Shjol

Ana Masago · Capítulo 39 de 80

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Shjol

Capítulo 39

 

L as barritas de chocolate le daban tanto asco que casi no era capaz de ingerirlas, se le quedaba la boca pastosa y, más o menos, era peor que no comer.

Hace días que se bebió el último culín de agua de un trago. La había estado racionando y bebiendo tapón a tapón, pero ya no podía más. Aunque su mente le pedía desesperadamente que la guardase, su cuerpo desfallecía. Tenía mucha sed, fatiga y le dolía horriblemente la cabeza.

El lugar apestaba a heces, orina y sangre de su menstruación. La regla le vino hace unos días y ni siquiera disponía de una compresa para ponerse. Tenía los tejanos húmedos y manchados de sangre reciente y reseca. Se daba asco a sí misma.

Pasaron lo que calculaba un par de días desde que se le acabó el agua y ni rastro de Jim. Tenía la boca muy seca y casi no orinaba. La regla se le había parado. No conseguía concentrarse y pensar con claridad. Sentía hormigueos en las extremidades, irritabilidad y somnolencia. Se puso los dedos en la muñeca para tomarse el pulso. «Sí, va más rápido de lo normal. Tengo fiebre. Debo ingerir líquidos, mi cuerpo se está muriendo».

Orinó en la botella y lo ingirió. Estaba caliente, salada y amarga. Casi vomita de la repulsión que sintió al hacerlo, aunque con el frío que tenía, sentir algo caliente dentro de su cuerpo casi la reconfortó. Se dejó un poco para más tarde, quizás fría no estuviese tan asquerosa.

Sin saberlo, había revertido la balanza que la beneficiaba y que jugaba a su favor: en condiciones extremas con el mínimo ejercicio físico y en un ambiente de frío, el cuerpo no se deshidrata de igual manera y se puede aguantar más de diez días sin beber agua. Desconocía que cuando te estás deshidratando, el consumo de orina es igual de perjudicial que beber agua de mar. Puede aliviar la sensación inmediata de sed, pero el sodio y los otros minerales que contiene te desecan aún más, son los desechos que expulsa tu propio cuerpo. Estaba firmando su sentencia de muerte.