Auschwitz
Estadística
hambre, admitiendo que se «organizasen», tal como hemos supuesto. En un campo en que la proporción de detenidos normalmente alimentados, es decir, de «veteranos», era mayor, había que «organizar» más y los demás detenidos morían más rápidamente, a menos que existiese una fuente de aprovisionamiento suplementario en forma de paquetes enviados a los detenidos.
No puedo estimar la cantidad y la calidad de los paquetes, de manera que me veo obligado a hacer abstracción de este factor, al calcular el número de subalimentados. Pero, dado que los judíos no recibían envíos y que existían pequeños campos habitados exclusivamente por judíos, podría comprobarse la corrección de mis cálculos en estos casos.
ESTADÍSTICA
Resumen: Los cálculos de la primera parte están confirmados íntegramente por los datos estadísticos. En el transcurso de los 15 meses siguientes a su llegada al campo, el detenido corriente pasaba a ser un
«musulmán». La esperanza media de vida era de 6 meses. En 1944, la alimentación mejoró en 250 calorías con respecto a 1943. La esperanza de vida quedó prolongada en 2 meses.
En la primera parte del presente estudio hemos examinado la esperanza de vida de los detenidos de Auschwitz, en las condiciones de vida y de alimentación del campo, basándonos en las leyes fisiológicas generales. La curva de esperanza de vida que hemos establecido debe parecer en extremo teórica y, por consiguiente, poco convincente para el profano. Éste puede dudar de las consecuencias deducidas de dicha curva.
No obstante, los resultados son ciertos, pues la única premisa de mis cálculos, que no ha sido determinada experimentalmente en su totalidad, fes la velocidad y la magnitud de la disminución del rendimiento debido al hambre. Hemos postulado que el rendimiento disminuye proporcionalmente a la pérdida de grasa, basándonos en que un hombre que ha perdido toda su grasa, es decir, un «musulmán», no puede ya realizar trabajo físico alguno.
Es evidente que, por razones humanitarias, la verificación experimental de los resultados obtenidos en la primera parte no puede llevarse a cabo.
Pero hay otro medio de control. Se trata de una demostración estadística con ayuda de las listas de defunción, boletines de enfermedad y otros documentos de Auschwitz. Por mi parte, no disponía más que de los
archivos del Instituto de Higiene. Desde nuestro punto de vista, su utilización parecía servir de poca cosa, ya que, por lo regular, los médicos del campo no tenían motivo alguno para transmitir a un laboratorio los materiales que permitiesen establecer el diagnóstico de «musulmán». No obstante, el estudio minucioso de los 156.000 exámenes efectuados por el Instituto de Higiene en 1943-44 permitió descubrir casi 70 formularios de admisión de los cuales se desprende claramente que el detenido examinado se hallaba, el día de su admisión, en la fase de «musulmán». Además, gracias a los generosos esfuerzos de la oficina del Sr. Juez de instrucción, ha sido posible conocer las fechas exactas de llegada al campo de estos detenidos, de forma que hemos podido establecer la duración precisa de vida en un número suficiente de casos particulares como para poder verificar lo acertado de las conclusiones de la primera parte.
Empecemos diciendo que esta investigación confirma, en todo, los resultados de la primera parte. Además, permite ciertas conclusiones con respecto a la importancia de una mejora de la alimentación en 1944 con respecto a 1943.
En detalle, los resultados son los siguientes:
La esperanza media de vida es de 5,8 meses.
Sobre los 69 casos, sólo tres se hallaban en el campo desde hacía más de 1 año y 1/4.
En cuatro casos, los detenidos llevaban menos de dos meses en Auschwitz.
En los 62 casos restantes, los detenidos habían vivido de tres a quince meses antes de que se diagnosticase el estado de «musulmán».
Estas cifras confirman, por sí solas, el resultado más importante de la primera parte, a saber: que, de todas formas, el detenido corriente había de pasar a la fase de «musulmán» en 16 meses, y moría mucho antes (36
meses), caso de realizar trabajo duro o mediano. La esperanza media de 5,8
meses concuerda totalmente con estas cifras, ya que más de la mitad de los detenidos se destinaba a trabajos duros y medianos. Un detenido no podía doblar el cabo del primer año más que con ayuda de una alimentación suplementaria. Pero no podía seguir viviendo de ese modo más que en el caso de no perder su suplemento por un golpe de suerte adverso. Las estadísticas muestran que esto pasaba pocas veces, puesto que sólo hay tres