
Peñas arriba
Marcelo, madrileño hecho a los cafés y los teatros, recibe carta tras carta de su tío don Celso pidiéndole que suba a Tablanca, un pueblo de la montaña cántabra. Va por obligación, contando los días. Lo que encuentra allí lo desarma: el peón Chisco, el médico Neluco, el cura don Sabas, una cacería de oso, una nevada que se traga a un vecino y echa a los hombres al monte a buscarlo mientras él aguarda noticias, y sobre todo ese tío viejo que manda en el valle sin levantar la voz. Cuando don Celso muere, Marcelo hereda la casona, se casa con Lita y decide quedarse. Pereda se detiene en el paisaje con una minuciosidad que a ratos agota, pero es ahí donde está la novela: el valle acaba haciendo con Marcelo lo que ninguna persona habría conseguido.
