Poesías

Arthur Rimbaud · Capítulo 53 de 95

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Poesías

Capítulo III

Blanco Cazador descalzo

a través del pasto pánida.

¿No podrías, no debieras

saber algo de botánica?

Temo que confundirías

grillos rojos con cantáridas,

Azul Rhin y Oro de Ríos

y Floridas con Noruegas.

Pero el arte de hoy, querido,

—es cierto — ya no permite

al sorprendente Eucalipto

contorsiones del hexámetro.

Igual que si las Caobas

en la Guayana sirviesen

sólo a cascadas de titíes

con delirios de liana.

En fin, una flor, Romero,

O un lis ya esté vivo o muerto

¿vale una caca de albatros,

las lágrimas de una vela?

¡He dicho cuanto quería!

pero tú, tendido en una

casa de bambú, postigos

echados, tapices persas,

harías floridas chapuzas

dignas de Oises [41] extraños.

Son, Poeta, esas razones

tan risibles como altivas.