Poesías

Arthur Rimbaud · Capítulo 26 de 95

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Poesías

Rabietas imperiales

El Hombre pálido entre los prados florecidos

marcha con negro atuendo y su puro en la boca: recuerda el Hombre pálido las Tullerías en flor —y su muerta mirada cobra un fulgor extraño.

Borracho está, después de veinte años de orgía. Se dijo: «soplaré sobre las libertades,

muy delicadamente, como sobre una vela».

¡Vuelve la libertad! ¡Y es él el derrengado!

Está preso — ¿Qué nombre entre sus mudos labios palpita? ¿Qué recuerdo implacable le roe?

Con su muerta mirada, no lo sabrá jamás.

Tal vez piensa en aquel compadre de los lentes [18]… Y mira cómo asciende del cigarro encendido

como en Saint-Cloud, de noche, una voluta azul.

A… Ella.