Manual de vida
57. Antes de actuar, reflexionar
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Antes de actuar, reflexionar
En cada cosa, mira los antecedentes y las consecuencias y acércate a ello de acuerdo con eso. Si no, al principio irás animoso, como el que no ha tenido en cuenta nada de lo que va a venir; pero luego, al ocurrir algo, te apartarás bochornosamente.
«Quiero vencer en Olimpia». Pues mira sus antecedentes y sus consecuencias. Y así, si te resulta provechoso, pon manos a la obra. Has de llevar una vida ordenada, someterte a un régimen alimenticio, abstenerte de dulces, entrenarte por fuerza a la hora señalada, con calor o con frío. Cuando toque, no tomar agua fría ni vino. Sencillamente, ponerte en manos del entrenador como de un médico. Y luego, en el combate, embadurnarte las manos de tierra; a veces, desencajarte la muñeca, torcerte
un tobillo, tragar mucho polvo, ser azotado[9]. Y después de todo eso, a veces, ser vencido. Teniendo eso en cuenta, si aún sigues queriendo, ve a hacerte atleta. Si no, mira que te portarás como los niños, que tan pronto juegan a los atletas como a los gladiadores, como a tocar la trompeta, como a representar cualquier cosa que vean y les admire. Así también tú: tan pronto atleta como gladiador, luego filósofo, luego orador, pero nada con toda tu alma, sino que, como el mono, todo lo que ves lo imitas y siempre te gusta una cosa tras otra, pero lo habitual te desagrada. Porque no te metiste en nada con reflexión, ni tras haber repasado y haber puesto a prueba todo el asunto, sino al azar y con deseo poco ardiente.