sin aliento. “Voy a necesitar que me folles más fuerte. No te aguantes.”
Él sonríe por un segundo y luego meda exactamente lo que quiero. Él se inclina sobre mí, me folla como un martillo mecánico, el sudor comienza a gotear de su cara y pecho. Todo lo que puedo hacer es aguantar, ese resorte interno está presionándose cada vez más con cada segundo.
“Mierda”, susurra él, su tono reverente. Su voz está casi perdida en el encuentro entre nosotros.
“Sí”, lo urjo yo, mis caderas chocando con las suyas una y otra vez. “¡Sí! No pares. No te atrevas…”
Estoy tan excitada que cuando me voy a correr, agarro la espalda de Charlie con mis uñas y le dejo un conjunto de marcas de uñas. Luego veo fuegos artificiales, todo en mi mundo se pone negro excepto unas cuantas explosiones de colores brillantes.
Me asomo sobre un precipicio que no veo venir y me lanzo a un abismo de mi propio placer. Un segundo después de correrme, siento a Charlie comenzar a venirse. Escucho su grito ahogado, siento el pulso caliente de su semilla profundo dentro de mí. Siento que baja el ritmo y luego se detiene.
Él descansa su frente contra una almohada a mi izquierda, respira con la boca abierta por un largo segundo. Los latidos de mi corazón comienzan a calmarse.
Entonces Charlie me da un beso largo y apático. Él sabe a su sudor, pero no me importa ni un poco. Yo suspiro en su beso y llevo mis manos para acariciar su cara.
Cuando finalmente sale de mi cuerpo y va al baño a limpiarse, yo me quedo quieta. Aprecia este momento, me digo a mí misma. Obtuviste lo que deseabas por tanto tiempo. ¿Quién sabe cuándo sucederá de nuevo?
Él sale del baño con una toalla de mano. Yo levanto una ceja, pero él comienza a limpiarme gentilmente con la toalla. Él desaparece de nuevo y luego regresa y se echa en la cama a mi lado.
Yo estoy en shock. Yo estaba esperando que se colocara su ropa, dijera que esto fue un error y se fuera.
Pero él me rodea con un brazo, me atrae y me besa en el hombro. “Lamento que fuera tan corto. La próxima vez no seré tan rápido.”
“¿La próxima vez?” pregunto yo, girando mi cabeza hacia él. Además, no fue corto. Él solo tiene unos estándares muy altos, supongo.
…Puedo vivir con eso.
“Sí. Dame… no lo sé, ¿veinte minutos para descansar? Por supuesto, si estás lista, puedo volver a comerte tu vagina de nuevo…”
Yo tengo que suprimir una mirada de sorpresa. Él toma mi mirada vacía como interés. “Voltéate. Quiero comerte desde atrás esta vez.”
“Yo…” comencé yo, luego cerré mi boca. ¿Quién soy yo para decirle que en realidad no espero estas cosas de él?
Yo me giro y Charlie comienza a colocarse, dándome una nalgada con un sonoro whack.
Oh, señor, ¿en qué me he metido?
Pero sus dedos ágiles encuentran mi clítoris y todos mis pensamientos de protesta se desvanecen de mi mente.
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