Shjol

Ana Masago · Capítulo 14 de 80

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Shjol

Capítulo 14

 

J enny, la mejor amiga de Laura, estaba pasando las navidades con su familia en Tin Town y el sargento Harris decidió ir a visitarla. Ya había hablado con ella cuando el cuerpo de Laura desapareció de su tumba, por si había visto a algún extraño o merodeador por la zona, pero no recordaba nada fuera de lo común. Me volvió a explicar con lágrimas en los ojos el día de su muerte. Fue muy doloroso para ella volver a rememorar detalladamente ese momento. Era un día precioso de agosto. Estaban disfrutando de los días de verano de su último año juntas, ya que cada una iría a una facultad diferente. Jenny estaba tomando el sol cuando Laura le dijo que iba a nadar hasta la plataforma que había en medio del lago. Ya era tarde y se habían quedado solas. El resto del grupo se había ido marchando a sus casas para comer. No se preocupó, ya que era buena nadadora y había hecho ese recorrido muchas veces. Miró como Laura nadó hasta la plataforma y una vez arriba, se saludaron. Jenny se quedó dormida una media hora. Cuando se despertó la buscó en la plataforma, pero no la veía, hasta que la descubrió flotando sin vida.

Según dijeron los forenses, se tiró de cabeza desde el entarimado y había un banco de arena poco profundo, se golpeó fuertemente en la cabeza, se dobló el cuello, perdió el conocimiento y se ahogó.

No se lo podría perdonar nunca. No haberse dado cuenta de que su amiga la necesitaba.

Y encima, todo lo que pasó después con su cadáver.

—Fue horroroso. No se lo deseo ni a mi peor enemigo.

Insistí en saber si no recordaba ningún detalle, ningún acosador o alguna persona que estuviese obsesionada con ella. Era una chica muy guapa y seguramente tendría muchos admiradores. Le pregunté entonces si estaba saliendo con algún chico. En ese momento, se derrumbó. Me dijo que tenía un noviete, que en su momento no lo dijo porque los padres estaban muy afectados por su muerte. Pero no lo creía capaz de hacer algo así.

—Ya sabe, estaban muy enganchados el uno con el otro. Fue el primer chico con el que Laura estuvo…, ya me entiende —siguió contando Jenny.

Me dijo que pasaron juntos el día en el lago, habían quedado a escondidas de la familia de Laura, que era muy sobreprotectora. Pero antes de que se ahogara se fue.

Era bastante mayor para ella. Le gustaban las motos y trabajaba como mecánico en un taller. Era el típico chico malote, salía con él para desobedecer a su familia, como un acto de rebeldía adolescente. Él tendría unos 22 años entonces, era el hermano mayor de una de sus compañeras de clase.

—¿Cómo? ¿Después de dos años me lo dices? —me indigné. ¿No crees que podría ser importante?

—No sé, me asusté. Estuvimos bebiendo alguna cerveza, fumando marihuana y tomando el sol. No quería que mis padres se enteraran de que había bebido y de que me preguntasen quién había traído las cervezas. No éramos unas chicas tan buenas como se suponía que debíamos ser. No quería que el último recuerdo de su familia se mancillara. Laura no bebió. Ni siquiera le gustaba la cerveza. Pero sí que le dio alguna calada a un porro. No sé si se mareó y por eso se ahogó —sollozó Jenny. «Pobrecita, parece que se había quitado una carga guardada durante siglos».

—¡Dime el nombre de ese chico ahora mismo! Si resulta que es él, yo tendría bastante cargo de conciencia si fuera tú.

—Se llamaba Charly Thomson. La familia se mudó hace algunos años. No sé nada más de ellos. Se quedó bastante destrozado por su muerte, pero no quiso decir nada porque Laura era menor de edad y se hubiese buscado problemas. Ni siquiera pudo acudir a su entierro el pobre.

Anotó en su libretita negra. Laura Clark. 18 años. Adoptada. Sres. Clark. Hija única. Amigos. Jenny. Colgante de oro. Osito de peluche. Novio. Charly Thomson. Porrera. No era tan buena como parecía.

Se preguntó cómo narices se les había pasado el hecho de que Laura pudiese haber estado bajo los efectos de la marihuana. «¿Cómo era posible que el inútil del Dr. García se le pasara por alto hacer los análisis toxicológicos del cadáver? ¡Joder! No era un buen día no».

Llamé por teléfono al Dr. García bastante cabreado y me contó que las lesiones del traumatismo cráneoencefálico y la espuma que presentaba en la boca eran indicios suficientes de una muerte accidental, y no creyó conveniente realizar la autopsia. Con el levantamiento del cadáver en el lago y la observación del mismo, tuvo bastante. Además, la familia no quería que se la realizaran si no era estrictamente necesario. Él no vio indicios de una muerte no clara y sospechosa y decidió respetar sus deseos. Me indicó que, si hubiera realizado la autopsia, hubiese realizado análisis toxicológicos y que seguramente los pulmones deberían pesar más de lo normal, entorno a unos 1000 ml o más. El peso pulmonar me dijo que era aun mayor por el consumo de drogas como benzodiacepinas, opiáceos y cannabis o la ingesta de alcohol, por lo que no era descartable que hubiese pruebas físicas de ello.

Cuando llegué a la comisaría, el Dr. García me había enviado un email con el acta del levantamiento del cadáver:

En Tin Town, 16 de agosto de 2012.

Ante S. S. e infrascrito Secretario comparece el Dr. García con número de colegiado

15 862, el cual ha formado parte de la comisión judicial y de la diligencia de levantamiento

del cadáver y que del conjunto de operaciones practicadas se ha formado un juicio que tiene

el honor de exponer el presente.

Inspección ocular:

Las circunstancias de la muerte: sumersión en agua dulce.

Descripción del lugar de los hechos: Mirror Lake. Lago interior de agua dulce.

Estudio del cadáver. Examen externo:

Ubicación del cadáver: el cadáver de la mujer ha sido hallado flotando en medio acuático, lo han rescatado con un bote cerca de la plataforma en el centro de Mirror Lake.

Descripción de la postura del cadáver: flotando boja abajo. Descripción de las ropas: la mujer vestía un traje de baño de dos piezas amarillo de licra. Talla M. Sin aparentes desgarros ni manchas.

Identificación del cadáver: se identifica según testigos como Laura Clark. 18 años. Atlética, delgada, caucásica. Sin tatuajes ni cicatrices aparentes. Objetos personales: portaba un colgante de oro al cuello con su nombre, Laura, y la fecha de nacimiento en el reverso, 12-04-94. Dos pendientes de aro de plata. Fenómenos cadavéricos:

a) Como consecuencia de la permanencia en el agua (de aprox. 2-3h): presenta una tonalidad rosada, cutis con aspecto de carne de gallina, retracción de pezones, maceración cutánea, arrugamiento y blanqueamiento de la piel (sobre todo en manos y pies).

b) Como consecuencia de la sumersión vital: El cadáver presenta el hongo de espuma por los orificios nasales y boca que indica que la sumersión tuvo lugar en vida de la mujer y que falleció en el agua.

c) Como consecuencia de violencias traumáticas: el cadáver presenta un grave TCE cerrado. Indican que tuvo un origen accidental. Presenta mordeduras post mortem de peces de poca intensidad.

Indicios de violencia: TCE cerrado en zona frontal marcado por gran abultamiento visible. No se aprecian indicios de violencia adicionales.

Antecedentes patológicos:

La familia informa que no existen antecedentes patológicos relevantes (alergias, hábitos

tóxicos previos, ingresos hospitalarios, intervenciones quirúrgicas y enfermedades previas).

Conclusiones

Cronotanatodiagnóstico (hora aprox. muerte) 15h.

Hipótesis diagnóstica sobre la causa de muerte. Asfixia por sumersión en agua dulce tras pérdida de conocimiento causado por el traumatismo craneal accidental.

En cuanto tiene el honor de exponer según su leal saber y entender. Da fe.

Dr. García. N.º colegiado 15 862.

Volví a llamar al Dr. García agradeciéndole el informe. No creía que hubiera realizado una mala praxis en este caso. Me contó, además, que en la investigación médico-legal la muerte por sumersión es uno de los temas más difíciles y controvertidos en medicina forense y que la autopsia tampoco podría haber resuelto nada, ya que las pruebas histopatológicas y biológicas no son definitivas para diagnosticar este tipo de muerte. A su parecer, que le hubiera dado un par de caladas a un porro no eran motivo suficiente para provocar un desvanecimiento y la asfixia por sumersión. Fueron una serie de sucesos encadenados y fatídicos. Laura era una buena nadadora y se confió en exceso. Seguramente, saltaría de cabeza sin mirar demasiado bien el agua en el lago, que es bastante turbia, no vio el banco de arena con el que se golpeó, perdió el conocimiento y se ahogó.

Me quedé un poco más tranquilo después de hablar con él. «Pues nada. ¡A buscar a Charly Thomson! Por ahora, es la única pista que tengo en dos años», pensé esperanzado.