Mapas del tiempo
Notas
Este capítulo es largo, así que está dividido en 3 partes.
[23] Véase un excelente análisis de la aparición del tiempo de los relojes en Norbert Elias, Time: An Essay, trad. inglesa, Blackwell, Oxford, 1992 (hay trad. cast., Sobre el tiempo, FCE, Madrid, 1989); Elias sostiene que la causa principal de la creciente precisión y generalización de la organización moderna del tiempo es la necesidad de
coordinar redes de dependencia de complejidad creciente. <<
[24] Charles Tilly, Coercion, Capital, and European States, AD 990-1992, Blackwell, Cambridge (Massachusetts), 1992 (ed. corregida), p. 69: como dice Tilly, Estados Unidos es hoy una excepción relativa a la regla de que los estados modernos
monopolizan los mecanismos de la violencia (p. 68). <<
[25] Norbert Elias, The Civilizing Process, vol. 1, The History of Manners, trad.
inglesa, Pantheon, Nueva York, 1978, p. 186. <<
[26] David T. Courtwright, Forces of Habit: Drugs and the Making of the Modern
World, Harvard University Press, Cambridge (Massachusetts), 2002. <<
[27] Para el concepto de lugar en las cosmologías premodernas véase el enjundioso y sugerente estudio de Tony Swain, A Place for Stranges: Towards a History of
Australian Aboriginal Being, Cambridge University Press, Cambridge, 1993. <<
[28] Algunos historiadores han empezado a abordarlos hace poco: véase R. Bin Wong, China Transformed: Historical Change and the Limits of European Experience, Cornell University Press, Ithaca (Nueva York), 1997; Kenneth Pomeranz, The Great Divergence: China, Europe, and the Making of the Modern World Economy, Princeton University Press, Princeton, 2000; y Andre Gunder Frank, ReOrient: Global Economy in the Asian Age, University of California Press, Berkeley, 1998. Véase también un elegante resumen de esta cuestión en Robert B. Marks, The Origins of the Modern World: A Global and Ecological Narrative, Rowman and Littlefield,
Lanham (Maryland), 2002. <<
[29] Hay un estupendo y breve repaso a estas polémicas sobre la modernidad en Craig Lockard, «Global Historians and the Great Divergence», World History Bulletin 17,
n.º 1 (otoño de 2000), pp. 17, 32-34. <<
[30] Mokyr, The lever of riches, p. 148. <<
[31] Daniel Headrick, «Technological Change», en B. L. Turner II y otros (eds.), The Earth Transformed by Human Action: Global and Regional Changes in the Biosphere
Over the Past 300 years, Cambridge University Press, Cambridge, 1990, p. 59. <<
[32] Véase un excelente resumen de las teorías sobre el desarrollo en J. L. Anderson, Explaining Long-Term Economic Change, Macmillan, Basingstoke, 1991; y véase el resumen de Mokyr, The Lever of Riches, cap. 7 («Understanding technological
progress»). <<
[33] Véase, por ejemplo, Ester Boserup, Population and Technology, Blackwell,
Oxford, 1981. <<
[34] Aunque la escasez de madera no fue en China tan aguda como en Gran Bretaña;
véase el estado de la cuestión en Pomeranz, The Great Divergence, pp. 220-236. <<
[35] La importancia del carbón se subraya sobre todo en Wrigley, Continuity, Chance, and Change, y en Pomeranz, The Great Divergence. También los factores geográficos tienen gran protagonismo en los influyentes trabajos de E. J. Jones, The European Miracle: Environments, Economies, and Geopolitics in the History of Europe and Asia 2 , Cambridge University Press, Cambridge, 1987, y Growth Recurring: Economic Change in World History, Clarendon, Oxford, 1988 (hay trad. cast., Crecimiento recurrente: el cambio económico en la historia mundial, Alianza,
Madrid, 1997). <<
[36] Mokyr, The lever of riches, p. 162. <<
[37] T. S. Ashton, citado en Gary Hawke, «Reinterpretations of the industrial revolution», en Patrick O’Brien y Roland Quinault (eds.), The Industrial Revolution
and British Society, Cambridge University Press, Cambridge, 1993, p. 55. <<
[38] Véase T. S. Ashton, The Industrial Revolution, 1760-1830, Oxford University Press, Londres, 1948 (hay trad. cast., La revolución industrial: 1760-1830, FCE,
México, 1973). <<
[39] Max Weber, The Protestant Ethic and the Spirit of Capitalism, trad. inglesa de Talcott Parsons, Scribners, Nueva York, 1930, reimpreso en 1958 (hay trad. cast., La
ética protestante y el espíritu del capitalismo 18 , Península, Barcelona, 2001). <<
[40] Véase una inteligente reelaboración de la tesis de que las ideas fueron un primer motor de importancia en la revolución moderna en Margaret Jacob, Scientific Culture and the Making of the Industrial West, Oxford University Press, Nueva York, 1997.
Utilizaré la tesis de Jacob en la capítulo 12. <<
[41] Adam Smith, An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations, Modern Library, Nueva York, 19375, pp. 1, 13 (hay trad. cast., Investigación de la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones, 3 vols., Orbis, Barcelona, 1985).
<<
[42] Véase Mokyr, The Lever of Riches, p. 5: «El crecimiento económico causado por
el aumento del comercio podría denominarse crecimiento smithiano». <<
[43] Frank, ReOrient, pp. 173, 166. Para los niveles de productividad en China, véanse también Pomeranz, The Great Divergence, y Wong, China Transformed. Para un punto de vista diferente, que sostiene que la superioridad económica europea se remonta al siglo XV, véase Angus Maddison, The World Economy: A Millennial Perspective, OECD, París, 2001 (hay trad. cast., La economía mundial: una
perspectiva milenaria, EDCE, Madrid, 2002). <<
[44] Véase Wolf, Europe and the People without History, cap. 3. <<
[45] Anthony Giddens, A Contemporary Critique of Historical Materialism, Macmillan, Basingstoke, 19952, p. 1. Que yo reproduzca este pasaje suyo no significa que esté de acuerdo con toda su crítica de Marx, aunque sí lo estoy con su intención de salvar todo lo que siga teniendo valor en Marx. Fernand Braudel ha dicho asimismo que los modelos sociales de Marx, enfocados con menos rigidez y más matizadamente, aún tienen un gran valor para los historiadores; véase Braudel, «History and Social Sciences», en On History, trad. inglesa, University of Chicago
Press, Chicago, 1980, p. 51. <<
[46] Daniel C. Dennett, Consciousness Explained, Penguin, Londres, 1993, p. 204 (hay trad. cast., La conciencia explicada: una teoría interdisciplinar, Paidós, Barcelona, 1995), habla de los memes como si fueran entidades que invaden el cerebro humano igual que los parásitos. Fue Richard Dawkins quien inventó el término en la primera edición de The Selfish Gene, Oxford University Press, Oxford, 1976 (hay trad. cast., 6 El gen egoísta , Salvat, Barcelona, 2004), para referirse a toda información intelectual o cultural que puede pasar de una persona a otra por imitación. Susan Blackmore, The Meme Machine, Oxford University Press, Oxford, 1999 (hay trad. cast., La máquina de los memes, Paidós, Barcelona, 2000), analiza a
conciencia los «memes» y sus limitaciones. <<
[47] Pomeranz, The Great Divergence; Wong, China Transformed. <<
[48] Para esta tesis sobre la acumulación véase Pomeranz, The Great Divergence. <<
[49] Ralph Davis, The Rise of the Atlantic Economies, Cornell University Press, Ithaca (Nueva York), 1973 (hay trad. cast., La Europa atlántica, Siglo XXI, México, 1976), sigue siendo uno de los mejores títulos sobre la historia económica de la nueva región
axial. <<
[50] Andrew Sherratt, al igual que Marx, ha destacado la trascendencia económica de la cambiante topología de las redes globales de intercambio: «Con la concentración de capital posibilitada por una región de afluencia tan grande, cuyos puntos nodales unían rutas que partían de todos los continentes, se pudieron hacer unas inversiones en maquinaria, disciplina laboral y concentración demográfica que permitieron producir valor añadido a otra escala» (Sherratt, «Reviving the Grand Narrative: Archaeology and Long-Term Change», Journal of Eueopean Archaeology 3, n.º 1 [1995], p. 21). Estas tesis son interesantes y conocidas, pero las nuevas redes de información podrían tener una trascendencia equivalente a la hora de explicar los
cambiantes índices de innovación. <<
[51] Wong, China Transformed, p. 151. <<
Epígrafe: Tim Flannery, The Future Eaters: An Ecological History of the Australasian Lands and People, Reed, Chatswood (Nueva Gales del Sur), 1995, p. 334.
[1] El mejor estudio sobre las ventajas ecológicas de los afroeuroasiáticos y su comitiva de plantas, animales e insectos es Alfred W. Crosby, Ecological Imperialism: The Biological Expansion of Europe, 900-1900, Cambridge University Press, Cambridge, 1986 (hay trad. cast., Imperialismo ecológico: la expansión
biológica de Europa, 900-1900, Crítica, Barcelona, 1999). <<
[2] Crosby, Ecological Imperialism, p. 200. <<
[3] Véanse, por ejemplo, Kenneth Pomeranz, The Great Divergence: China, Europe, and the Making of Modern World Economy, Princeton University Press, Princeton, 2000; André Gunder Frank, ReOrient: Global Economy in the Asian Age, University of California Press, Berkeley, 1998; y R. Bin Wong, China Transformed: Historical Change and the Limits of the European Experience, Cornell University Press, Ithaca
(Nueva York), 1997. <<
[4] Adam Smith, citado en Frank, ReOrient, p. 13. <<
[5] Marshall G. S. Hodgson, «The Great Western Transmutation», en su Rethinking World History: Essays on Europe, Islam, and World History, ed. preparada por
Edmund Burke III, Cambridge University Press, Cambridge, 1993, p. 47. <<
[6] Valerie Hansen, The Open Empire: A History of China to 1600, W. W. Norton,
Nueva York, 2000, p. 263. <<
[7] Asa Briggs, A Social History of England, Penguin, Harmondsworth, 1987, pp. 74-
75 (hay trad. cast., Historia social de Inglaterra, Alianza, Madrid, 1994). <<
[8] Paul Bairoch, Cities and Economic Development: From the Dawn of History to the
Present, trad. inglesa, University of Chicago Press, Chicago, 1988, p. 159. <<
[9] Citado en W. Barthold, Turkestan down to the Mongol Invasion, trad. inglesa,
E. J. W. Gibb Memorial Trust, Londres, 1977, pp. 103-104. <<
[10] Mark Elvin, The Pattern of the Chinese Past, Stanford University Press, Stanford,
1973, p. 177. <<
[11] Janet Abu-Lughod, Before European Hegemony: The World System, A. D. 1250-
1350, Oxford University Press, Nueva York, 1989, pp. 337-339. <<
[12] Janet Abu-Lughod, Before European Hegemony, p. 331, donde remite a Jacques Gernet, Daily Life in China on the Eve of the Mongol Invasion, 1250-1276, trad.
inglesa, Allen and Unwin, Londres, 1962, p. 87. <<
[13] Elvin, The Pattern of the Chinese Past, p. 177. <<
[14] Citado en Elvin, The Pattern of the Chinese Past, p. 169. <<
[15] Carlo M. Cipolla, Before the Industrial Revolution: European Society and Economy, 1000-1700, Methuen, Londres, 1981, p. 143. Véase también Robert S. Lopez, The Commercial Revolution of the Middle Ages, 950-1350, Prentice Hall,
Englewood Cliffs (Nueva Jersey), 1971. <<
[16] Abu-Lughod, Before European Hegemony. <<
[17] Thomas T. Allsen, Culture and Conquest in Mongol Eurasia, Cambridge University Press, Cambridge, 2001, trata de los intercambios entre China y la Persia
Ilján a finales del siglo XIII y principios del XIV. <<
[18] Los viajes de Ibn Battuta se describen en el clásico de Ross E. Dunn, The Adventures of Ibn Battuta: A Muslim Traveler of the Fourteenth Century, University
of California Press, Berkeley, 1989. <<
[19] El estudio básico sobre estas redes comerciales y sobre las redes de comerciantes que dependían de ellas es Philip Curtin, Cross-Cultural Trade in World History,
Cambridge University Press, Cambridge, 1983. <<
[20] Andrew W. Watson, Agricultural Innovation in the Early Islamic World: The Difussion of Crops and Farming Techniques, 700-1100, Cambridge University Press, Cambridge, 1983 (hay trad. cast., Innovaciones en la agricultura en los primeros tiempos del mundo islámico: difusión de los distintos cultivos y técnicas agrícolas del
año 700 al 1100, Universidad de Granada, Granada, 1998). <<
[21] Véase Wong, China Transformed. <<
[22] Lynda Shaffer, «Southernization», en Michael Adas (ed.), Agricultural and Pastoral Societies in Ancient and Classical History, Temple University Press, Filadelfia, 2001, pp. 308-324; inicialmente publicado en Journal of World History 5,
n.º 1 (primavera de 1994), pp. 1-21. <<
[23] Citado en Shaffer, «Southernization», p. 312. Véase también James E. McClellan III y Harold Dorn, Science and Technology in World History: An Introduction, John
Hopkins University Press, Baltimore, 1999, pp. 145-154. <<
[24] Shaffer, «Southernization», p. 316. <<
[25] Thomas A. Brady, «Rise of Merchant Empires, 1400-1700: A European Counterpoint», en James D. Tracy (ed.), The Political Economy of Merchant Empires: State Power and World Trade, 1350-1750, Cambridge University Press,
Cambridge, 1991, p. 150. <<
[26] Citado en Cipolla, Before the Industrial Revolution, p. 148. <<
[27] Hansen, The Open Empire, p. 135. <<
[28] Citado en Elvin, Pattern of the Chinese Past, p. 164. <<
[29] Así se expresaba Chao Cuo, a principios del siglo II a. C., citado en Elvin, Pattern
of the Chinese Past, p. 164. <<
[30] 2 S. A. M. Adshead, China in World History , Macmillan, Basignstoke, 1995,
p. 117. <<
[31] Archibald R. Lewis, Nomads and Crusaders, A. D. 1000-1360, Indiana University Press, Bloomington, 1991, pp. 109, 130, 161. Según Wong, es posible que, en ocasiones, los ingresos procedentes del comercio en la época Song fueran más de
la mitad de los ingresos totales del gobierno (China Transformed, p. 95). <<
[32] Sobre las técnicas de construcción naval en China véase Arnold Pacey, Technology in World Civilization, MIT Press, Cambridge (Massachusetts), 1990,
pp. 65-66. <<
[33] Hansen, The Open Empire, p. 266. <<
[34] Elvin, Pattern of Chinese Past, p. 118. Véase un excelente resumen del crecimiento económico en la época de los Song en Abu-Lughod, Before European
Hegemony, cap. 10. <<
[35] Hansen, The Open Empire, p. 264. <<
[36] J. R. McNeill, Something New under the Sun: An Environmental History of the Twentieth-Century World, W. W. Norton, Nueva York, 2000, p. 56; McNeill añade que en el gráfico preindustrial hubo otro pico parecido tras la introducción de las
monedas de cobre en el Mediterráneo en el primer milenio a. C. <<
[37] Elvin, Pattern of Chinese Past, p. 88; Pacey, Technology in World Civilization,
p. 47. <<
[38] Pacey, Technology in World Civilization, pp. 24-26. <<
[39] Hansen, The Open Empire, pp. 266-267 y 270-272. <<
[40] Véase Joseph Needham, Science and Civilization in China, 7 vols., Cambridge
University Press, Cambridge, 1954-2003. <<
[41] Wong, China Transformed, p. 131. <<
[42] Véase una buena descripción, muy accesible, de estos viajes en Louise Levathes, When China Ruled the Seas: The Treasure Fleet of the Dragon Throne, 1405-1433,
Simon and Schuster, Nueva York, 1994. <<
[43] Karl Marx, Capital: A Critique of Political Economy, trad. inglesa, vol. 1, Penguin, Harmondsworth, 1976, parte 2, p. 247 (primer párrafo). Es frecuente en la historiografía marxista la idea de que la creación de un mercado mundial fue fundamental para la aparición de la modernidad. Véase Immanuel Wallerstein, «World-system», en Tom Bottomore (ed.), A Dictionary of Marxist Thought, Blackwell, Oxford, 19912, pp. 590-591 (hay trad. cast., Diccionario del pensamiento
marxista, Tecnos, Madrid, 1984). <<
[44] Como han señalado Dennis O. Flynn y Arturo Giráldez, un sistema global de intercambios en sentido estricto no existió hasta 1571, año en que se tendió también un puente sobre el Pacífico y comenzó el comercio regular entre América y Filipinas. Véase Flynn y Giráldez, «Cycles of Silver: Global Economic Unity through the Mid-
Eighteenth Century», Journal of World History 13, n.º 2 (otoño de 2002), p. 393. <<
[45] Como introducción a estas importantísimas afluencias de plata véanse dos artículos de Dennis O. Flynn y Arturo Giráldez, «Born with a “Silver Spoon”: The Origin of World Trade in 1571», Journal of World History 6, n.º 2 (otoño de 1995),
pp. 201-221, y «Cycles of silver». <<
[46] Véase, por ejemplo, la sucinta descripción de la transmisión de las enfermedades en las zonas mundiales de Massimo Livi-Bacci, A Concise History of World
Population, trad. inglesa, Blackwell, Oxford, 1992, pp. 50-56. <<
[47] Basado en cifras de Angus Maddison, The World Economy: A Millennial Perspective, UNESCO, París, 2001, p. 235. Hay mucha polémica sobre las cifras demográficas precolombinas y por lo tanto sobre el correspondiente descenso de la población en el siglo XVI. Las estimaciones de este descenso en México, por fijarnos sólo en este caso, oscilan entre el 15 y el 90 por ciento. Las cifras de la tabla 11.1 (procedentes de J. R. Biraben, «Essai sur l’Évolution du nombre des hommes», Population 34 [1979], p. 16) dan a entender que la población de América central y meridional descendió alrededor del 75 por ciento entre 1500 y 1600, pasando de unos 39 millones a unos 10. Según las estimaciones de Angus Maddison, más conservadoras, la población iberoamericana descendió alrededor del 50 por ciento, pasando de unos 17,5 millones a alrededor de 8,6; las estimaciones de Woodrow Borah y Sherburne F. Cook son más antiguas (The Aboriginal Population of Central Mexico on the Eve of Spanish Conquest, University of California Press, Berkeley, 1963) y sugieren que la población citada pudo haber sido de unos 100 millones en 1500 y que el descenso pudo haber estado entre el 90 y el 95 por ciento. Véase el estado de la cuestión en Maddison, The World Economy, pp. 233-236, y Livi-Bacci, A Concise History of World Population, pp. 50-56. Doy las gracias a Bruce Castleman
por algunas de las referencias citadas. <<
[48] Citado en Alfred W. Crosby, The Columbian Exchange: Biological and Cultural Consequences of 1942, Greenwood Press, Westport (Connecticut), 1972, p. 36 (hay
trad. cast., El intercambio transoceánico, UNAM, México, 1991). <<
[49] Thomas Hariot, citado en Crosby, The Columbian Exchange, pp. 40-41 [y tomado de David B. Quinn (ed.), The Roanoke Voyages, 1584-1590, 2 vols., Hakluyt Society,
Londres, 1955, 1, p. 387]. <<
[50] Crosby, en Ecological Imperialism, llama forja de «neoeuropeos» a este proceso
de colonización. <<
[51] Crosby, The Columbian Exchange, p. 170. <<
[52] Crosby, The Columbian Exchange, p. 199. <<
[53] Frank, ReOrient, p. 60. <<
[54] Joel Mokyr, The Lever of Riches: Technological Creativity and Economic
Progress, Oxford University Press, Nueva York, 1990, p. 70. <<
[55] Crosby, The Columbian Exchange, pp. 185 y 199-201. <<
[56] Véase un repaso de los índices de innovación en Mokyr, The Lever of Riches, cap.
4 <<
[57] Peter N. Stearns, The Industrial Revolution in World History, Westview Press,
Boulder (Colorado), 1993, p. 18. <<
[58] Frank, ReOrient, pp. 168, 172. <<
[59] Frank, ReOrient, p. 166. <<
[60] Curtin, Cross-Cultural Trade, p. 149. <<
[61] Pomeranz, The Great Divergence, sobre todo caps. 1, 2 y 3. <<
[62] Wong, China Transformed, p. 17. <<
[63] Pomeranz, The Great Divergence, sostiene una tesis parecida. <<
[64] En Eric R. Wolf, Europe and the People without History, University of California Press, Berkeley, 1982, hay una buena descripción de estos procesos de intercambio
comercial en el caso concreto del tráfico de pieles en América del Norte. <<
[65] David Christian, Living Water: Vodka and Russian Society on the Eve of
Emancipation, Clarendon, Oxford, 1990, pp. 33 y 383-388. <<
[66] Elvin, Pattern of the Chinese Past, p. 167. <<
[67] Wong, China Tranformed, p. 45. <<
[68] Citado en John Bushnell, Mutiny Amid Repression: Russian Soldiers in the
Revolution of 1905-1906, Indiana University Press, Bloomington, 1985, p. 180. <<
[69] Para Europa en el papel de intermediaria véase Frank, ReOrient. <<
[70] Andrew Sherratt, «Reviving the Grand Narrative: Archaeology and Longterm
Change», Journal of European Archaeology 3, n.º 1 (1995), p. 13. <<
[71] Sherratt, «Reviving the Grand Narrative», p. 21. <<
[72] Christopher Chase-Dunn y Thomas D. Hall han estudiado asimismo el papel característico desempeñado por las regiones «semiperiféricas» en la historia a largo plazo de las civilizaciones agrarias; véase Chase-Dunn y Hall, Rise and Demise:
Comparing World Systems, Westview Press, Boulder (Colorado), 1997, cap. 5. <<
[73] Wong, China Transformed, p. 129. <<
[74] Para las innovaciones europeas en la Edad Media véase Mokyr, The Lever of
Riches, pp. 31-56. <<
[75] Margaret Jacob, The Cultural Meaning of the Scientific Revolution, Temple
University Press, Filadelfia, 1988, p. 109. <<
[76] Sherratt, «Reviving the Grand Narrative», p. 25. <<
[77] Steven Shapin, The Scientific Revolution, University of Chicago Press, Chicago, 1996, pp. 79-80 (hay trad. cast., La revolución científica: una interpretación
alternativa, Paidós, Barcelona, 2000). <<
[78] Frank, ReOrient, p. 256: «La semejanza estructural de mongoles y europeos es que ambas poblaciones estaban en zonas (semi)marginales o periféricas y fueron atraídas e hicieron incursiones en las zonas y economías “centrales”, que estaban
sobre todo en Asia oriental y en segundo término en Asia occidental». <<
[79] La historia se cuenta en Dava Sobel, Longitude: The True Story of a Lone Genius Who Solved the Greatest Scientific Problem of His Time, Walker, Nueva York, 1995. Para el papel de los estados europeos en el tema de la innovación tecnológica véase también Mokyr, The Lever of Riches, pp. 78-79 (hay trad. cast., Longitud: la verdadera historia de un genio solitario que resolvió el mayor problema científico de
su tiempo, Círculo de Lectores, Barcelona, 1999). <<
[80] Charles Loyseau, Traité des ordres (1613), citado en Henry Kamen, European Society, 1500-1700, Hutchinson, Londres, 1984, p. 99 (hay trad. cast., La sociedad
europea, 1500-1700, Alianza, Madrid, 1986). <<
[81] Charles Tilly, Coercion, Capital, and European States, AD 990-1992, Blackwell, Cambridge (Massachusetts), 1992 (ed. corregida), p. 30; todo el libro gira alrededor
de la diferencia entre las tres vías hacia el estado nacional moderno. <<
[82] Tilly, Coercion, Capital, and European States, p. 14 y cap. 3. <<
[83] Conversación citada en Tilly, Coercion, Capital, and European States, p. 128. <<
[84] Nicola di Cosmo, «European technology and Manchu power: reflections on the “military revolution” in seventeenth century China», ponencia presentada en el
Congreso Internacional de Ciencias Históricas, Oslo, agosto de 2000. <<
[85] Tilly, Coercion, Capital, and European States, p. 29. <<
[86] Robert de Balsac, citado en Tilly, Coercion, Capital, and European States, p. 84.
<<
[87] Véase Geoffrey Parker, The Military Revolution: Military Innovation and the Rise of the West, 1500-1800 2 , Cambridge University Press, Cambridge, 1996 (hay trad. cast., La revolución militar y apogeo de occidente, 1500-1800, Alianza, Madrid, 2002), y William H. McNeill, The Pursuit of Power: Technology, Armed Force, and
Society Since A. D. 1000, Blackwell, Oxford, 1982. <<
[88] Elvin, Pattern of the Chinese Past, p. 88; Pacey, Technology in World
Civilization, p. 47. <<
[89] Christian, Living Water, pp. 5, 383, 385; a finales del siglo XVIII, los ingresos procedentes de los impuestos sobre el vodka cubrían por lo general el 50-60 por ciento de los gastos de la defensa; en el siglo XIX representaban por término medio
alrededor del 70 por ciento del presupuesto defensivo. <<
[90] Catharina Lis y Hugo Soly, Poverty and Capitalism in Pre-Industrial Europe, trad. inglesa, Humanities Press, Atlantic Highlands (Nueva Jersey), 1979, p. 15 (hay trad. cast., Pobreza y capitalismo en la Europa Preindustrial, Akal, Torrejón de
Ardoz, 19822). <<
[91] Maxine Berg, The Age of Manufactures, 1700-1820: Industry, Innovation, and
work in Britain 2 , Routledge, Londres, 1994, pp. 98-99. <<
[92] Berg, The Age of Manufactures, p. 99, donde remite a Keith Wrightson, English society, 1580-1680, Hutchinson, Londres, 1982, p. 139 (hay trad. cast., La era de las
manufacturas, Crítica, Barcelona, 1987). <<
[93] George Huppert, After the Black Death: A Social History of Early Modern
Europe, Indiana University Press, Bloomington, 1986, p. 72. <<
[94] David Christian, «Accumulation and Accumulators: the Metaphor Marx Muffed»,
Science and society 54, n.º 2 (verano de 1990), pp. 219-224. <<
[95] Marx dijo en El capital: «La acumulación de riqueza en un polo representa por lo tanto acumulación de sufrimiento, tortura del trabajo manual, esclavitud, ignorancia, embrutecimiento y degradación moral en el otro polo, es decir, en la clase que produce su propio producto en forma de capital». (Capital, ed. inglesa cit., vol. 1,
p. 799, capítulo 25: «La ley general de la acumulación capitalista»). <<
[96] Marx describe gráficamente el impacto de la «plusvalía absoluta» en El capital, vol 1, parte 3; véase asimismo Jan de Vries, «The Industrial Revolution and the Industrious Revolution», Journal of Economic History 54, n.º 2 (junio de 1994),
149-170. <<
[97] Karl Marx, Grundrisse: Foundations of the Critique of Political Economy, trad. inglesa, Penguin, Harmodsworth, 1973, p. 463 (hay trad. cast., Grundrisse: lineamientos fundamentales para la crítica de la economía política: 1857-1858, 2
vols., FCE, México, 1985). <<
[98] N. F. R. Crafts, British Economic Growth during the Industrial Revolution, Clarendon, Oxford, 1985, pp. 13-14, para la proporción dedicada a la agricultura en 1688; Lis y Soly, Poverty and Capitalism, p. 100, para el cálculo de la cantidad de
tierra en propiedad. <<
[99] Peter Mathias, The First Industrial Nation: An Economic History of Britain,
1700-1914 2 , Methuen, Londres, 1983, p. 26. <<
[100] Crafts, British Economic Growth, pp. 13-14. <<
[101] Mathias, The First Industrial Nation, p. 29. <<
[102] Huppert, After the Black Death, p. 59. <<
[103] Tilly, Coercion, Capital, and European States, p. 17. <<
[1] Daniel R. Headrick, The Tools of Empire: Technology and European Imperialism in the Nineteenth Century, Oxford University Press, Nueva York, 1981, p. 3 (hay
trad. cast., Los instrumentos del imperio, Alianza, Madrid, 1989). <<
[2] Patrick O’Brien, «Introduction: Modern Conceptions of the Industrial Revolution», en Patrick O’Brien y Roland Quinault (eds.), The Industrial Revolution and British Society, Cambridge University Press, Cambridge, 1993, p. 2; para el «puntillismo» histórico véase p. 5. Vid. asimismo R. Bin Wong, China Transformed: Historical Change and the Limits of European Experience, Cornell University Press, Ithaca (Nueva York), 1997, p. 279: «Se ha invertido mucho esfuerzo en minimizar la ruptura que supuso la Revolución Industrial. Pero el mundo de las posibilidades materiales sufrió una profunda transformación entre 1780 y 1880. En ningún siglo
anterior hubo cambios parecidos». <<
[3] Que la prioridad hizo atípica a Gran Bretaña fue, por ejemplo, la tesis que sostuvo Alexander Gerschenkron en sus innovadores estudios comparados sobre la industrialización: Economic Backwardness in Historical Perspective, a Book of Essays, Harvard University Press y Belknap Press, Cambridge (Massachusetts), 1962 (hay trad. cast., El atraso económico en su perspectiva histórica, Ariel, Barcelona,
1968). <<
[4] Patrick O’Brien y Caglar Keyder, Economic Growth in Britain and France, 1780-1914: Two Paths to the Twentieth Century, Allen and Unwin, Londres, 1978,
p. 196. <<
[5] Gary Hawke, «Reinterpretations of the Industrial Revolution», en O’Brien y
Quinault (eds.), The Industrial Revolution and British Society, p. 54. <<
[6] N. R. F. Crafts, British Economic Growth during the Industrial Revolution,
Clarendon, Oxford, 1985, p. 115. <<
[7] Para ver algunos ejemplos de explotación de descubrimientos tecnológicos ajenos véase Joel Mokyr, The Lever of Riches: Technological Creativity and Economic Progress, Oxford University Press, Nueva York, 1990, pp. 100-109 (hay trad. cast.,
La palanca de la riqueza, Alianza, Madrid, 1993). <<
[8] Véase Patrick O’Brien, «Political Preconditions for the Industrial Revolution», en O’Brien y Quinault (eds.), The Industrial Revolution and British Society, pp. 124-
155. <<
[9] Catharina Lis y Hugo Soly, Poverty and Capitalism in Pre-Industrial Europe, trad. inglesa, Humanities Press, Atlantic Highlands (Nueva Jersey), 1979, p. 108 (hay trad.
cast., 2 Pobreza y capitalismo en la Europa Preindustrial , Akal, Madrid, 1982). <<
[10] Citas tomadas de Lis y Soly, Poverty and Capitalism, p. 108; investigación basada en cálculos de Gregory King, tomada de Crafts, British Economic Growth,
p. 13. <<
[11] Cifras de Gregory King, resumidas en Lis y Soly, Poverty and Capitalism, p. 111.
<<
[12] Crafts, British Economic Growth, pp. 13, 16. <<
[13] W. G. Hoskins, The Midland Peasant: The Economic and Social History of a Leicestershire Village, Macmillan, Londres, 1965, p. 269; citado en Maxine Berg, The Age of Manufactures, 1700-1820: Industry, Innovation, and Work in Britain, Routledge, Londres, 19942, p. 85 (hay trad. cast., La era de las manufacturas, Crítica,
Barcelona, 1987). <<
[14] 2 Asa Briggs, A Social History of England , Penguin, Harmodsworth, 1987, p. 206
(hay trad. cast., Historia social de Inglaterra, Alianza, Madrid, 1994). <<
[15] Berg, The age of Manufactures, p. 80. <<
[16] E. J. Hobsbawm, Industry and Empire, Penguin, Harmondsworth, 1969, pp. 28-29
(hay trad. cast., Industria e imperio, Crítica, Barcelona, 2001). <<
[17] Crafts, British Economic Growth, pp. 62-63. <<
[18] Crafts, British Economic Growth, pp. 62, 121. <<
[19] Crafts, para la productividad total durante el siglo XVIII, da índices de crecimiento anual del 0,2-0,3 por 100, con un aumento hasta el 0,7 por 100 en 1801-1830 y hasta
el 1 por 100 en 1831-1860 (British Economic Growth, pp. 2, 76-77, 81). <<
[20] James E. McClellan III y Harold Dorn, Science and Technology in World History:
An Introduction, John Hopkins University Press, Baltimore, 1999, p. 279. <<
[21] Arnold Pacey, Technology in World Civilization, MIT, Cambridge (Massachusetts),
1990, p. 113. <<
[22] McClellan y Dorn, Science and Technology, pp. 280-281. <<
[23] Mokyr, The Lever of riches, pp. 84-85. <<
[24] Véase en Mokyr, The Lever of Riches, pp. 96-98, descripciones más detalladas de
estos instrumentos. <<
[25] Mokyr, The Lever of Riches, p. 111. <<
[26] Véase el análisis del sistema fabril de Anthony Giddens, A Contemporary
Critique of Historical Materialism 2 , Macmillan, Basingstoke, 1995, pp. 124-125. <<
[27] Tanto Marx como Weber destacaron la importancia de las experiencias de los ejércitos modernos en la preparación del sistema fabril, como señala Giddens (A
Contemporary Critique of Historical Materialism, p. 125). <<
[28] Pacey, Technology in World Civilization, pp. 106, 117-119. <<
[29] Joseph Needham, Clerks and Craftsmen in China and the West, Cambridge University Press, Cambridge, 1970, p. 202; citado en George Basalla, The Evolution of Technology, Cambridge University Press, Cambridge, 1988, p. 40 (hay trad. cast.,
La evolución de la tecnología, Crítica, Barcelona, 1991). <<
[30] Peter Mathias, The First Industrial Nation: An Economic History of Britain, 1700-1914 2 , Methuen, Londres, 1983, pp. 124-125; y véase McClellan y Dorn,
Science and Technology, pp. 287-289. <<
[31] Margaret Jacob ha señalado acertadamente la trascendencia indirecta de la difusión del conocimiento científico en Scientific Culture and the Making of the Industrial West, Oxford University Press, Nueva York, 1997; y Mokyr ha destacado
la creatividad de algunos ingenieros concretos (The Lever of Riches, pp. 111-112). <<
[32] Hobsbawm, Industry and Empire, pp. 50-51. <<
[33] James Watt, citado en Mokyr, The Lever of Riches, p. 87. <<
[34] Charles Tilly, Coercion, Capital, and European States, AD 990-1992, Blackwell, Cambridge (Massachusetts), 1992 (ed. corregida), p. 96 (hay trad. cast., Coerción,
capital y los europeos: 900-1990, Alianza, Madrid, 1991). <<
[35] Véase Charles Tilly, «How War Made States, and Vice Versa», cap. 3 de
Coercion, Capital, and European States. <<
[36] Tilly, Coercion, Capital, and European States, pp. 103-104. <<
[37] Tilly, Coercion, Capital, and European States, pp. 106-107. <<
[38] Anthony Giddens, A Contemporary Critique of Historical Materialism, y The Nation-State and Violence, vol. 2 de A Contemporary Critique of Historical Materialism, Polity Press, Cambridge, 1985, pássim. Giddens toma el término
vigilancia de Michel Foucault. <<
[39] Tilly, Coercion, Capital, and European States, p. 110. <<
[40] Giddens, The Nation-State and Violence, p. 152. <<
[41] La protección de los bosques reales frente a los cazadores furtivos es el hilo principal de E. P. Thompson, Whigs and Hunters: The Origin of Black Act, Allen Lane, Londres, 1975; el de The Making of the English Working Class, Victor Gollancz, Londres, 1968, es la defensa de la propiedad empresarial frente al
radicalismo obrero. <<
[42] Karl Polyani, The Great Transformation: The Political and Economic Origins of
our Time, Beacon, Boston, 1957. <<
[43] Véase la gráfica descripción de los intercambios en las madrazas en John Merson, Roads to Xanadu: East and West in the Making of the Modern World, Child and
Associates, French’s Forest (Nueva Gales del Sur), 1989, pp. 83 ss. <<
[44] Merson reproduce completa una carta de Leonardo al duque de Milán en la que enumera los inventos militares que puede poner a su servicio (Roads to Xanadu,
p. 70). <<
[45] Jacob, The Cultural Meaning of the Scientific Revolution, p. 211. <<
[46] Crafts, British Economic Growth, p. 98. <<
[47] Mokyr, The Lever of Riches, pp. 134-135. <<
[48] Gershenkron, Economic Backwardness in Historical Perspective. <<
[49] Véase un buen resumen de la industrialización en Daniel R. Headrick, «Technological Change», en B. L. Turner II y otros (eds.), The Earth as Transformed by Human Action: Global and Regional Changes in the Biosphere over the Past
300 Years, Cambridge University Press, Cambridge, 1990, pp. 55-67. <<
[50] Véase una tipología de distintas unidades modernas de producción en Richard Barff, «Multinational Corporations and the New International Division of Labour», en R. J. Johnston, Peter J. Taylor y Michael J. Watts (eds.), Geographies of Global Change: Remapping the World in the Late Twentieth Century, Blackwell, Oxford,
1995, p. 51. <<
[51] Véase, por ejemplo, Mike Davies, Late Victorian Holocausts: El Niño Famines
and the Making of the Third World, Verso, Londres, 2001, p. 51. <<
[52] Davies, Late Victorian Holocausts, p. 16; y véase cap. 9. <<
[53] Davies, Late Victorian Holocausts, p. 115 y pássim. <<
[54] Lo he expuesto más detalladamente en David Christian, Imperial and Soviet Russia: Power, Privilege, and the Challenge of Modernity, Macmillan, Basingstoke,
1997. <<
Epígrafe: Yehudi Menuhin, citado en E. J. Hobsbawm, The Age of Extremes, Weidenfeld and Nicolson, Londres, 1994, p. 2 (hay trad. cast., Historia del siglo XX, Crítica, Barcelona, 20036), tomado de Paola Agosti y Giovanna Borgese, Mi pare un secolo: ritratti e parole di centosei protagonisti del novecento, Turín, 1992.
[1] J. R. McNeill, Something New under the Sun: An Environmental History of the
Twentieth-Century World, W. W. Norton, Nueva York, 2000, p. 4. <<
[2] Robert Wright, Nonzero: The Logic of Human Destiny, Random House, Nueva
York, 2000, p. 51. <<
[3] D. J. Bradley, citado en Andrew Cliff y Peter Haggett, «Disease Implications of Global Change», en R. J. Johnston, Peter J. Taylor y Michael J. Watts (eds.), Geographies of Global Change: Remapping the World in the Late Twentieth Century,
Blackwell, Oxford, 1995, pp. 206-223, datos en p. 207, gráfica en p. 208. <<
[4] Walter Benjamin, «Theses on the Philosophy of History», en Illuminations, edición de Hannah Arendt, trad. inglesa, Jonathan Cape, Londres, 1970, tesis IX, pp. 259-260 (trad. cast. tomada de «Tesis de filosofía de la historia», en Angelus
Novus, Edhasa, Barcelona, 1971, p. 82). <<
[5] Hobsbawm habla de la «ruptura de los vínculos entre las generaciones o, lo que es
lo mismo, entre el pasado y el presente» (Age of Extremes, p. 15). <<
[6] Robert W. Kates, B. L. Turner II y William C. Clark, «The Great Transformation», en B. L. Turner II et al. (eds.), The Earth Transformed by Human Action: Global and Regional Changes in the Biosphere over the Past 300 Years, Cambridge University
Press, Cambridge, 1990, p. 111. <<
[7] La información de este párrafo se basa en Lester R. Brown y otros, State of the World, 1999: A Worldwatch Institute Report on Progress Toward a Sustainable Society, Earthscan Publications, Londres, 1999, pp. 115-116 (hay trad. cast., El
estado del mundo, 1999, Icaria, Barcelona, 1999). <<
[8] Aquí prosigo con la periodización de Daniel R. Headrick, «Technological Change», en Turner et al., The Earth as Transformed by Human Action, pp. 55-67.
<<
[9] Richard Barff, «Multinational Corporations and the New International Division of
Labor», en Johnston, Taylor y Watts (eds.), Geographies of Global Change, p. 51. <<
[10] Manuel Castells expone su tesis en los tres volúmenes de The Information Age: Economy, Society and Culture, Blackwell, Oxford: vol 1, The Rise of the Network Society, 1996, vol. 2, The Power of Identity, 1997, y vol. 3, End of Millennium, 1998 (hay trad. cast., La era de la información: economía, sociedad y cultura, 3 vols.,
Alianza, Madrid, 1997-1998). <<
[11] Headrick, «Technological Change», p. 59. <<
[12] Brown y otros, State of the World, 1999, gráf. p. 10. <<
[13] Estas observaciones sobre los cambios en el cuerpo humano se han basado en las investigaciones de Richard y Lee Meadows Jantz, de la Universidad de Tennessee en Knoxville, y que se citan en J. Stambaugh, «Human Bodies have Changed since 1800s, Study Shows», San Diego Union-Tribune, 22 de diciembre de 2001, p. A21.
<<
[14] Susan Christopherson, «Changing Women’s Status in a Global Economy», en Johnston, Taylor y Watts (eds.), Geographies of Global Change, p. 202. Véase un resumen de estos cambios en la condición social de las mujeres en Hobsbawm, Age of
Extremes, pp. 310-319. <<
[15] Brown y otros, State of the World, 1999, p. 10. <<
[16] Lester R. Brown y otros, State of the World, 1995: A Worldwatch Institute Report on Progress Toward a Sustainable Society, Earthscan Publications, Londres, 1995,
p. 176 (hay trad. cast., El estado del mundo, 1995, Salamandra, Barcelona, 1995). <<
[17] Paul Kennedy, Preparing for the Twenty-First Century, Fontana, Londres, 1994,
p. 215. <<
[18] Brown y otros, State of the World, 1999, p. 10. <<
[19] Paul Harrison, Inside the Third World: The Anatomy of Poverty, Penguin,
Harmondsworth, 1981, p. 261. <<
[20] Brown y otros, State of the World, 1999, p. 11. <<
[21] Encyclopaedia Britannica CD 9. Multimedia Edition, Encyclopedia Britannica y
Britannica Centre, Chicago, 1994-1997, s. v. «Urbanization». <<
[22] Hobsbawm, The Age of Extremes, p. 289; en sentido más general, véanse pp. 289-
291. <<
[23] Harrison, Inside the Third World, p. 67. <<
[24] Brown y otros, State of the World, 1995, p. 12. <<
[25] Citado en Immanuel C. Y. Hsü, The Rise of Modern China, Oxford University
Press, Nueva York, 19752, p. 213. <<
[26] Citado en Arnold Pacey, Technology in World Civilization, MIT Press, Cambridge (Massachusetts), 1990, p. 143. Véase también David T. Courtwright, Forces of Habit: Drugs and the Making of the Modern World, Harvard University Press, Cambridge
(Massachusetts), 2002, pp. 31-36. <<
[27] He desarrollado esta tesis en Imperial and Soviet Russia: Power, Privilege, and
the Challenge of Modernity, Macmillan, Basingstoke, 1997. <<
[28] Robert Lewis, «Technology and the Transformation of the Soviet Economy», en R. W. Davies, Mark Harrison y S. G. Wheatcroft (eds.), The Economic Transformation of the Soviet Union, 1913-1945, Cambridge University Press, Cambridge, 1994, pp. 182-197; información tomada de la p. 194 (y véase tabla 41 en
p. 310). <<
[29] Mijail Gorbachov, Perestroika: New Thinking for our Country and the World,
Harper and Row, Nueva York, 1987, pp. 18-19. <<
[30] Véanse también las gráficas de Charles Tilly, Coercion, Capital, and European States, AD 990-1992, Blackwell, Cambridge (Massachusetts), 1992, p. 73, con las
bajas de los estados europeos. <<
[31] Brown y otros, State of the World, 1999, pp. 154-155. <<
[32] Tilly, Coercion, Capital, and European States, p. 67. <<
[33] Brown y otros, State of the World, 1999, pp. 155-156. <<
[34] Brown y otros, State of the World, 1999, pp. 159, 163. <<
[35] John F. Richards, «Editorial Introduction», en Turner y otros (eds.), The Earth as
Transformed by Human Action, p. 21. <<
[36] Lester R. Brown y otros, Vital Signs, 1998-99: The Trends that Are Shapping our
Future, Earthscan, Londres, 1998, p. 128. <<
[37] Los organismos marinos son el testimonio más completo y en consecuencia más exacto de estos cambios; véase Richard Leakey y Roger Lewin, The Sixth Extintion: Patterns of Life and the Future of Humankind, Doubleday, Nueva York, 1995, p. 45.
<<
[38] Brown y otros, State of the World, 1999, pp. 116-117, 123. <<
[39] Lester R. Brown, Eco-Economy: Building an Economy for the Earth, W.
W. Norton, Nueva York, 2001, p. 93. <<
[40] Kennedy, Preparing for the Twenty-First Century, p. 112. En 2001, la población del archipiélago de Tuvalu, un estado independiente del Pacífico, abandonó las islas a
causa de la subida del nivel del agua. <<
[41] Brown y otros, State of the World, 1999, p. 11. <<
[42] Brown y otros, State of the World, 1999, p. 116. <<
[43] Kates, Turner y Clark, «The Great Transformation», p. 12. <<
Epígrafes: Murray Gell-Mann, «Transitions to a More Sustainable World», en Yorick Blumenfeld (ed.), Scanning the Future: Twenty Eminent Thinkers on the World of Tomorrow, Thames and Hudson, Londres, 1999, p. 79; Paul Harrison, The Third Revolution: Population, Environment and a Sustainable World, Penguin, Londres, 1993, p. 149; Platón, Critias, 111 c-d y 111b (trad. cast. tomada de Critias o la Atlántida, Aguilar, Madrid, 1975, pp. 38-39).
[1] Este ejemplo y la distinción entre estas dos clases de impredecibilidad proceden de Ricard Solé y Brian Goodwin, Signs of Life: How Complexity Pervades Biology,
Basic Books, Nueva York, 2000, cap. 1. <<
[2] Solé y Goodwin, Signs of Life, p. 20. <<
[3] Peter N. Stearns, Millennium III, century XXI: A Retrospective on the Future,
Westview Press, Boulder (Colorado), 1996, p. 158. <<
[4] R. G. Collingwood, The Idea of History, Oxford University Press, Nueva York, 1956, p. 54, citado en John Lewis Gaddis, The Landscape of History: how Historians Map the Past, Oxford University Press, Oxford, 2002, p. 58 (hay trad. cast.: Collingwood, Idea de la historia, FCE, México, 1989 [reimp.], y Gaddis, El paisaje de la historia. Cómo los historiadores representan el pasado, Anagrama, Barcelona,
2004). <<
[5] Véase Yorick Blumenfeld, introducción a Blumenfeld (ed.), Scanning the Future, pp. 7-23. Véanse también Herman Kahn, On Thermonuclear War, Princeton University Press, Princeton, 1960, y Donella H. Meadows y otros, The Limits to Growth: A Report for the Club of Rome’s Project on the Predicament of Mankind, Universe Books, Nueva York, 1972 (hay trad. cast., Más allá de los límites del crecimiento 3 , Aguilar, Madrid, 1994). Véase un reciente resumen de las posibilidades más aterradoras que nos esperan en Martin Rees, Our Final Hour: A Scientist’s Warning: How Terror, Error, and Environmental Disaster Threaten Humankind’s Future in this Century on Earth and Beyond, Basic Books, Nueva York, 2003 (hay
trad. cast., Nuestra hora final, Crítica, Barcelona, 2003). <<
[6] Clive Ponting, A Green History of the World, Penguin, Harmodsworth, 1992 (hay
trad. cast., Historia verde del mundo, Paidós, Barcelona, 1992). <<
[7] Citado en J. R. McNeill, Something New under the Sun: An Environmental History
of the Twentieth-Century World, W. W. Norton, Nueva York, 2000, p. 350. <<
[8] Uno de los mejores planteamientos del problema de construir una economía sostenible es Lester R. Brown, Eco-Economy: Building an Economy for the Earth, W. W. Norton, Nueva York, 2001 (trad. cast., Eco-economía, Hecer, Barcelona, 2004); véase también el breve comentario de Gell-Mann, «Transition to a More
Sustainable World», pp. 61-79. <<
[9] Lester R. Brown y Jennifer Mitchell, «Building a New Economy», en Lester R. Brown y otros, State of the World, 1998: A Worldwatch Institute Report on Progress Toward a Sustainable Society, Earthscan Publications, Londres, 1998,
p. 174 (hay trad. cast., El estado del mundo, FCE, México, 1998). <<
[10] Gareth Porter, Janet Welsh Brown y Pamela S. Chasek, Global Environmental
Politics 3 , Westview Press, Boulder (Colorado), 2000, pp. 87-93. <<
[11] Lester R. Brown y otros, State of the World, 1995: A Worldwatch Institute Report on Progress Toward a Sustainable Society, Earthscan Publications, Londres, 1995,
p. 172 (hay trad. cast., El estado del mundo: 1995, Salamandra, Barcelona, 1995). <<
[12] Stearns, Millennium III, Century XXI, p. 74. <<
[13] Nikos Prantzos, Our Cosmic Future: Humanity’s Fate in the Universe, Cambridge University Press, Cambridge, 2000, pp. 56, 73; para los planes de la terrificación de
Marte véanse pp. 75-80. <<
[14] Para los viajes interestelares véase Prantzos, Our Cosmic Future, cap. 2. <<
[15] Citado en Blumenfeld (ed.), introducción a Scanning the Future, p. 19. <<
[16] Pueden verse algunas de las posibilidades de la ingeniería genética en la fascinante historia del futuro de Brian Stableford y David Langford, The Third Millennium: A History of the World, AD 2000-3000, Sidgwick y Jackson, Londres,
1985. <<
[17] Prantzos, Our Cosmic Future, pp. 162-169; como señala este autor (p. 164), la pregunta de Fermi la había formulado ya Fontenelle en el siglo XVIII. Para conocer un juicio más optimista sobre la existencia de vida inteligente en otros puntos del universo véase Armand Delsemme, Our Cosmic Origins: From big bang to the Emergence of Life and Intelligence, Cambridge University Press, Cambridge, 1998,
pp. 236-244. <<
[18] Prantzos, Our Cosmic Future, pp. 209 ss. <<
[19] Prantzos, Our Cosmic Future, p. 214. <<
[20] Prantzos, Our Cosmic Future, pp. 225-229. <<
[21] La idea de la creación cíclica del universo fue planteada por primera vez por el físico John Wheeler; véase Ken Croswell, The Alchemy of the Heavens, Oxford University Press, Oxford, 1996, p. 216; Stephen Hawking flirteó hace tiempo con la idea de que la flecha del tiempo podía invertirse en la fase de contracción, al invertirse la segunda ley de la termodinámica, pero acabó desestimándola por errónea; véase A Brief History of Time: from big bang to Black Holes, Bantam, Nueva
York, 1988, pp. 150-151. <<
[22] Prantzos, Our Cosmic Future, p. 263. <<
[23] Paul Davies, The Last Three Minutes, Phoenix, Londres, 1995, pp. 98-99. <<
[24] La imagen de la primavera cósmica procede de Arthur C. Clarke, Profiles of the
Futute (1962), citado en Prantzos, Our Cosmic Future, p. 225. <<
[1] Hay buenos resúmenes de las técnicas de datación modernas en Armand Delsemme, Our Cosmic Origins: from big bang to the Emergence of Life and Intelligence, Cambridge University Press, Cambridge, 1998, p. 285; Neil Roberts, The Holocene: An Environmental History 2 , Blackwell, Oxford, 1998, cap. 2; y Nigel Calder, Timescale: An Atlas of the Fourth Dimension, Chatto and Windus, Londres,
1983. <<
[2] Los isótopos tienen la misma cantidad de protones, pero distinta cantidad de neutrones. Así, C14 13 12 es inestable, pero C y C no, a pesar de lo cual todos tienen 6 protones (y esto es lo que los define como átomos de carbono); C12 13 y C representan el 98,9 por 100 y el 1,1 por 100, respectivamente, de todos los átomos de carbono
existentes, mientras que de C14 hay sólo cantidades diminutas. <<
[3] Véase Roberts, The Holocene, pp. 11-25, donde describe la evolución de los
métodos de datación con el radiocarbono. <<
[4] Nyanatiloka, Buddhist Dictionary: Manual of Buddhist Terms and Doctrines, Frewin, Colombo (Ceilán), 19723, artículo «Kappa». La metáfora de la montaña que se gasta está muy extendida, ya que la misma fuente cita, bajo el mismo epígrafe, un cuento de los hermanos Grimm que dice: «En la lejana Pomerania se alza la montaña de diamante, que tiene una hora de altura, una hora de anchura y una hora de longitud. Cada trescientos años llega un pajarito y se afila el pico en ella. Cuando esta
montaña se gaste, habrá finalizado el primer segundo de la eternidad». <<
[1] Esta tesis sobre las pautas depende en gran medida de dos intentos recientes de identificar pautas a diferentes escalas macrohistóricas: Fred Spier, The Structure of Big History: From the big bang until Today, Amsterdam University Press, Amsterdam, 1996, y Eric J. Chaisson, Cosmic Evolution: The Rise of Complexity in Nature, Harvard University Press, Cambridge (Massachusetts), 2001. Estos títulos, a su vez, deben mucho a los planteamientos innovadores de Erwin Schrödinger, What is Life? (1944), en What is Life? The Physical Aspect of the Living Cell, Cambridge University Press, Cambridge, 1992 (hay trad. cast., ¿Qué es la vida?, Tusquets, Barcelona, 20015). Para la aparición de la complejidad véase Ilya Prigogine e Isabelle Stengers, Order Out of Chaos: Man’s New Dialogue with Nature, Heinemann, Londres, 1984; Paul Davies, The Cosmic Blueprint, Unwin, Londres, 1989 (hay trad. cast., Proyecto cósmico, Pirámide, Madrid, 1989); Ricard Solé y Brian Goodwin, Signs of Life: How Complexity Pervades Biology, Basic Books, Nueva York, 2000; Stuart Kauffman, At Home in the Universe: The Search for Laws of Complexity, Viking, Londres, 1995; y Roger Lewin, Complexity: Life on the Edge of Chaos, Phoenix, Londres, 1993 (hay trad. cast., Complejidad, el caos como generador del
orden, Busquets, Barcelona, 2002). <<
[2] «La entropía define la cantidad de energía no utilizable; la entropía no disminuye nunca en un sistema cerrado» (Armand Delsemme, Our Cosmic Origins: from big bang to the Emergence of life and Intelligence, Cambridge University Press, Cambridge, 1998, pp. 299-300). Sin embargo, los indicios de última hora de que la velocidad de expansión del universo está aumentando podría desautorizar esta idea si, como digo más abajo en el texto, la expansión es por sí sola una fuente de entropía negativa o negentropía; véase Nikos Prantzos, Our Cosmic Future: Humanity’s Fate
in the Universe, Cambridge University Press, Cambridge, 2000, pp. XI, 241-242. <<
[3] Véase un caso reciente donde se expone la posibilidad del orden en Roger Penrose, The Emperor’s New Mind: Concerning Computers, Minds, and the Laws of Physics, Vintage, Londres, 1990 (hay trad. cast., La nueva mente del emperador, Círculo de Lectores, Barcelona, 1996); Chaisson, Cosmic Evolution; y Martin Rees, Just Six Numbers: The Deep Forces that Shape the Universe, Basic Books, Nueva York, 2000 (hay trad. cast., Seis números nada más, Debate, Barcelona, 2001); Prantzos, Our
cosmic future, pp. 239-242. <<
[4] Davies, The Cosmic Blueprint, p. 119. <<
[5] Prantzos, Our Cosmic Future, p. 241. <<
[6] Esta idea de la complejidad es de Rod Swenson, tal como aparece resumida en Lynn Margulis y Dorion Sagan, What is Life?, University of California Press, Berkeley, 1995, p. 16 (hay trad. cast., ¿Qué es la vida?, Busquets, Barcelona, 1996). Véase también Delsemme, Our Cosmic Origins, p. 300: «Los organismos vivos pueden reducir su entropía porque pueden expulsar al mundo exterior la energía no
aprovechable». <<
[7] Véase Prigogine y Stengers, Order out of Chaos. <<
[8] El ejemplo de la palabra universo se ha inspirado en Hubert Reeves, Joël de Rosnay, Yves Coppens y Dominique Simonnet, Origins: Cosmos, Earth, and Mankind, trad. inglesa, Arcade Publishing, Nueva York, 1998, p. 35, donde Reeves compara el «caldo primitivo» del naciente universo con la sopa de letras; el ejemplo
del agua procede de Solé y Godwin, Signs of Life, p. 13. <<