Finge que soy tuyo
4. Larkin
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LARKIN
E s la noche del lunes mientras estaciono mi antiguo Toyota Camry detrás de mi casa. Es el comienzo de mi fin de semana, ya que estoy libre el martes y el miércoles.
Ha sido una semana muy larga en la biblioteca, el (jefe principal) estaba insistiendo que nos volviéramos más eficientes en vez de contratar las dos posiciones vacías que tenemos. Me pasé toda la semana aguantando la respiración e intentando que no me notaran.
Mientras llego a casa y abro la puerta del frente, me siento alegre de estar aquí. Mucho más cuando me recibe mi zoológico.
“¡¡Hola!!” Le canto a Morris, el primer que coloca su nariz debajo de mi mano. “¡Hola, chicos!”
Zack empuja a Morris fuera del camino y Sadie también se une. Cierro la puerta y pongo mi cartera en el gancho, luego me quito mis zapatos y las pongo en la esquina.
“¿Quién quiere un bocadillo?” Digo.
Zack y Morris se vuelven locos y eso hace que Sadie se vuelva loca. Yo sonrío mientras avanzo por la sala y luego a la cocina, yendo directo a la jarra de bocadillos en el mostrador de la cocina.
Hago que todos se sientan, asegurándome de golpear el suelo para que Sadie también participe. Mientras los perros comen sus bocadillos, yo saco la bolsa de bocadillos de Muffin.
Solo el sonido al abrirlo hace que Muffin se mueva entre mis piernas y ronronee. Le doy un bocadillo y la acaricio detrás de la oreja mientras come.
Regreso a la sala y colapso en el sofá. Me quito mi vestido rosado color chicle y suspiro. Es bueno estar en casa.
Escucho la puerta cerrarse al lado y muerdo mi labio. Estoy muy curiosa sobre lo que han estado haciendo Charlie y Sarah en los últimos días; apenas había visto o escuchado de ellos desde que se mudaron.
Pienso en Charlie, con su enorme tamaño y sus hermosos ojos verdes y me da un escalofrío. No sé exactamente qué tiene que lo hace tan intrigante. Quizás es su estoicismo o quizás es por la forma en que mira a Sarah. Protector, pero también un poco desconectado emocionalmente.
También está el hecho que algunas de las máquinas oxidadas del patio trasero siguen apareciendo en el porche, limpias y funcionando. Solo puedo adivinar que él está detrás de eso, pero no estoy segura por qué.
No lo sé. Pero de cualquier forma, eso lo convierte en un rompecabezas que no puedo esperar a armar. Tengo que comprenderlo, así puedo encontrar algo más en lo que preocuparme.
Levantándome, me dirijo a la cocina. Tengo una jarra enorme de té al sol que he estado remojando en la ventana desde que amaneció.
Si fuera una buena vecina, yo iría al lado con ese té, me dije misma.
Sacándome mi cárdigan blanco, yo agarro la jarra de té y tres vasos de plástico, luego voy al lado. Respiro hondo mientras me paro en frente de su puerta.
Puedo hacerlo.
Yo toco. Escucho a Sarah corriendo hacia la puerta del frente antes de que Charlie la abra y Sarah no pueda salir. Él me mira de reojo, está un poco confundido.
“¿Sí?” dice él.
“Hey”, digo, mostrando mi jarra de té. “Solo… hice algo de té. Quería asegurarme de que te estuvieras acomodando bien. Ya sabes, estoy siendo buena vecina.”
Sarah chilla a todo pulmón y Charlie abre la puerta para que pueda ver lo que sucede.
“¡Laken!” grita ella. “¿Jugo?”
“Sí, parece que trajo jugo”, dice Charlie mientras retrocedía. “Entra, Larkin.”
“Okay”, digo y entro. “Ooof.”
Sarah lanza todo su cuerpo hacia mí y abraza mis piernas. “¡Laken!”
Yo le sonrío, pero Charle intenta sacarla con cuidado.
“Vamos, Sarah”, dice él. “Vamos a la cocina para que Larkin pueda darte algo de té.”
Él levanta a Sarah y la lleva a la cocina. Yo cierro la puerta y lo sigo, colocando la jarra en el mostrador de la cocina. Mientras sirvo el té, comienzo a mirar alrededor.
“Es un poco extraño lo similar que es mi lado de la casa”, digo.
Charlie me mira y arruga sus cejas. Él acepta el vaso de plástico y toma un trago antes de pasárselo a Sarah.
“Con cuidado”, le advierte a Sarah, ella toma un trago largo y luego coloca el vaso en el piso. Luego el silencio se alarga.
El silencio me pone muy nerviosa.
“Entonces, um…” Digo, moviendo el té en el fondo de mi vaso. “¿Por qué fue que se mudaron aquí?”
Él me mira de reojo y por un segundo pienso que está por echarme de su lado de la casa. Luego se encoje de hombros.
“Tenemos familia aquí”, dijo él.
Estoy tan curiosa sobre de dónde vienen… y a quién NO están mencionando… especialmente la mamá de Sarah. Muerdo mi labio inferior y espero que me suelte algo más.
“Buen jugo”, dice Sarah y señala su vaso.
Charlie la mira y sonríe ligeramente. Es la primera vez que veo una respuesta positiva de él, eso es seguro.
“¿Entonces, estás intentando… reconectarte con tu familia?” pregunto yo.
Hay otra pausa y Charlie frunce sus cejas. “Supongo. Sarah nunca ha pasado tiempo con este lado de la familia.”
¿Entonces eso significa que ha pasado tiempo con el otro lado? Mi cerebro está haciendo gimnasia intentando descubrir su historia.
Sarah voltea el vaso en el piso y hace una cara triste y cómica. Charlie ya se está moviendo para buscar varias toallas de papel para limpiar el té.
“¡Mio jugo!” Sarah se queja, agarra el vaso y esparce el té.
“Espera”, dice Charlie, se agacha junto a ella e intenta secar el desastre.
“Ven aquí, Sarah”, digo, llamándola. “¿Toma algo del mío, okay?”
Sarah suelta su vaso y corre unos pasos hacia mí y rodea mis piernas con sus brazos. “¡Grachas!”
Supongo que eso es un ‘gracias’ de una niña de dos años. “De nada.”
Yo me arrodillo para estar cerca de su altura, permitiendo que Sarah tome unos tragos de mi té con cuidado. Noto que Charlie nos mira mientras limpia lo último del té y luego se levanta las toallas de papel mojadas. No puedo decidir si es bueno o malo que no quiera ser atrapado actuando con libertad.
Puedo ver que solo quiere estar solo. Si Sarah no existiera, quizás lo dejara estar. Pero siento que mientras que Charlie quiere esconderse y estar solo, Sarah quiere conocer personas nuevas y hacer cosas nuevas.
Yo quiero ayudarla a hacer esas cosas. ¿Y que su padre sea un hombre sexy y misterioso? Eso es solo un bono, la cereza encima del pastel.
No hay nada que ame más que un rompecabezas.
Para unirme más con Sarah y descubrir lentamente más sobre Charlie, voy a tener que prolongar esta interacción. Necesito pedirle un favor, pedirle que haga algo.
Mi mente recuerda las máquinas limpias y arregladas del patio. Las palabras salen de mi boca antes de haberlas pensado bien.
“¿Hey, podrías ver mi lavaplatos?” Balbuceé yo.
Él me dedica una mirada casi disgustada. “¿Tu lavaplatos?”
“Sí”, dije, poniéndome nerviosa. Puedo notar mis palmas comenzando a sudar y mi cara comenzando a calentarse. “Noté que limpiaste y arreglaste las máquinas del patio…”
Paso mi pulgar por encima de mi hombro, como si mi explicación aclarara todo.
Su boca hace una mueca, pero él no dice que no. “Sí, está bien.”
“¿Te importa si cargo a la señorita Sarah?” Digo, volteando hacia ella. Sarah comienza a hablarme, sus palabras son puras incoherencias de bebé.
Charlie duda y luego asiente. “Okay.”
Mientras levanto a Sarah, no puedo evitar pensar que acabo de pasar una especie de prueba sin saberlo. A Charlie no parece gustarle o confiar en muchas personas, pero me permite cargar a Sarah al lado sin problemas.
Nos permito pasar por la puerta de vidrio del frente y Sarah se maravilla de inmediato con mi colección de animales. Morris y Zack están a mis pies, oliendo a Sarah y Charlie con atención. Pero los perros están muy entusiasmados y comienzan a mover sus colas al segundo.
“¡¡Perrito!!” Chilla ella, estirándose para tocar las narices curiosas de Zack y Morris. Ella mira a Charlie. “¿Papi, perrito?”
Charlie me mira inseguro. “¿Están bien con una niña de dos años?”
“Definitivamente. Pero para estar seguros, sostendré a Sarah todo el tiempo”, prometo yo. Sadie coloca su nariz bajo mi mano y yo la acaricio. “Ella es Sadie. No puede ver o escuchar. Él es Morris y él es Zack. Todos tienen necesidades especiales.”
Sarah estira su mano hacia Sadie y ella la huele. Sarah suelta una carcajada y retira su mano.
“Y… ¿qué le sucede al lavaplatos?” Charlie me recuerda.
“¡Oh! Cierto. Vamos a la cocina.”
Cargo a Sarah por la sala y alrededor del mostrador de la cocina en forma de U. Señalo el lavaplatos.
“Justo ahí”, digo con un suspiro. “Lo he estado usando como un escurridor de platos desde que me mudé aquí.”
Charlie mira el lavaplatos, el cual probablemente tiene casi mi edad. Él se agacha con una mueca, abre la puerta y saca la parte inferior. No puedo evitar notar lo enorme que es cuando está al lado del mostrador; fácilmente es una cabeza más alto que el mostrador, incluso agachado.
Muevo a Sarah en mi cadera, intento sostenerla con cuidado, pero ella no quiere estar cargada. Ella descubrió que Sadie dejará que la acaricie eternamente, así que quiere bajar.
Charlie nos mira mientras mete su brazo en el lavaplatos y saca varias piezas de plástico. Veo que su mente está pensando mientras siente todo dentro.
“Ah”, dice él asintiendo. “Sí, está roto. Es un arreglo simple y muy barato. Solo tienes que ordenar la parte de Amazon u otro lugar.”
“¡Quiero bajar!” Insiste Sarah, patea sus piernas y mueve sus pequeños puños en mi pecho y brazo. “¡¡Perrito!!”
Ella se pone roja por la fuerza de su ira repentina.
“Puedes bajarla”, dice Charlie, usando su mano para indicar abajo. Él se levanta y se sacude las manos. “De lo contrario le dará un ataque.”
Yo la bajé y ella avanzó hacia Morris, él estaba bebiendo de su envase de agua al otro lado de la cocina. Estoy justo detrás de ella, lista para defenderla de los perros. Afortunadamente, aunque Sarah agarra el pelo de Morris, él solo jadea e intenta lamerla.
“Tus perros son buenos con los niños”, dice Charlie. “No lo esperaba.”
“Bueno, Sarah no es la primera niña que conocen.” Yo me inclino y acaricio a Morris mientras hablo. “Zack y Morris en realidad son perros certificados de terapia. Algunas veces los llevo a la biblioteca para que escuchen leer a los niños. Es Sadie la que me preocupaba, aunque ella ha conocido a niños un poco mayores que Sarah y ha estado bien.”
Él asiente y mira a Sarah con atención.
“¿Entonces adoptas perros que necesitan ayuda?” dice él, inclinándose en el mostrador de la cocina.
“¡Y gatos! Tengo un gato por aquí, pero es muy tímido.”
“Imagino que Sadie necesita mucho de tu tiempo”, dijo él, asintiendo hacia ella.
“Al comienzo sí. Recibí a Sadie cuando era una cachorra de un criador que no sabía qué hacer con ella. Pero una vez que Sadie se aprendió los comandos…” Yo pausé y golpeé el suelo dos veces con mi pie. Sadie se sentó de inmediato. “Acaríciala, por favor.” Mientras miro, Charlie la acaricia con afecto detrás de las orejas. Yo sonrío. “Como sea, ahora que conoce las señales, ambas vivimos una vida muy fácil. ¿Cierto?”
Zack se acercó celoso de la atención que recibía Morris de Sarah. Ella está tan feliz como puede estarlo una niña de dos años acariciando a un perro con cada mano y sonriendo.
Miro a Charlie mientras él la observa, tomando nota de las características físicas parecidas que tienen. Sus pómulos son parecidos y sus ojos verdes y brillantes. No puedo evitar pensar en la pieza restante, la madre a la que Sarah le debe su color.
Sarah acaricia al perro, feliz. Veo que Charlie está casi sonriendo de nuevo, su cara está tranquila y libre de las arrugas que vienen de la preocupación. Me pregunto si se da cuenta de que es mil veces más apuesto cuando está casi feliz.
Debería pensarlo bien y no encontrar a Charlie tan atractivo. Debería. En mi caso, se supone que estoy solo de paso por Pacific Pines, arreglando la casa de mamá y luego saldré de aquí.
Y Charlie… fuera cual fuera el extraño problema que lo dejó sin su acompañante y lo dejó en un desastre oscuro y problemático…
Sí, yo no debería querer nada relacionado con eso. Pero no puedo evitarlo, al menos tengo que saber por qué Sarah y él están aquí por su cuenta.
“¿Te importa si te hago una pregunta personal?” Digo. La atención de Charlie regresa a mí y su ceño fruncido regresa.
“Depende”, dijo él, fue tan bajo que pareció casi un gruñido.
“¿Dónde está la M-A-M-Á de Sarah?” digo, deletreándolo en beneficio de Sarah.
Su expresión se pone negra al instante. “Deberíamos irnos.”
Él levanta a Sarah y parece furioso. Entonces la respuesta a mi pregunta debe ser muy mala. Charlie comienza a irse y se dirige a la sala.
“¿Te veo luego?” pregunto yo, siguiéndolos.
“Sí”, dice él mientras llegaba a la puerta del frente.
Él la abre y se fueron, la puerta cerrándose detrás de ellos.
Me inclino contra la pared de la sala, insegura de lo que hice.
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