Sócrates
Jenofonte
En orden cronológico, la tercera fuente corresponde al testimonio del historiador Jenofonte (c. 430-425 a. C.-c. 355 a. C.). En este sentido, su obra más importante es sin duda los Recuerdos de Sócrates, compuesta por cuatro libros que narran las vivencias del filósofo. No obstante, Jenofonte también es autor de una segunda Apología de Sócrates, que funciona como contrapeso de la platónica, y de algunos escritos menores, como el Económico o el Banquete (este último también emparentado con el diálogo del filósofo ateniense).
Para evaluar el nivel de credibilidad de estos
relatos hay que tener en cuenta una serie de consideraciones. Antes que nada, destaquemos que Jenofonte fue testigo directo de la predicación Busto de Jenofonte. socrática, pero en su juventud, mientras que los Recuerdos se remontan a la madurez del autor; nos encontramos, por lo tanto, frente a un significativo lapso temporal que probablemente influyó en su reconstrucción de la actividad de Sócrates. A esto hay que añadir el hecho de que Jenofonte no era filósofo; así, es muy difícil que sus aportaciones, redactadas de forma casi periodística, puedan ofrecernos la profundidad que en cambio sí encontramos en Platón.
Por todo ello, las opiniones sobre la obra de Jenofonte han atravesado fases
cambiantes en el transcurso de los siglos. Mientras que filósofos como Friedrich Hegel y Friedrich Nietzsche exaltaron su valor y destacaron la fidelidad (en su opinión, incluso superior a la platónica) con que el historiador habría descrito la figura de Sócrates, otros como Bertrand Russell cuestionaron severamente la capacidad de Jenofonte de reproducir de manera adecuada la aportación de Sócrates, debido precisamente a su falta de formación filosófica.