
Gloria
Un naufragio deja en la playa de Ficóbriga, villa marinera del norte, a un joven extranjero llamado Daniel Morton. Lo recogen los Lantigua, católicos de misa diaria y con un obispo en la familia, y la hija de la casa, Gloria, se enamora de él antes de saber que es judío sefardí. Galdós la publicó en dos entregas en 1877, prolongando el pulso que había abierto en Doña Perfecta, aunque aquí la intransigencia no es de un solo bando. Hay un padre que los sorprende juntos y cae fulminado sin decir palabra, un embarazo que se descubre después, la madre de Daniel, que llega de fuera decidida a no ceder un milímetro, y un niño de por medio. El desenlace no perdona a nadie. Se lee con rabia y con pena; la tesis pesa, pero los personajes aguantan el peso.






