
Escenas montañesas
Antes de escribir novelas, Pereda fue cronista de su tierra en los periódicos de Santander. De aquellos artículos salió en 1864 su primer libro. Aquí se lee la versión que él fijó para sus Obras Completas, dieciocho cuadros de la Montaña tomados del natural, catorce de 1864 y cuatro posteriores: el raquero que rapiña en el Muelle de las Naos, la costurera que se pinta a sí misma, el jándalo que vuelve de Andalucía por San Juan hecho otro hombre, la robla con que los aldeanos mojan un trato. Hay humor y mala uva, pero también páginas duras: en «La leva» se llevan a una docena de pescadores al Ferrol, cuatro años de servicio, y la lancha se aparta entre los gritos de las familias. Escribe desde el bando de lo viejo y no lo disimula. El habla montañesa va sin traducir.






