Gente nocturna
Chinches
Cutie mantuvo el Monaco negro pegado al New Yorker azul cielo mientras los vehículos avanzaban en tándem hacia la salida del Orfelinato R. L. Lamar para Niños Desamparados de Florida. Dentro del Chrysler, Big Betty llevaba el cañón de su revólver pegado a la rodilla derecha de Rollo, que conducía siguiendo sus instrucciones. Él no hizo ninguna pregunta. Pensaba en Bobbie Dean Baker, en lo guapa que estaba cuando apareció en su despacho, y se dijo que si sobrevivía a aquel lance, fuera lo que fuese, haría cuanto estuviera en su mano para convertir su relación profesional en personal. Después de todo, Bobbie Dean estaba a punto de divorciarse y, la verdad, era muy simpática. Pocas mujeres había en Egypt City, se dijo Rollo, con un tipo como el de Bobbie Dean Baker. Se preguntaba si ella se habría enterado de su bypass quíntuple, y si esa información obraría o no en su contra. Finalmente, la curiosidad pudo con Rollo.
—Confío en que no le importe si le pregunto qué significa todo esto — dijo Rollo.
—Pues de confiar se trata, ni más ni menos —respondió Big Betty—. Tuerza a la izquierda.
Rollo lo hizo y reparó en el Dodge negro que le seguía de cerca.
—Ahora continúe recto los próximos quince kilómetros, y luego le diré lo que ha de hacer.
—¿Tiene usted alguna relación con la persona que nos está siguiendo?
Betty rió y dijo:
—Por lo único que no estamos relacionados es por el ombligo. ¿Ha oído hablar de esas mellizas de Belle Fourche, en Dakota del Sur? Darlene y Delores.
—¿Qué pasa con ellas?
—Seguramente están tan unidas como Cutie y yo. A propósito, yo me llamo Betty Stalcup. ¿Y usted?
—Rollo Lamar.
—Me alegro de conocerle, Rollo. No está usted nada mal para ser un vejestorio color café. En fin, las chicas de Belle Fourche fueron acusadas de asesinar a un hombre con el que cada hermana se había casado dos veces. Traigo el recorte aquí, si quiere saber más detalles.
—No creo que me interese.
Big Betty sacó el artículo del bolsillo de la camisa, desdobló el papel y empezó a leer:
—«El jurado ha considerado a una mujer culpable de conspiración para cometer homicidio en primer grado, pero ha absuelto a su hermana gemela de la acusación de haber colaborado para matar al hombre de ochenta y cinco años con quien ambas se habían casado en dos ocasiones.
»"Darlene Phillips fue declarada culpable de la más grave de las acusaciones pero inocente de los otros cargos. Su hermana, Delores Christenson, fue absuelta de todos los cargos. Phillips fue condenada a cadena perpetua.
»"Phillips y Christenson, de cuarenta y seis años, han estado casadas las dos en cuatro ocasiones. Ambas tuvieron roces con la justicia antes de ser procesadas por la muerte de Walter Giggs, asesinado en su casa de Lemmon el día de los Inocentes de 1990.
»”‘Walter fue una persona agradable hasta que se lió con ese par de gemelas imbéciles’, declaró Lillian Burns de Morristown, cuyo marido, George, era muy amigo de Gibbs. ‘Están más locas que un par de chinches.’
»”Jerome Phillips, ladrón de ganado de treinta y ocho años y casado con Darlene, aunque afirma estar enamorado de su hermana, confesó haber asfixiado a Gibbs con una almohada. En la vista celebrada esta semana, testificó que Darlene le había ayudado a sujetar a Gibbs. Phillips se declaró culpable el veintiuno de mayo del cargo de conspiración para asesinato. La sentencia se fallará el mes próximo.
»”Las gemelas habían sido acusadas de organizar el asesinato y de colaborar en la muerte del frágil Gibbs. Phillips dijo que él y las gemelas hablaron de las distintas maneras de matar a Gibbs, quien había nombrado a Christenson heredera de su fortuna valorada en 178.000 dólares.
»”Bob Van Norman, apoderado de Christenson, explicó al jurado que su cliente no tiene mayor capacidad intelectual que una niña de secundaria y que no es lo bastante lista para planear la muerte de Gibbs ni para saber que debería haber informado a las autoridades de la trama homicida”.
«Naturalmente es aquí donde Cutie y yo diferimos de ellas —observó Big Betty antes de seguir con el artículo—: “Gibbs tenía cincuenta y ocho años cuando se casó por primera vez con Christenson, que por entonces acababa de cumplir los dieciocho. Se divorciaron unos diez años después, y él se casó con Darlene. Nuevo divorcio, dos nuevas segundas nupcias con las gemelas y un casamiento más hacen un total de cinco matrimonios para Mr. Gibbs”.
»“Quienes los conocen están hechos un lío”, declaró la Burns.
»Darlene Phillips cumple actualmente condena de cincuenta años de cárcel por haber intentado incendiar la granja de Gibbs en 1989 mientras éste dormía en el diván. Un vecino vio el fuego y ayudó a Gibbs a salir de la casa. Darlene fue sentenciada por el incendio provocado en agosto de 1990, cuatro meses después de la muerte de Gibbs.
»La policía creyó en primera instancia que Gibbs había muerto por causa natural, pero empezó a recelar varios meses después al recibir el soplo de que Darlene Phillips hablaba sin recato alguno acerca de un asesinato. El cadáver de Gibbs fue exhumado trece meses después del sepelio. Se creía que había muerto en el hospital de Lemmon, una población de mil seiscientos habitantes en el nordeste de Dakota del Sur, a sólo tres manzanas de la frontera con Dakota del Norte. Aunque su cuerpo fue llevado al hospital, no se descubrió hasta más tarde que ya habría muerto cuando la ambulancia fue a recogerle.
»Jerome Phillips cumple condena de ocho años por robo de ovejas y cerdos el pasado año. Christenson cumplió sesenta días en prisión por complicidad. Darlene Phillips conoció a su actual marido en la prisión estatal para hombres y mujeres hace unos años, cuando cumplía condena por incendiar una casa en Bison y él estaba preso por falsificar talones bancarios.
«“Las gemelas siempre dicen que soy un hermano para ellas”, declaró Nick Schaefer, jefe de policía de Lemmon. “No sé a santo de qué, porque ya las he arrestado varias veces”.
—¿Y dice que usted y esa Cutie comparten cierta filosofía con esas chicas? —preguntó Rollo.
—Yo no sé mucho de filosofía —dijo Big Betty—, pero el mundo ya no es propiamente de los hombres, ¿no lo había notado?
En ese momento, ella divisó un descolorido rótulo de madera con la inscripción, «CLUB DE CAZA Y PESCA DE TROCADERO ISLAND SÓLO PARA SOCIOS».
—Pare ahí —ordenó Betty—. Final de trayecto.