
Algo de todo
de Juan Valera

En un pueblo de la costa cántabra, el Lebrato y su hijo, al que todos llaman el Josco, salen a pescar con una barquía y unas redes que ya no son suyas: se las quedó Baltasar Gómez de la Tejera, el Berrugo, el prestamista del que depende medio vecindario. Pereda cuenta sin prisa esa economía de la escasez: la marea, la sarta de peces que sube a la casona como cumplido, la deuda que no baja por mucho que se pesque. Alrededor se mueven el cura, el médico, la Pilara, a la que el Josco quiere, y la propia hija del Berrugo, Inés, cercada por la criada y un seminarista. El habla montañesa va transcrita tal cual y cuesta al principio, aunque enseguida se le coge el aire. El título dice lo esencial: aquí todo se juega en llenar la olla.