Gente nocturna

Barry Gifford · Capítulo 64 de 96

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Gente nocturna

Comida rápida

 

—Estás preciosa, Sally, como de costumbre.

—Caray, Zvatiff, gracias. A mí tampoco me disgusta ver que sigues vivito y coleando.

Sally Blaine y Zvatiff Thziz-Tczili estaban sentados a una mesa junto a la pared en Galatoire’s. Era su primer encuentro desde que ambos habían establecido su residencia en Nueva Orleans, en el caso de Zvatiff tras haber alquilado recientemente un apartamento en Garden District desde donde coordinar la campaña de Klarence Krotz en la parte sur del estado. Por supuesto, se habían conocido en Washington D.C., aunque no habían estado en contacto desde la muerte de Rantoul Bingo Blaine. A raíz del creciente interés de Klarence por Presciencia Espanto, las investigaciones de Zvatiff habían revelado la relación de esta última con Sally Blaine, y a posteriori Zvatiff había dispuesto una entrevista con la viuda del fallecido senador.

El antiguo cabildero de la industria sardinera europeo oriental pidió sopa de tortuga, chuletas de cerdo y palmitos. La querida de la telepredicadora pidió sólo una ensalada.

—Se te ve muy buen tipo —dijo Zvatiff—. ¿Por qué no pides algo más?

Sally rió.

—Recuerda lo que decía Jack Kerouac —contestó—: «Prefiero ser flaco que famoso».

—¿Quién es ese individuo que dice tales disparates?

—Un novelista.

—¡Bah! —dijo Thziz-Tczili ceñudo, mientras levantaba su copa de vino— Yo nunca leo novelas.

Mientras Zvatiff y Sally Blaine comían y acordaban un sitio y una hora adecuados para la cita de Precious y Klarence, Cleon Tone estaba en la lavandería María Callas Memorial de Conti Street, leyendo la propaganda del tablón de anuncios que había junto a la lavadora en que el reincidente reverendo había depositado su ropa sucia.

«¡Oye la voz de El-Majik! —leyó Cleon—. ¡No Dejes Que Esto Te Ocurra A Ti! ¿Dónde están los que han desaparecido? Todos los años desaparece un sinfín de personas sin dejar rastro; nadie las vuelve a ver ni nadie habla más de ellas. ¿Por qué? Estoy convencido de que son víctimas de los Seguidores de Elohim, un malvado antihumano extraterrestre metido hasta el cuello en el crimen organizado y que practica asesinatos rituales a gran escala y luego vende la carne a cadenas de comida rápida para hacer hamburguesas con ella y de ese modo eliminar pruebas.

»Lo que hace esta gente es engañar a personas que buscan sexo y luego las mata con absoluto sadismo. Por regla general, esto tiene lugar en las proximidades de algún restaurante de comida rápida. Otro de los métodos empleados consiste en comprar niños a blancos pobres que los raptan de patios de colegio, guarderías e incluso de sus propios padres haciéndose pasar por asistentes sociales o de la agencia de protección infantil. Las víctimas suelen ser niños de raza negra. Esta gente acostumbra utilizar como blanco madres solteras con problemas o dudosos beneficiarios de la asistencia social, y estoy convencido de que ésa es la razón de que hayan creado artificialmente un alto índice de natalidad entre los beneficiarios de la beneficiencia. Si nosotros no lo paramos, nadie lo hará.

»¿Por qué se le dan al criminal todas las oportunidades? ¿Por qué todos los programas de televisión tienen relación con el crimen? La respuesta es que quienes administran los medios de comunicación son los elohim, cuyo objetivo es la creación de un índice de delincuencia insólitamente alto que les proporcione la excusa perfecta para privarte de la libertad. Los elohim son parásitos extraplanetarios que se ocultan entre nosotros. Declaran con frecuencia ser judíos o cristianos pero no son ni lo uno ni lo otro. Manipulan a políticos como el KKK y adoptan ideas insensatas a través de falsos profetas.

»Estoy seguro de que los medios de comunicación tienen un archivo secreto donde los elohim guardan filmaciones de naturaleza antisemita y anticristiana y que chantajean al clero de esta nación y del Vaticano a cambio de no emitirlas ni publicarlas.

»Los elohim utilizaron a Saddam Hussein para matar kurdos y usar sus pellejos como cuero vender la carne a cadenas de comida rápida para hacer hamburguesas con ella. Los elohim gustan de ingerir esperma de humanos y vomitar caviar que incuba unos gusanos que comen hojas de morera y hacen capullos de los que saldrán individuos adultos que hacen otro tanto.

»Los elohim tienen escuelas en Rusia y en Rumania en las que enseñan a manipular la mente humana; luego envían aquí a sus alumnos para que hagan que gente desequilibrada cometa actos de violencia que ellos utilizarán como excusa para esclavizar a los humanos. Están intentando formar una fuerza de trabajo a base de yonquis a los que sólo tendrán que pagar con droga. ¿Adónde llevará todo esto?

»Salemm’ Aleikoum. Paz. El-Majik».

—¿Es suyo esto?

Cleon Tone volvió la cabeza y vio a una vieja jorobada de un metro cuarenta de estatura y con un parche negro sobre el ojo derecho. Tenía la parte frontal del cráneo totalmente pelada y salpicada de costras.

—Acabo de mirar, ya está. Es que la máquina no se para, ¿ve?

Cleon abrió la tapa y extrajo sus pocas piezas de ropa de la lavadora.

—Se la regalo, señora —le dijo a la mujer, que lanzó una aguda risotada.

—Qué vida más perra —dijo ella, meneando la cabeza—. Procure que no venga otro perro y le muerda el culo, no sea que acabe estirando la pata, ¡ja!