Jesús no dijo eso:
Las dificultades para conocer el «texto original»
equivocada o una alusión a las Escrituras mal situada. Por tanto, cuando los escribas
realizaban cambios de manera voluntaria sus razones podían ser tan puras como la
nieve. Pero, en cualquier caso, la cuestión es que introducían cambios y que, como
consecuencia de ello, las palabras originales del autor pudieron alterarse y,
finalmente, perderse.
Un ejemplo interesante del cambio intencional de un texto lo hallamos en uno de
los cuatro mejores manuscritos antiguos que se conservan, el Codex Vaticanus
(llamado así porque se encuentra en la biblioteca del Vaticano), del siglo IV. Al
comienzo de la Epístola a los Hebreos hay un pasaje en el que, de acuerdo con la
mayoría de los manuscritos, el texto dice que Cristo «sostiene [en griego: PHERÕN]
todo con su palabra poderosa» (Hebreos 1:3). Sin embargo, en el Codex Vaticanus, el
escriba copió un texto ligeramente diferente al usar un verbo griego que sonaba
parecido, por lo que allí se lee que Cristo «manifiesta [en griego PHANERÕN] todo con
su palabra poderosa». Algunos siglos después, un segundo escriba leyó este pasaje en
el manuscrito y decidió cambiar la palabra inusual (manifiesta) por la redacción más
común (sostiene) y para ello borró un término y escribió el otro. Luego, varios siglos
después, un tercer escriba leyó el texto y advirtió la alteración que su predecesor
había realizado, y optó por borrar la nueva redacción (sostiene) y reescribir la antigua
(manifiesta). Luego, añadió una nota en el margen para indicar lo que pensaba del
segundo escriba. La nota dice: «¡Necio y bribón, deja el viejo texto, no lo cambies!».
Tengo una copia enmarcada de esta página colgada en la pared, encima de mi
escritorio, como un recordatorio constante de la tendencia de los escribas a cambiar
una y otra vez sus textos. Como es obvio, en este caso estamos frente a un cambio
que sólo afecta a una única palabra y, por tanto, cabría preguntarse si lo ocurrido tiene
verdadera importancia. Y la respuesta es afirmativa: lo ocurrido tiene importancia
porque la única forma de entender lo que un autor quería decir es saber cuáles fueron
en realidad sus palabras, todas y cada una de ellas. (Piénsese en todos los sermones
en los que la argumentación se basa en una única palabra del texto: ¿qué ocurre
entonces cuando ésa no fue en realidad la palabra empleada originalmente por su
autor?). ¡Decir que Cristo revela todo con el poder de su palabra es muy diferente de
decir que mantiene el universo mediante el poder de su palabra!
LAS DIFICULTADES PARA CONOCER EL «TEXTO ORIGINAL»
Y así, los escribas encargados de copiar los manuscritos de las Escrituras introdujeron
toda clase de cambios en ellos. Dado que en un capítulo posterior examinaremos con
mayor profundidad los distintos tipos de alteraciones que sufrió el texto, por el
momento basta con que entendamos que se realizaron modificaciones y que éste fue un hecho común, en especial, en los primeros doscientos años del proceso de