La rosa de los vientos
Prólogo
Al titular este libro La rosa de los vientos , esperaba que se percibiese en él alguna estructura o coherencia, indicando al mismo tiempo que las narraciones que contiene tienden a ir cada una en una dirección diferente.
Se desarrollan en puntos diversos del mapa, incluyendo los márgenes. Ni siquiera sé con certeza de qué mapa se trata. Es el mapa de una mente, sin duda; la mente de la autora. Pero creo que hay algo más. La propia mente no es nunca sólo la propia mente, ni siquiera en el momento de nacer, y cada vez lo es menos, a medida que uno vive, aprende, pierde.
Las cuatro direcciones, norte, sur, este y oeste, de la rosa de los vientos, nuestra aguja magnética, convergen en o surgen de una quinta dirección de la que no se habla: el centro, la corola de la rosa.
Muchos pueblos americanos que fueron desposeídos por los invasores del este, provistos de brújulas, habían estructurado su mundo en torno a las cuatro (u ocho) direcciones del viento y en tomo a dos más, arriba y abajo, también radiales respecto al centro/yo/aquí y ahora, que puede contener, sacramentalmente, las otras seis, y por tanto el universo. Ésta es la brújula de cuatro dimensiones, espacial y temporal, material y espiritual, la rosa del Nuevo Mundo.
Este libro no servirá para guía de navegantes. Tal vez es demasiado sensible a los campos magnéticos locales.
Pueden observarse en él varios movimientos circulares, como entre el primer relato y el último, y entre el cuarto y el decimoséptimo. Hay aparentes excursiones al exterior que son en realidad incursiones al interior, como en el undécimo relato; mientras que el único relato que describe un lugar cuya realidad objetiva puede confirmarse en un mapa actual de la Tierra actual, el séptimo, es quizá el más subjetivo de todos.
En cuanto a las razones por las que cada relato corresponde a una dirección determinada, no son razones muy serias. Nadir puede ser lo subterráneo, por ejemplo, o lo profundo, o simplemente lo deprimido. El principio de organización puede ser histórico, poético o literal. Cultivar el arte de tomar las cosas literalmente es una manera de conocer el mundo como algo lleno de símbolos y significados.
Otra colección de narraciones mías se titula Las doce moradas del viento , una brújula que tomé de A. E. Housman. Para este libro, me he permitido adoptar como lema un poema en francés de Rainer Maria Rilke, del grupo Les roses.
Est-ce en exemple que tu te proposes?
Peut-on se remplir comme les roses,
en multipliant sa subtile matiére
qu’on avait fait pour ne rien faire?
Car ce n’est pas travailler que d’être
une rose, dirait-on.
Dieu, en regardant
par la fenêtre,
fait la maison.
Rilke le pregunta a la rosa algo así:
¿Te propones, acaso, como ejemplo?
¿Puede llenarse uno, como la rosa,
multiplicando su materia sutil,
hecha para no hacer nada?
Pues se diría que ser una rosa
no es trabajar.
Dios, mirando por la ventana,
limpia la casa.
Ursula K. Le Guin
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