Poesías
Capítulo III
Se destaca la Dama, muy recta por el prado
donde nievan los hilos de su labor; sombrilla
en ristre, rompe la umbela, en su opinión, altiva, mientras leen los niños en la hierba florida
libros en rojo cuero. Pero Él, parecido
a mil ángeles blancos que divergen de ruta,
se va por la montaña, mientras ella, de hielo
y de luto, va rápida cuando él ya se marchó.