Manual de vida
76. El cariño familiar
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El cariño familiar
Se acercó a él un personaje con un cargo público y Epicteto, tras informarse sobre algunos detalles, le preguntó si tenía mujer e hijos. Al contestar el otro que sí, le siguió preguntando: «¿Qué tal te va en eso?».
—Mal —dijo.
Y él: «¿Cómo es eso? Los hombres no se casan y tienen hijos para ser desdichados, sino más bien para ser felices».
—Pero yo —dijo— tengo tan mala suerte con mis hijos que, cuando hace poco estaba enferma mi hijita y parecía estar grave, no soporté ni siquiera presenciar su enfermedad, sino que me marché hasta que alguien me trajo recado de que estaba bien.
—¡Pero, bueno! ¿A ti te parece que eso es obrar correctamente? […] Acaso tú, si sentías afecto hacia la niña, ¿hiciste bien marchándote y dejándola? ¿La madre no siente afecto por su hija?
—Claro que lo siente.
—Entonces, ¿debía dejarla también la madre o no debía dejarla?
—No debía.
—¿Y la nodriza? ¿La quiere?
—Sí que la quiere —dijo.
—¿También ella debía dejarla?
—De ningún modo.
—¿Y el pedagogo? ¿No la quiere?
—Sí que la quiere.
—¿También él debía marcharse y dejarla, y que así la niña se quedara sola y sin ayuda por causa del gran afecto que le tenéis vosotros, sus padres, y los que la rodean, o que muriera en manos de quienes ni la quieren ni se preocupan?
—¡Claro que no! […]
—¡Ea! Si tú estuvieras enfermo, ¿querrías que tus parientes y sobre todo tus hijos y tu mujer sintiesen tanto afecto por ti que te vieras abandonado por ellos y solo?
—De ninguna manera.
—¿Desearías ser tan querido por los tuyos que por su exceso de afecto te vieras siempre solo y abandonado en las enfermedades o, más bien, para eso, pedirías, si fuera posible, ser querido por tus enemigos, de modo que te abandonaran? Si es así, resulta que lo que hiciste no es en modo alguno propio del afecto.
[…] Ya ves que es preciso que te hagas discípulo —ese ser de quien todos hacen burla— si, en efecto, quieres practicar la observación de tus propias opiniones. Y que no es cosa de una hora o un día, tú mismo lo comprendes.