
La reina Calafia
Un catedrático de historia y literatura hispano-americanas sale de la Universidad Central una mañana y acaba enredado con una millonaria recién llegada a Madrid. Don Antonio Mascaró, casado y sometido a doña Amparo, ve en ella otra cosa: la reina Calafia, la amazona de la ínsula California en un libro de caballerías de 1510. De ese nombre salió el del estado. Es Concha Ceballos, nacida en Monterrey, viuda de un ministro plenipotenciario norteamericano. Dos capítulos se van enteros en esa lección, con la conquista de las dos Californias detrás. El resto es novela de sociedad: el ingeniero Balboa, a quien Concha quiso a los catorce años, persigue un invento para abaratar el cinematógrafo, y su hijo Florestán se bate por ella con el marqués de Casa Botero. Blasco Ibáñez lo escribió en Menton, y allí cerca termina, en Niza y Monte-Carlo.






