
El buey suelto… Cuadros edificantes de la vida de un solterón
Gedeón lo ha tenido todo resuelto desde niño: la casa caliente, la comida servida y ningún trabajo a su cargo. Al quedarse solo le entra la idea de casarse, la somete al dictamen de tres amigos solterones tan egoístas como él, y el tribunal falla en contra. Pereda emplea los veinticinco capítulos siguientes en cobrarle la sentencia: patronas, criadas, achaques, humillaciones menudas, más cuadros de costumbres que trama. El refrán dice que el buey suelto bien se lame; Pereda se pasa el libro señalando las ronchas. Diez años después llegan la gota, la cama y un casamiento in artículo mortis con Solita, la criada a la que llevaba años manteniendo en otra casa, que se presenta con dos hijos que él reconoce dudando que lo sean. Cuando muere, lloran todos los presentes menos los que tenían obligación de llorarle.






