Jesús no dijo eso:
Tipos de cambios en los manuscritos conservados
y eficiente, utilizado en el mundo antiguo; estos manuscritos provienen desde el
siglo II hasta el siglo VII. (2). Los manuscritos unciales o mayúsculos, hechos en
pergamino (piel de animal, lo que también se conoce como vitela), que deben su
nombre a la letra grande que empleaban, similar a nuestra mayúscula; éstos, en su
mayoría, fueron hechos entre el siglo IV y el siglo IX. (3). Los manuscritos cursivos o
minúsculos, también hechos en pergamino, pero escritos en una letra pequeña que
con frecuencia iba ligada (sin levantar la pluma de la página), en lo que parece el
equivalente griego de la caligrafía cursiva; éstos se producen desde el siglo IX en
adelante. (4). Los leccionarios, escritos con frecuencia también en letra pequeña, pero
que en lugar de contener los libros del Nuevo Testamento, reúnen, en un orden
establecido, «lecturas» neotestamentarias para su uso en la iglesia cada semana o
festividad (como los que se emplean en la actualidad).
Además de estos manuscritos griegos, conocemos cerca de diez mil manuscritos
de la Vulgata latina, por no hablar de las versiones en siríaco, copto, armenio,
georgiano antiguo, eslavo eclesiástico y demás (recuérdese que Mill únicamente tuvo
acceso a unas cuantas versiones antiguas, a las que sólo podía acceder a partir de sus
traducciones al latín). A todo ello hay que sumar los escritos de padres de la Iglesia
como Clemente de Alejandría, Orígenes y Atanasio, entre los griegos, y Tertuliano,
Jerónimo y Agustín, entre los latinos, todos los cuales citan pasajes del Nuevo
Testamento, lo que nos permite reconstruir cómo eran los manuscritos (hoy en su
mayoría perdidos) que utilizaban.
Con tal cantidad de testimonios, ¿qué podemos decir sobre el número total de
variantes conocidas en la actualidad? Los cálculos de los expertos difieren de forma
significativa: algunos hablan de unas doscientas mil variantes conocidas, otros de
trescientas mil, otros de cuatrocientas mil o más. No lo sabemos con certeza porque, a
pesar del impresionante desarrollo de la tecnología informática, nadie ha sido todavía
capaz de contarlas todas. Como he tenido ocasión de anotar antes, lo más indicado
para hacernos una idea quizá sea plantear la cuestión en términos comparativos: hay
más variantes entre nuestros testimonios manuscritos del Nuevo Testamento que
palabras en todo el Nuevo Testamento.
TIPOS DE CAMBIOS EN LOS MANUSCRITOS CONSERVADOS
Si tenemos inconvenientes para hablar del número total de cambios encontrados en
las fuentes que se han conservado hasta nuestra época, ¿qué podemos decir a
propósito de los tipos de cambios identificados en estas fuentes? En la actualidad, los
estudiosos diferencian por lo general entre los cambios que parecen haber sido
realizados de forma accidental, por equivocación del escriba, y aquellos efectuados de forma intencionada, con algún tipo de premeditación. Los límites entre unos y