Comte
Notas
[1] Se trata del calendario de la Revolución francesa, cuya reforma también afectó a la organización del tiempo. El calendario gregoriano, con los santos cristianos, las referencias religiosas y la idea extraña de contar los años a partir del nacimiento de Dios, no se adapta a los tiempos revolucionarlos. El calendario revolucionario era laico y se basaba en el sistema decimal y en la ciencia moderna. Empieza con la proclamación de la República (22 de septiembre de 1792) y refleja las estaciones y las actividades agrícolas, además de celebrar los días y los mártires destacados de la Revolución. Como curiosidad, en windhorst.org/calendar/ puede consultarse cualquier fecha en el
Calendario republicano. <<
[2] La Cuarta Coalición antifrancesa (Inglaterra, Rusia, Prusia, Austria y Suecia) derrota a Napoleón primero en Leipzig (1813) y más tarde en Arcis-sur-Aube en 1814. Como consecuencia de ello, es enviado al exilio a la isla de Elba, aunque más tarde vuelve a París y organiza un nuevo ejército. El ejército napoleónico vuelve a ser derrotado por la Coalición antifrancesa (y por el mal tiempo) en Waterloo (1815). Napoleón es enviado de nuevo al exilio. Las potencias europeas han aprendido que una isla frente a Cannes y a pocos días de París no es una buena opción. En cambio, una isla pequeña en medio del Atlántico parece un destino apropiado: Napoleón termina sus días
exiliado en Santa Elena, donde muere el 5 de mayo de 1821. <<
[3] Rusia, Austria, Prusia, Inglaterra participan en el Congreso de Viena, pero también Francia, que gracias a una gran jugada diplomática también se
declara víctima del período napoleónico. <<
[4] Saint-Simon, H. de, L’organisateur. <<
[5] Se trata de la Revolución de julio de 1830. Carlos X de Borbón es un nostálgico. Se exprime el cerebro pensando en los viejos tiempos del Antiguo Régimen, cuando la monarquía era absoluta, el soberano reinaba por derecho divino y todos los que no eran soberanos (o al menos miembros de la alta aristocracia) obedecían (sin rechistar, mejor). Volver atrás resulta imposible, pero quizás algún pequeño truco todavía sea viable. ¿Cómo? Con un buen paquete de medidas: algunos privilegios de más para los nobles y el clero, algún voto de menos para la burguesía, una pizca de censura en la prensa, el rechazo de la carta constitucional y la disolución del parlamento. Un buen plan. Ante tanta actividad, el pueblo de París no se queda de brazos cruzados y construye barricadas. Después de tres días de conflicto, Carlos X huye a
Inglaterra y la corona va a parar a Luis Felipe de Orleans. <<
[6] En su estudio, Comte afirma que el elemento decisivo que define la industria moderna es la organización científica del trabajo, que determina el aumento constante de la riqueza. Lo que Comte no tiene en cuenta o al menos no cree que sea importante, es el enfrentamiento latente y declarado entre trabajadores y empresarios. Es más, no se da cuenta de la agitación que
provocan las reivindicaciones de ambas partes. <<
[7] Mill, J.S., Auguste Comte y el positivismo. <<
[8] Lettres à M. de Tholouze, en Correspondance inédite d’Auguste Comte, t. III, p. 101, 1903. Gouhier Henri. Programme pour une étude historique du positivisme. En Revue néo-scolastique de philosophie. Año 33, segunda serie,
n.º 31, 1931. p. 298. <<
[9] Marx, K., Tesis sobre Feuerbach. <<
[10] Marx escribe a Engels en 1866: «en este momento, en mis ratos libres, estudio a Comte, porque los ingleses y los franceses hacen mucho ruido alrededor de su nombre. Lo que los seduce es el carácter enciclopédico de su síntesis. Pero resulta lamentable cuando se lo compara con los trabajos de
Hegel. […] ¡Y ese positivismo vulgar aparece en 1832!». <<
[11] Es un clásico: para entender un pensamiento partimos de la definición del término al cual se refiere. Pero no es algo que siempre funcione. Hay quien piensa que nunca funciona y que la mejor forma de deformar un pensamiento es justamente encerrarlo en la rigidez de una definición. Y si hay una cosa que a Comte le gusta, es la rigidez. Para poder analizar los costes y los beneficios de las definiciones, deberemos entender en detalle qué es una definición, a qué objetos se puede aplicar y a cuáles no. Pero no haremos nada de esto, o al menos de momento. Por ahora limitémonos a observar que cuando definimos el término «positivismo» hacemos solamente una de las cosas que podemos
hacer, nada más. Y es justo esto lo que hace Comte. <<
[12] Comte, A., Discurso sobre el espíritu positivo. <<
[13] Wittgenstein, L, Tractatus logico-philosophicus en P. Strathern.
Wittgenstein en 90 minutos. Ed. Siglo XXI, 2015. <<
[14] Las causas en cuestión son las causas primeras (o últimas, según se mire) que se presentan como principio explicativo universal y necesario para dar sentido a todas las cosas. Dios es una causa primera. Espacio = velocidad × tiempo es una ley. La ley expresa una conexión constante entre los fenómenos y entre los aspectos (mesurables) de los fenómenos. En nuestro caso, dicha ley establece la relación constante que puede comprobarse con el movimiento recto y uniforme entre el espacio recorrido y el tiempo necesario para recorrerlo: esta relación se llama velocidad. La cita proviene del Discurso
sobre el espíritu positivo. <<
[15] Comte, A., Discurso sobre el espíritu positivo. <<
[16] Comte, A., Discurso sobre el espíritu positivo. <<
[17] Mill, J.S, Auguste Comte y el positivismo. <<
[18] Wittgenstein, L. Tractatus logico-philosophicus: «Todo lo que puede ser pensado, puede ser pensado claramente. Todo lo que puede ser expresado con
palabras, puede ser expresado claramente». <<
[19] Taine, H, Journal des Debáts, París, 6 de julio de 1864. <<
[20] Comte, A., Curso de filosofía positiva. <<
[21] Comte, A., Curso de filosofía positiva. <<
[22] El sabio es Karl Popper. Su duda es la siguiente: ¿cómo puedo comprobar la validez universal de una ley? No puedo. Las teorías científicas no pueden verificarse porque la validez de una ley universal busca el control de todos los casos (pasados, presentes y futuros) que intenta explicar, pero estos casos son
infinitos y, por lo tanto, no se pueden verificar todos. <<
[23] Según E. Cassirer, el objetivo del conocimiento para Comte no consiste en
determinar los hechos, sino en formular leyes. <<
[24] Mill, J.S., Auguste Comte y el positivismo. <<
[25] Comte, A., Curso de filosofía positiva. <<
[26] Bacon, F, Aforismos sobre la interpretación de la naturaleza y el reino del hombre: «natura nonnisi parendo vincitun» («la naturaleza no se vence
más que obedeciéndola»). <<
[27] Comte, A., Curso de filosofía positiva. <<
[28] M. Monroe. <<
[29] Citamos un fragmento del discurso a la humanidad de Chaplin en El Gran dictador como síntesis y ejemplo de los riesgos y los abusos que se pueden dar cuando se usan la ciencia y la técnica como instrumentos de poder, pero al mismo tiempo tampoco debemos olvidar los posibles beneficios derivados de la investigación y los descubrimientos: «En este mundo hay sitio para todos, la buena tierra es rica y puede alimentar a todos los seres, el camino de la vida puede ser libre y hermoso. Pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las almas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia la miseria y las matanzas. Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado a nosotros; el maquinismo que crea abundancia nos deja en la necesidad; nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos; nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos demasiado y sentimos muy poco. Más que máquinas, necesitamos humanidad. Más que inteligencia, tener bondad y dulzura. Sin estas cualidades la vida será violenta, se perderá todo. Los aviones y la radio nos hacen sentir más cercanos. La verdadera naturaleza de estos inventos exige bondad humana, exige la hermandad universal que nos una a todos nosotros. Ahora mismo mi voz llega a millones de seres en todo el mundo, a
millones de hombres desesperados, mujeres y niños». <<
[30] Miyazaki, H., El viento se levanta. <<
[31] Husserl, E, La crisis de las ciencias europeas y la fenomenología
trascendental. <<
[32] Nietzsche, F., En torno a la voluntad de poder. <<
[33] Nietzsche, F., En torno a la voluntad de poder. <<
[34] Quien escribe no insinúa por nada del mundo que los hechos no existan, y aún menos que solo existan las interpretaciones. Lo que se pone en duda es que los hechos, y la consecuencia de los hechos, existan en los términos que
Comte propone. <<
[35] La Paradoja del observador fue formulada en 1972 por el lingüista
estadounidense William Labov. <<
[36] Entre las evidencias indiscutibles menos evidentes y más discutibles, consideramos, por ejemplo, los axiomas que presentan (sin definirlos) los elementos geométricos fundamentales; el punto, la línea y el plano. El punto no tiene dimensiones, pero un número infinito de puntos forma un recta con una longitud, e infinitas rectas de una sola dimensión forman un plano bidimensional. ¿Cómo puedo obtener una longitud de elementos sin longitud? Si sumo tantas longitudes iguales a cero, el resultado será cero. Lo mismo vale para la idea de establecer un plano con dos dimensiones mediante un conjunto de elementos de una sola dimensión. Estamos acostumbrados a verlo
como obvio, pero es, al menos, un poco dudoso. <<
[37] La prueba por contradicción consiste en negar la tesis que se quiere demostrar para así deducir unas consecuencias que resultan contradictorias. Si la negación de la tesis es falsa (porque se llega a conclusiones absurdas o imposibles), entonces debemos admitir la veracidad de la tesis. Es justo lo que hace el matemático italiano Saccheri para demostrar el quinto postulado de Euclides: mostrar como su negación conlleva una incongruencia
contradictoria. <<
[38] Poincaré, J.H., La ciencia y la hipótesis. <<
[39] Si bien la hiena ríe, los simios y algún que otro perro parecen tener la capacidad única de curvar los labios hacia arriba, aunque no lo podemos llamar una sonrisa: «Una boca sonriente solo sonríe en un rostro humano»
(Ludwig Wittgenstein, Investigaciones filosóficas). <<
[40] Comte, A., Curso de filosofía positiva. <<
[41] Comte, A., Curso de filosofía positiva. <<
[42] Comte, A., Curso de filosofía positiva. <<
[43] Para una lectura más profunda (honesta pero no imparcial) de las condiciones del fabricante de agujas, véanse las páginas sobre la alienación del trabajo de los Manuscritos económico-filosóficos (1844) de Marx. Para una elegante representación sobre la misma cuestión, véase Tiempos
modernos de Chaplin. <<
[44] Comte, A., Curso de filosofía positiva. <<
[45] Un poco de sana polémica mantiene el pensamiento despierto, pero polemizar sin sentido es, simplemente, hacer por hacer. Para que una crítica sea eficaz, primero debe ser fácil de comprender. Comprender todos los elementos en juego y los motivos que los justifican. Un buen modo de leer un filósofo es leerlo dos veces. La primera vez partiendo de la premisa de que todo lo que dice es verdad y la segunda asumiendo que todo es falso. Primero entendemos los motivos por los cuales es lógico sostener ciertas posiciones y
luego los entendemos mejor porque buscamos dónde refutarlos. <<
[46] Montesquieu, El espíritu de las leyes: «Las leyes son las relaciones
necesarias que se derivan de la naturaleza de las cosas». <<
[47] Comte, A., Curso de filosofía positiva. <<
[48] Se refiere a Napoleón, «un hombre casi extranjero en Francia, proveniente de un pueblo atrasado y con una desmesurada ambición que lo devora». Su falta es la misma que la de los trágicos héroes griegos: ubris, arrogancia. Este no ha entendido el espíritu de su tiempo y, sin pensar, ha intentado poner patas arriba el orden. Y ha fallado. Ha querido restaurar un régimen ya caduco, ha lanzado Francia a la conquista de Europa, ha querido imponer la Revolución francesa a los pueblos de Europa y, al final, no ha servido para nada: «el soberano que se engaña sobre la naturaleza de su época, al final su
legado no perdura». <<
[49] Comte, A., Curso de filosofía positiva. <<
[50] Comte, A., Curso de filosofía positiva. <<
[51] Mill, J.S., Auguste Comte y el positivismo. <<
[52] John Stuart Mill, bendecido con el don de la claridad conceptual, nos lo explica: «Al rechazar la metafísica, Comte no se priva de analizar y criticar algunos de los conceptos abstractos del pensamiento. Condena la costumbre de concebir estas abstracciones mentales como entidades reales, que pueden ejercer poder y producir fenómenos, y cuyos enunciados pueden considerarse
como una teoría o la explicación de unos hechos». <<
[53] Comte, A., Curso de filosofía positiva. <<
[54] De Andró, F., Il bombarolo. <<
[55] La expresión fue acuñada por Franco Ferrarotti, estudioso de la sociedad y sociólogo: «Vivimos en tiempos que parecen la venganza póstuma de Comte. El físico nuclear, el ingeniero, el técnico especializado han salido del círculo estrecho del laboratorio de investigación y son los nuevos “héroes” los protagonistas de un nuevo tipo de culto. […] La ciencia ya no puede considerarse como un hecho individual, como el trabajo misterioso, entre práctica esotérica y brujería, del genio solitario, sino como un instrumento muy potente de análisis y de transformación social. […] La ciencia se muestra
tal y como es: un proceso público, la nueva base del consenso social». <<
[56] Comte, A., Curso de filosofía positiva. <<
[57] Si hiciéramos una votación para elegir a la ciencia con el tema más sencillo, quizás las matemáticas no ganarían por unanimidad, pero es solo un malentendido terminológico. La mitad de las disputas filosóficas lo son. «Sencillo» no significa fácil, sino «general», «abstracto»: «La primera [ciencia de la clasificación] trata los fenómenos más generales, más sencillos, más abstractos y más lejanos con respecto a la humanidad. Los fenómenos considerados en último lugar son, al contrario, más especializados, más complicados, más concretos y más directamente interesantes para el hombre».
(Comte, A., Curso de filosofía positiva). <<
[58] Mill, J.S., Auguste Comte y el positivismo. <<
[59] Comte, A., Curso de filosofía positiva. <<
[60] Spinoza, B., Tratado político: «non ridere, non lugere, neque deterstari,
sed intelligere» («No reír, ni llorar, ni compadecerse, sino comprender»). <<
[61] Ya hemos vivido algún momento de perplejidad al hablar del ideal de un análisis cándido de tipo teórico y puramente objetivo. Si de verdad existe una
naturaleza humana, la tendencia al juicio objetivo no forma parte de ella. <<
[62] En la física no social (alguien podría decir que es la única física que de verdad existe) la estática y la dinámica son, junto a la cinemática, partes de la mecánica, del estudio del movimiento de los cuerpos. En especial, la estática se encarga de las condiciones de equilibrio de los objetos, la dinámica describe el movimiento de estos (sin buscar sus causas) y la cinemática estudia las relaciones entre el movimiento y las causas que lo producen. Por lo que parece, Comte no es el único que tiene el poder de clasificar las
ciencias. <<
[63] Comte, A., Système de politique positive. <<
[64] Mill, J.S., Auguste Comte y el positivismo. <<
[65] Comte, A., Curso de filosofía positiva. <<
[66] Comte, A., Curso de filosofía positiva. <<
[67] Mill, J.S., Auguste Comte y el positivismo. <<
[68] Comte, A., Curso de filosofía positiva. <<
[69] Aron, R., Las etapas del pensamiento sociológico. <<
[70] Comte, A., Système de politique positive. <<
[71] Comte, A., Curso de filosofía positiva. <<
[72] Podríamos decir simplemente «desencanto», pero ya sabemos que a los filósofos les encanta complicar un poco las cosas, y si no usan de vez en cuando alguna palabra menos usual, no están contentos. En filosofía no existe «desencanto» ni «inicio», los filósofos hablan de «desencantamiento» y de «comenzamiento». Por fuerza, «desencanto» e «inicio» no pueden expresar la sorprendente complejidad del significado que entraña un pensamiento tan
profundo. «Desencantamiento» y «comenzamiento» sí que lo reflejan. <<
[73] Di Gíovanni, P., Che cos’è il Positivismo? <<
[74] Se necesita, si admitimos la validez de las premisas: que todo hombre necesita amar, que el objeto del amor que necesita es trascendente, y que la religión tiene la exclusiva sobre la trascendencia, sobre el amor y sobre el
amor por la trascendencia. <<
[75] Comte, A., Système de politique positive. <<
[76] Aron, R., Las etapas del pensamiento sociológico. «La religión de Comte no enseña a amar a una sociedad respecto a las demás, o a amar el orden social del futuro que nadie conoce y en cuyo nombre se empieza la exterminación de los escépticos. La religión de Auguste Comte no quiere que amemos a la sociedad francesa actual, ni a la rusa del mañana, ni a la estadounidense del futuro más lejano, sino a la excelencia de la que han sido capaces algunos hombres y hacia la cual todos los hombres deben dirigirse.»
<<
[77] Por aquel entonces capital de la Prusia oriental, Königsberg (actual Kaliningrado) se encuentra en Rusia, en el mar Báltico. Königsberg aparece en todos los manuales de filosofía gracias a Kant. Lejos de querer presentar un conjunto de regías o definir los contenidos de la ley moral, Kant nos invita a reconocer la finalidad de nuestras acciones en favor de la dignidad humana. Nuestro semejante debe ser el objetivo de nuestras relaciones y no el medio
para nuestros objetivos. <<
[78] John Stuart Mill tiene la misma opinión: «Entre el deber y la culpa existe un espacio intermedio que es el del mérito positivo. Se trata de una forma de altruismo para todos, más allá de la cual encontramos un grado que no es obligatorio, sino meritorio. SI además de cumplir con tus obligaciones, algunos hombres hacen del bien a los otros un elemento central de esfuerzo desinteresado y posponen o sacrifican para ello cualquier deseo que tengan, estos merecen agradecimiento y gloria y serán objeto de reconocimiento
moral». <<
[79] El catolicismo es un buen ejemplo de la hipótesis que hemos planteado.
Admite dos niveles de deber: uno para la salvación y uno para la santidad. <<
[80] Puede consultarse la fecha en el calendario positivista en
positivists.org/calendar.html <<
[81] Lettres à M. de Tholouze, en Correspondance inédite d’Auguste Comte
(1851). <<
[82] Si Francia parece no oír las palabras del sumo pontífice del positivismo, al otro lado del océano el culto positivista recibe una calurosa acogida (ya hemos visto el éxito en Brasil). Pero, si buscamos bien, también en la vieja Europa encontramos alguna voz de aceptación; en Inglaterra, por ejemplo, se forman algunas (pocas) comunidades religiosas de «experimentación
positivista» que perduran algunas décadas. <<
[83] Gabbiadini, S, y Manzoni, M., L’epistemología positivistica e la sua crisi,
en «La biblioteca dei filosofi». <<
[84] Poincaré, J.H., La ciencia y la hipótesis. <<
[85] En 1905 Einstein presenta la teoría de la relatividad en el ensayo Electrodinámica de los cuerpos en movimiento y en 1916 publica Los
fundamentos de la relatividad general. <<