Finge que soy tuyo

Jessa James · Capítulo 6 de 28

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Finge que soy tuyo

6. Larkin

6

LARKIN

 

E stoy caminando a casa después de un turno completo en la biblioteca unos días después, disfrutando de que mi vestido amarillo limón tiene bolsillos. Camino por el césped, sintiéndome casi un poco mareada por lo bonito del verano.

Es el final de la tarde, el sol está tan cálido que me quité mi cárdigan y lo metí en mi cartera repleta. Incluso la brisa fresca no puede dañar lo maravilloso que es el día afuera.

Además de todo, algunos voluntarios han estado instalando el área del escenario y algunas mesas para el Midsummer Fete. El Midsummer Fete es una tradición importante del pueblo que se remonta a la década de los 70 y esta tarde es el día perfecto para el evento.

“¡Larkin!” una señora mayor de aspecto severo en un chándal blanco y una visera a juego me grita. “Ven aquí.”

La señora Peet es una de las buenas amigas de mi madre y algunas veces pienso que siempre tendré doce años para ella. Mis pies quieren continuar y pretender que no escuché a la señora Peet. Pero no lo hago.

En vez de eso, me volteo con una sonrisa brillante, la sonrisa que pongo en reuniones de la junta escolar y en la sala de espera del dentista.

“Hey, señora Peet”, digo, tapo mis ojos mientras camino hacia ella.

“Escuché que tienes a alguien viviendo en el otro lado de tu casa”, dice ella, sin perder tiempo y yendo directo al grano. “Y muy guapo. ¿Cuál es su asunto?”

Yo pretendo sorpresa. “¿Oh, el Sr. Lawson? Honestamente no sé mucho sobre él.”

La Sra. Peet me analiza. “Hmmm. ¿Por qué no hemos escuchado nada?”

Mi sonrisa se amplía, lo opuesto a como me siento por dentro.

“No lo sé, señora”, digo.

“¿No le has pedido que venga hoy al Midsummer Fete?”

Mi corazón late más rápido. La señora Peet no es la primera que me lo pregunta en el pueblo. Ni siquiera es la cuarta.

“No lo he hecho”, respondo lentamente. “No estoy segura si está por aquí.”

“Decepcionante.” Ella arruga su nariz. “Hasta luego, cariño.”

Cuando ella me da la espalda, yo hago una cara. “No puedo esperar.”

Yo me volteo y avanzo hacia mi casa pensando en Charlie. La mirada en su cara la otra noche cuando se quitó la manta y me la dio antes de regresar adentro…

Era furia, mezclado con una tristeza profunda. Eso hizo que mi corazón se sintiera mal, más que otra cosa. Creo que me di cuenta en ese momento que Charlie sigue sanando y entra en pánico cuando lado tierno es descubierto.

Lo único que parece seguir atándolo a las personas y a la sociedad parece ser Sarah; sin ella, imagino que él sería un ermitaño loco viviendo en un bosque en algún lado.

Charlie necesita integrarse de nuevo por completo a la sociedad, pero necesita ser lento y firme. Hoy es el momento perfecto para presentarlo a sus vecinos, con el Midsummer Fete sucediendo en la espaciosa plaza del pueblo. Habrá una banda local tocando y mucha comida proporcionada por las personas del pueblo al estilo potluck.

Todos estarán mezclándose y hablando. Estaré ahí para presentarlo a las personas y él podrá escapar con facilidad si necesita hacerlo.

Yo camino hacia la enorme casa gris de mamá y entro en las sombras del porche del frente del lado de Charlie. Toco unas veces y finalmente lo escucho dentro avanzando hacia la puerta.

La puerta se abre y Charlie se asoma, él era alto y parecía… bueno, desvelado. Hay círculos oscuros en sus ojos, su aspecto desaliñado empeoró, está despeinado y su cabello es un desastre. Además, huele a whisky.

Sarah no está a la vista.

“¿Sí?” preguntó él, entrecerrando sus ojos por la luz del sol que entraba por la puerta.

“¿Dónde está Sarah?” pregunto con energía.

Él parece ofendido. “Está mirando caricaturas con los audífonos. ¿Por qué?”

Yo intento parecer lo más alta posible, porque ya puedo sentir la resistencia saliendo de él. Yo aprieto mi mandíbula.

“Hay una gran fiesta en la plaza del pueblo en unos veinte minutos y creo que deberían ir”, dije con toda la firmeza que pude.

“Sí, no”, dice él y comienza a cerrarme la puerta.

Pero yo soy más rápido que él y logro colocar mi pie en la puerta antes de que pueda cerrarla. Le dedico una sonrisa feroz.

“¿Cuándo fue la última vez que Sarah ha estado afuera?” pregunto yo.

Los ojos de Charlie van a Sarah, aunque yo no puedo verla. Él respira hondo y comienza a calcular.

“No lo sé”, admite él, encogiéndose de hombros. “Un par de días. He estado… ocupado.”

“Por favor, no te lo tomes a mal, pero esa no es una forma de vivir de un niño. Al menos deja que vaya conmigo. Está hermoso aquí afuera y habrá comida para comer y niños con los que puede jugar.”

Él arruga un lado de su cara mientras lo piensa.

“Sí, está bien. Yo iré también para vigilarla”, dice él. “Pero solo por unos minutos.”

“¿Quieres que la vigile mientras te bañas?” pregunté yo, fingiendo inocencia. Puede que su cabello facial no ahuyente a alguien, pero su olor definitivamente lo hará.

Charlie pareció un poco ofendido, pero abrió más la puerta y retrocedió. “Está bien. Entra.”

“¿Está bien si la cuido en mi lado de la casa? Tengo que alimentar y pasear a los animales antes de irnos”, dije mientras entraba. “Eso le encantará, créeme.”

Él entrecerró sus ojos y su mandíbula apretaba decía que estaba muy cerca de sobrepasarme. “Está bien. Voy a bañarme.”

Encuentro a Sarah, ella está vestida adorable en un vestido azul y unos leggins azules con puntitos. Ella está súper emocionada por ayudarme a alimentar y pasear a todos mis amigos de cuatro patas. Ella es la niña más feliz del mundo cuando está acariciando a Zack y a Morris mientras están comiendo.

Para cuando él toca mi puerta, yo puedo escuchar a la banda tocando desde la plaza. Recojo a Sarah y la cargo al responder. Qué mal que no estoy preparada para Charlie, el cual me espera con un brazo en el marco de la puerta.

Yo trago. Él esta todo de negro, desde sus jeans a su sudadera negra. Sus brazos están bien definidos por la forma en que su sudadera lo aprieta en los lugares adecuados.

Si esta fuera otra vida, yo me lanzaría sobre él, porque lucía demasiado apetecible.

“Traje una sudadera para Sarah”, dijo él, sacándome de mis pensamientos. Él hace un ademán para que se la pase.

“¿Qué? Oh… esa es una buena idea”, digo, sonrojándome.

Yo se la entrego a su padre. Estoy un poco aturdida. Digo, sabía que Charlie era apuesto, pero… en serio me confundió por un minuto.

“Uhhh… déjame buscar mis tartas antes de irnos”, murmuro yo. Necesito una excusa para salir de aquí, pero también tengo tres tartas de Marionberry listas para el potluck.

Corro a la cocina, casi me tropiezo con Muffin porque estoy hablándome a mí misma todo el tiempo.

Necesitas calmarte, me digo misma. Acabas de sacar a Charlie de la casa por un rato, no necesitas arruinarlo todo al estar tan… excitada. Además, sabes que él es una mala idea.

Tengo razón. Si él no estuviera dañado por la muerte de su ex, quizás podría excitarme por él. Pero él está demasiado afectado, está atormentado por muchos fantasmas a su alrededor.

Eso no significa que no puedo mirar… siempre y cuando no me atrape mirándolo con deseo. Está bien admirarlo de lejos.

Apilo las tartas en sus platos de vidrio, sintiendo el frío del vidrio en mis palmas. Las tartas huelen mucho, los Marionberry oscuras son un tipo de zarzamora en el noroeste del pacífico. Las llevo al frente de la casa y agarro mis llaves al salir.

Charlie está en el porche con Sarah, ella le está contando sobre como alimentó a los perros.

“Yo acaricio”, dice ella emocionada. “Ellos comen.”

Charlie me mira y luego las tartas que sostengo. “¿Para el potluck?”

Yo sonrío. “Sip. Las hice anoche.”

“Ah”, dijo él, saliendo del porche. “Me pareció oler algo bueno anoche, pero no presté atención.”

Yo me sonrojo, aunque en realidad no me está alagando. Comenzamos a caminar a través de la plaza hacia el escenario. Sobre el escenario, dos voluntarios levantan una pancarta colorida que dice, “Midsummer Fete”.

Ya hay varias personas llegando de dos y tres, colocando sus platos en las mesas que están colocadas frente al escenario. En su mayoría son parejas con sus hijos y pequeños grupos de adolescentes. Los adolescentes se irán pronto y tendrán su fiesta en otro lado, pero la atracción de la comida gratis es demasiada como para evitarla.

“¡Ave!” dice Sarah de repente, moviéndose emocionada. “¡Ave grande!”

“¿Te gusta Plaza Sésamo?” le pregunto.

Ella piensa por un minuto, su mirada de concentración es adorable. “¡Sí!” declara ella.

“Lo ve todas las mañanas”, dice Charlie. “¿Cierto?”

“¡Sí!” dice ella confirmándolo.

Yo siento los ojos curiosos de muchas personas mientras nos acercamos a las mesas de comida. Pongo las tartas y las descubro. Antes de terminar. Las mujeres mayores ya están sobre Charlie.

“Hola”, dice Martha Stocksbury, su labial rosado fosforescente del mismo color que su ropa. “¿Quién eres tú?”

Ella le hace cosquillas a Sarah y ella esconde su cabeza rápido en el hombro de Charlie. Veo una lucha en la cara de Charlie, su necesidad de escapar luchando con su deseo de que Sarah conozca más personas.

“¡Hola, Martha!” dije, colocándome entre Charlie y ella. “Él es Charlie, tiene las manos ocupadas. Esta pequeña monita es su hija Sarah.”

Antes de que Charlie pudiera decir algo, un montón de señoras están saludando y haciendo preguntas. Yo sonrío y respondo todas las preguntas lo mejor que puedo, sintiéndome como una arquera en un partido a muerte.

Eventualmente Sarah ve varios niños de su edad jugando y jala la sudadera de Charlie. “¡Papi, quiero!”

Charlie los mira inseguro, pero yo estoy segura de que este es el tipo de socialización que Sarah necesita.

“¿Nos disculpa?” le pido a la Sra. Bond, quien es tan vieja como lo es amable. “Sarah quiere jugar.”

“¡Por supuesto, cariño!” dice la Sra. Bond, inclinándose en su andadera.

Yo agarro a Charlie por el codo, le guiño el ojo mientras lo guío gentilmente a donde están parados los padres en una especie de círculo. Charlie se arrodilla y Sarah sale de sus brazos, corriendo hacia un niño pequeño que está en cuatro en el césped.

“¿Jugar?” pregunta ella con curiosidad.

“¡Caballo!” dice él, haciendo una especie de sonido.

Sarah se agacha e imita lo que él está haciendo y los dos pretenden que están comiendo césped.

“¿Huh?” le digo a Charle, golpeándolo en las costillas.

Él hace un sonido a medias, está observando a Sarah como un halcón. Se me ocurre que esta es la primera vez que escoge a un nuevo amigo por encima de él. Yo me aguanto una sonrisa.

Me quedo parado con Charlie por un rato, estamos mirando a Sarah jugar con cuatro niños diferentes. Mientras el sol comienza a ocultarse, Sarah se cansa y va directo a su padre para descansar. Yo sugiero que nos sentemos en una de las bancas y disfrutemos del resto de la tarde.

Charlie lidera el camino hacia la banca más alejada de la banda. Yo sonrío; no me parece extraño que a él no le guste la banda.

Así que nos sentamos, casi en silencio, mirando a las personas del pueblo mientras las luces de la calle se encienden. He hablado suficiente por hoy y ya estoy cansada de hablar. Sarah se queda dormida apoyándose en mi brazo. Yo estiro mi mano, primero insegura, pero luego acaricio su cabello.

Es más suave de lo que pienso que debería ser el cabello. Me hace sonreír. Charlie no dice nada, así que me relajo y acaricio su cabello.

Entonces, mientras estamos sentados ahí, los fuegos artificiales comienzan y un brillo dorado aparece con un ruidoso bang. Charlie se pone de pie y yo lo miro. Todo el color desapareció de su cara.

“Tenemos que irnos”, dice él apretando los dientes y agarrando a Sarah.

“Qué…” comienzo yo a decir, pero él ya la está llevando a su casa. Yo me apuro detrás de él y veo que todo su cuerpo tiembla cuando explota otro fuego artificial detrás de nosotros.

Oh… pienso yo. Le afecta de alguna manera los fuegos artificiales.

Sarah se despierta y puedo escucharla comenzando a llorar. Charlie comienza a correr y yo también. Él corre hasta su puerta, entra y se pone de rodillas. Yo lo sigo y cierro la puerta.

“¡Papi!” Sarah chilla, luchando por liberarse.

Él se pone en cuatro y atrapa a Sarah con su propio cuerpo. No sé qué hacer, así que me arrodillo a su lado y pongo una mano en su amplia espalda. Su sudadera está empapada y todo su cuerpo está temblando.

Sarah continúa luchando y su carácter de dos años está empeorando.

“¿Me dejas cuidarla?” murmuró yo en voz baja.

Después de una larga pausa, él levanta su parte superior ligeramente y permite que Sarah se libere. Ella solo se acuesta en el piso y llora por un minuto o dos. Charlie está temblando y sudando, experimentando algo él mismo y acurrucado.

“Todo está bien”, les digo a ambos, tocándolos gentilmente a cada uno. “Todo está bien. Nada está mal.”

Los fuegos artificiales terminan tan rápido como comenzaron y el llanto de Sarah comienza a terminar. Sarah tiene tanto sueño que parece natural levantarla y llevarla al sofá y colocar una manta sobre ella.

Cuando regreso a Charlie, él parece haberse recuperado un poco, está echado de espaldas. Él está mirando la pared, como si pudiera hacerle un hoyo con la mirada.

“¿Te sientes mejor?” pregunto yo, mordiendo mi labio mientras lo miro.

Él voltea su cabeza parar mirarme y yo veo al instante por qué exactamente no quiere que yo o alguien más vea. Su expresión está quebrada y angustiada y las lágrimas brillan en sus ojos.

Yo quiero consolarlo con desesperación, pero no estoy segura cómo o si él me lo permitiría.

Él solo asiente, volteando su cabeza para mirar a la pared. Cuando él habla, su voz suena quebrada. “Gracias. Puedes irte.”

Yo miro a Sarah, ella está dormida y luego miro a Charlie. Mi corazón duele al verlo, pero de nuevo, no hay nada que pueda hacer o decir que lo haga sentirse mejor.

“Estoy al lado”, digo, moviéndome hacia la puerta. “Para cualquier momento que me necesites, día o noche.”

Él solo asiente y exhala un aliento tembloroso. Yo salgo por la puerta del frente, insegura de que me haya escuchado.

Pero una cosa es segura: cuando veo a Charlie, veo a un animal exótico herido, el león con una espina en su pata. Siendo yo, quiero ayudarlo.

El problema es que también encuentro a este hombre profundamente herido extremadamente atractivo. Hay algo en saber que hay un pozo profundo de agua oscura y peligrosa escondido en su interior. Cuando estoy cerca de él, siento…

Bueno, no estoy completamente segura. Pero estoy preocupada porque estoy muy cerca a esa agua oscura y azul.

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